El primer marco estratégico de la UE sobre cultura está más cerca de concretarse. El comisario europeo Glenn Micallef afirmó en Euronews que será una herramienta esencial para proteger el papel de la cultura de la UE contra la división y abordar desafíos relacionados con la IA y la libertad artística.
El Culture Compass for Europe, un marco innovador mediante el cual la Unión Europea adoptará un enfoque integrado hacia la cultura por primera vez, fue aprobado por el Colegio de Comisarios el miércoles.
Desarrollado por el comisario europeo de Cultura, Juventud y Deporte, Glenn Micallef, representa un mecanismo prospectivo para recopilar información, fomentar buenas prácticas y definir prioridades legislativas futuras en este ámbito.
“Se trata de la estrategia que el sector, las instituciones, el parlamento y el consejo esperaban desde hace tiempo, pero, sobre todo, los artistas”, comenta Micallef en exclusiva a Euronews tras la aprobación del documento.
“Es una visión a largo plazo sobre lo que queremos alcanzar en el sector cultural.”
El momento para esta iniciativa es oportuno, dado el énfasis que otorga a proteger la libertad artística y su papel en fortalecer la democracia.
“Cuando los artistas pueden expresarse libremente, cuando tienen oportunidad de manifestar artísticamente sus voces, la democracia se hace escuchar”, señala. “Queremos reforzar la libertad artística y facilitar que las personas accedan a nuestra cultura y patrimonio [más fácilmente] en Europa, ya que esta es una de las barreras más eficaces contra la división y el extremismo.”
Continúan apareciendo informes sobre ataques contra la libertad artística, incluyendo censura e interferencias indebidas que comprometen la autonomía de las instituciones culturales. Frente a estas amenazas, las entidades culturales llevan tiempo reclamando una actuación de la UE para proteger la expresión artística.
Entre los compromisos del Compass se incluye la publicación periódica del “Informe sobre el Estado de la Cultura en la UE”, considerado el equivalente cultural del “Informe sobre el Estado de Derecho” de la UE.
Este se nutrirá de un centro de datos culturales de la UE que monitorizará avances y recopilará buenas prácticas, mientras que el seguimiento se realizará mediante un intercambio de alto nivel en esta materia.
Se espera que el Culture Compass —un mecanismo para reunir información, promover buenas prácticas y definir prioridades legislativas futuras— sea aprobado por las tres instituciones de la UE en 2026.
Preocupaciones sobre la IA
Europa es reconocida mundialmente por su patrimonio cultural y diversidad; sin embargo, la política en este sector ha sido fragmentada hasta ahora. La idea de incluir la cultura en la agenda política cobró impulso el año pasado cuando la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, al presentar las prioridades para 2024-2029, destacó la diversidad cultural y el patrimonio europeos como fundamentos para su futuro.
Además, este marco estratégico cultural de la UE fue solicitado tanto por el Parlamento Europeo como por el Consejo Europeo. También existe un respaldo público para fortalecer el panorama cultural del bloque: una encuesta reciente de Eurobarómetro sobre cultura reveló que la mayoría (87%) considera que la cultura debe ocupar un “lugar muy importante” en la UE.
El Compass busca aumentar el reconocimiento del valor social y económico del sector. “Este sector aporta anualmente 200 000 millones de euros en valor añadido a nuestras economías”, indica Micallef.
“El 40 % de nuestro turismo corresponde a turismo cultural. Por tanto, estas contribuciones son significativas para nuestras sociedades, para nuestra democracia y también para nuestra competitividad.”
Una de las inquietudes contemporáneas abordadas por el Culture Compass es el impacto de la Inteligencia Artificial (IA). Micallef señala que las tecnologías digitales están transformando los sectores culturales y creativos, destacando la IA como un elemento clave en la evolución de la creación cultural.
“Debemos aceptar estas tecnologías”, afirma. “En el sector cultural, estas herramientas tienen un impacto profundo. Son una gran oportunidad para el sector, pero sólo si se establecen las condiciones adecuadas.”
El principal desafío que plantean estas tecnologías se relaciona con los derechos de autor. Muchos artistas han manifestado frustración por el entrenamiento de modelos de IA con obras protegidas sin su consentimiento, lo que ha derivado en acciones legales contra empresas.
Esta misma semana, un tribunal alemán dictaminó en un caso histórico que OpenAI debe pagar una licencia por utilizar letras de canciones protegidas por derechos de autor en sus modelos de inteligencia artificial, incluido ChatGPT.
Micallef recordó los marcos regulatorios vinculantes existentes en la UE, como la Digital Services Act, la AI Act y la Directiva sobre Derechos de Autor, que establecen normas para esta tecnología.
“Son instrumentos para proteger los derechos de los artistas y garantizar que reciban una compensación si su contenido es utilizado. Pero necesitamos ir más allá”, añade.
Por ello, el Culture Compass propone desarrollar una nueva estrategia de IA para los sectores culturales y creativos, que contemple sus necesidades específicas en futuras políticas digitales.
El enfoque se centrará en fomentar la colaboración entre creativos y el sector digital, promover un uso ético de la IA e identificar qué apoyos y ajustes son necesarios para proteger tanto el contenido como a sus creadores.
La cultura debe cubrir sus gastos
Casi 8 millones de personas trabajan en empresas culturales y creativas en la UE, lo que equivale aproximadamente al 4 % de la población activa de la UE, abarcando una amplia variedad de empleos. Esta proporción es similar a la del sector agrícola.
“Las personas crean cultura, y no existe arte ni cultura sin artistas y profesionales creativos, y el Culture Compass deja esto muy claro. Son ellos quienes dan vida al sector cultural”, señala Micallef.
A pesar de la relevancia del sector, los creativos enfrentan condiciones laborales precarias. El trabajo cultural rara vez proporciona ingresos adecuados, lo que obliga a muchos a tener un segundo empleo para subsistir. Además, el trabajo por cuenta propia y freelance es más frecuente que en otros sectores, mientras que los contratos suelen tener menor estabilidad.
“La mitad de los trabajadores del sector afirma que sus condiciones laborales son deficientes. Si permitimos que esto continúe, será muy difícil atraer y retener talento en la cultura”, explica el comisario europeo.
“Para potenciar el potencial que la cultura aporta a nuestra sociedad y economías, esto debe cambiar. La cultura debe poder pagar su alquiler.”
Para mejorar las condiciones laborales de los artistas, el Compass propone crear una Carta de Artistas de la UE. Esta no solo recomendará compromisos para condiciones laborales justas, sino que también fortalecerá el cumplimiento y la responsabilidad.
“Queremos iniciar ese diálogo de inmediato en diciembre, cuando celebremos la mesa redonda de alto nivel sobre las condiciones laborales de los artistas”, añade. “Será una señal clara de nuestro compromiso para mejorar la situación.”

