Análisis del 20-N en el Congreso: actuaciones y discursos remontándose a 1978 para conmemorar la muerte de Franco en 1975

Una acróbata hace contorsiones ante el hemiciclo del Congreso, para recordar los 50 años de la muerte de Franco.

El Congreso recordó los 50 años desde el fallecimiento de Franco a través de una performance llamada «Memoria en Escena», que combinó acrobacias, música y dramatizaciones de discursos históricos.

La representación mostró los «equilibrios» y acuerdos de la Transición, omitiendo eventos clave como la Ley para la Reforma Política y la investidura de Adolfo Suárez.

Actores encarnaron personajes como Miquel Roca, Santiago Carrillo, Adolfo Suárez y Soledad Becerril, mientras estudiantes de institutos y algunos diputados presenciaron el acto.

Durante la presentación se criticó la presencia de antiguos ministros franquistas en el Congreso de 1977, lo que causó incomodidad a varios políticos veteranos asistentes.

«Transición. Paso más o menos rápido de una idea a otra», repite una pianista sentada bajo la tribuna en el Congreso.

En ese instante, una equilibrista, situada donde usualmente se ubican las taquígrafas del Congreso, pone las manos en la mesa, realiza un pino y abre las piernas en una contorsión que sorprendería incluso a Sánchez.

Así se han plasmado en la Cámara Baja los «equilibrios» y «pactos» que posibilitaron el entendimiento tras la muerte del dictador en un espectáculo titulado «Memoria en Escena».

Franco falleció el 20 de noviembre de 1975 y, según la narrativa escénica, se llevó consigo el año 1976 y gran parte de 1977. Esa es más o menos la historia que el comisionado del Gobierno quiso relatar en el Congreso de los Diputados para conmemorar «50 años en libertad».

El dictador muere y, poco después, Miquel Roca discutiendo el artículo 2 de la Constitución y defendiendo que España es «una realidad plurinacional».

No se hace mención a la Ley para la Reforma Política, aprobada un año tras la muerte de Franco y con la que las Cortes franquistas se auto anularon.

Tampoco se refleja la investidura de Adolfo Suárez ni la Ley de Amnistía de 1977.

Como por arte de magia, Franco muere y de repente aparecemos en las Cortes Constituyentes, o con Santiago Carrillo, regresado del exilio sin obstáculos, defendiendo el 27 de julio de 1977 la necesidad de un Gobierno de «concentración nacional» que promueva «más centrales térmicas» para fomentar la minería. Está claro que aquella izquierda no era ecologista.

La performance inició con una joven que, descendiendo por las escaleras del hemiciclo, interpretó la versión de Joan Manuel Serrat del poema de Miguel Hernández «Para la libertad».

Después, se sucedieron los discursos: Fernando Guillén Cuervo dio voz a Tierno Galván en 1978, cuando el «Viejo Profesor» aún militaba en el PSP antes de su fusión con el PSOE.

Le siguió Miquel Roca, interpretado por Antonio Gil, y posteriormente Adolfo Suárez, encarnado por José Manuel Seda, evocando los Pactos de la Moncloa del 27 de octubre de 1977.

La clausura corrió a cargo de la actriz Cuca Escribano, con un discurso de la primera ministra democrática, Soledad Becerril, defendiendo el papel de la mujer.

«Franquistas y torturadores»

No hubo intervenciones del PSOE ni de Alianza Popular. Aunque Tierno Galván terminó militando en el PSOE como alcalde de Madrid. Similar trayectoria tuvo Soledad Becerril, quien tras abandonar UCD se integró en el PP y fue la primera alcaldesa de Sevilla.

Al concluir el acto se escuchó por megafonía el discurso de Arias Navarro con su ya icónica frase «Franco ha muerto».

Entonces el Congreso respondió con aplausos.

Los escaños estuvieron ocupados por alumnos de varios institutos madrileños, además de algunos diputados, entre ellos Patxi López y Bermúdez de Castro, junto a la ministra Elma Saiz.

También hubo una pequeña presencia de diputados veteranos, entre ellos el exministro del Interior de UCD —y anteriormente de Relaciones Sindicales en 1975—, Rodolfo Martín Villa, quien mostró cierta incomodidad cuando la pianista expresó su pesar por que en 1977 «en este Congreso aún estaban sentados ministros franquistas y torturadores».

El veterano político se llevó las manos a las gafas y pareció cuestionarse, aunque fuera momentáneamente, en qué lugar se encontraba.

El evento concluyó como comenzó: con música. Desde Serrat hasta la «España camisa blanca» popularizada por Ana Belén, interpretada por Vera Herrero.

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