Algunos de los socios europeos de Francia han seguido de cerca la agitación política mientras el país lucha por controlar un déficit presupuestario que se ha convertido en el mayor de la zona euro.
Los diputados de la cámara baja del parlamento francés, la Asamblea Nacional, aprobaron el miércoles una medida para suspender una reforma de pensiones controvertida.
La votación, que fue aprobada por 255 votos contra 146, se produjo tras una importante concesión del primer ministro Sébastien Lecornu al Partido Socialista, con el fin de evitar una censura y garantizar la supervivencia del gobierno.
Los debates sobre el presupuesto en Francia han adquirido una relevancia adicional desde que la elección anticipada del presidente Emmanuel Macron el año pasado resultó en un parlamento sin mayoría y, a comienzos de este año, los legisladores votaron para destituir al primer ministro François Bayrou, luego de que éste convocara una inédita moción de confianza por su polémico plan presupuestario de 2026.
Inversionistas y algunos de los socios europeos de Francia han estado observando con atención la agitación política, mientras el país, que ha tenido cinco primeros ministros en apenas dos años, lucha por frenar un déficit presupuestario que se ha tornado el más alto de la zona euro.
El déficit público de Francia alcanzó el 5,8% del PIB en 2024, sumando 168.600 millones de euros, cifra que supera ampliamente el límite permitido por las normas de la UE.
Aunque los legisladores han respaldado la suspensión de la reforma de pensiones, deberán aprobar asimismo la ley completa de seguridad social en una votación definitiva para que esta medida se concrete.
Tras un inicio complicado, el segundo intento de Lecornu al frente del gobierno ha avanzado parcialmente, logrando que ciertas partes del presupuesto sean aprobadas en el parlamento gracias a concesiones costosas.
Una de las principales contraprestaciones fue conceder a los socialistas una suspensión del plan de Macron para elevar la edad de jubilación a 64 años, manteniendo así la edad de retiro en 62 años y nueve meses hasta después de las elecciones presidenciales de 2027.
«Tres millones y medio de franceses podrán jubilarse antes. Esto demuestra que apostar por la construcción de consensos realmente da resultados», afirmó la diputada socialista Melanie Thomin tras la votación.
Sin embargo, las concesiones en materia de pensiones y otros recortes en el gasto probablemente comprometan significativamente el objetivo del gobierno de reducir el déficit en 30.000 millones de euros.
Aún no se ha divulgado una nueva estimación revisada y la forma final del presupuesto continúa incierta.

