Esta receta de fusión chino-peruana es rápida y sencilla de preparar en casa, siendo una excelente opción para diversificar el tradicional arroz con pollo

La cocina chifa surge del mestizaje entre la comida criolla peruana y la china, tradiciones culinarias traídas por inmigrantes chinos desde mediados del siglo XIX. De esta mezcla nacen platos como el arroz chaufa, considerado un clásico en los restaurantes peruanos y una receta fácil que se puede elaborar en casa sin complicaciones.
El chaufa es básicamente un arroz salteado con pollo y verduras, sazonado con sillao, término coloquial que usan los peruanos para la salsa de soja, y aceite de ajonjolí o sésamo. El resultado es un arroz sabroso, suelto y con un toque ahumado, que admite variaciones según el gusto, cambiando el pollo por cerdo, salchichas o incluso gambas para una versión con mariscos.
El secreto para lograr la textura óptima en este platillo es cocer el arroz un día antes, dejarlo enfriar completamente para que quede suelto y luego freírlo junto con los demás ingredientes. El arroz más adecuado para esta preparación, al igual que en muchas recetas de influencia china, es el de grano largo, como el basmati. La sartén ideal para este plato es el wok, la típica sartén china donde los ingredientes se fríen a alta temperatura durante poco tiempo, aunque esta técnica se puede replicar utilizando una sartén convencional a temperatura alta.
Receta de arroz chaufa
La base del arroz chaufa consiste en arroz previamente cocido y frío, salteado en aceite y combinado con pollo, huevo y verduras, todo condimentado con sillao y aceite de ajonjolí. El resultado es un arroz dorado y aromático, con pedazos jugosos de pollo y vegetales. Lo esencial es el salteado a alta temperatura, que otorga el característico sabor tostado y asegura que el arroz mantenga su textura sin apelmazarse.
Tiempo de preparación
- Tiempo total: 35 minutos
- Preparación: 15 minutos
- Cocción: 20 minutos
Ingredientes
- 3 tazas de arroz blanco cocido (preferiblemente frío y del día anterior)
- 2 pechugas de pollo
- 2 huevos
- 1/2 taza de cebolla china (partes verde y blanca picadas)
- 2 dientes de ajo picados
- 1/2 pimiento rojo en tiras finas (opcional)
- 3 cucharadas de sillao (salsa de soja)
- 1 cucharada de aceite de ajonjolí (aceite de sésamo)
- 2 cucharadas de aceite vegetal
- Sal y pimienta al gusto
- Jengibre fresco rallado al gusto (opcional)
Cómo hacer arroz chaufa, paso a paso
- Corta las pechugas de pollo en cubos pequeños y condiméntalas con sal y pimienta.
- Bate los huevos y reserva.
- Calienta una cucharada de aceite vegetal en un wok o sartén grande. Saltea el pollo a fuego alto hasta que dore y retíralo.
- En la misma sartén, añade un poco más de aceite si es necesario y vierte los huevos batidos. Revuelve rápida y constantemente para formar trozos pequeños de huevo revuelto. Retira y guarda junto con el pollo.
- Agrega a la sartén el ajo picado, el jengibre y la parte blanca de la cebolla china. Saltea por unos segundos sin que el ajo se queme.
- Incorpora el arroz frío y saltea a fuego fuerte, mezclando para integrar todos los ingredientes y que el arroz se caliente y adquiera color.
- Añade el pollo y el huevo reservado. Mezcla bien.
- Agrega el sillao (salsa de soja) y el aceite de ajonjolí. Es fundamental no excederse con el sillao para evitar saturar el sabor.
- Ajusta la sal y la pimienta a tu preferencia.
- Finalmente, incorpora la parte verde de la cebolla china, mezcla y sirve caliente.
¿Cuántas porciones rinde esta receta?
Esta preparación alcanza para aproximadamente cuatro personas.
¿Cuál es el valor nutricional de cada porción de esta receta?
- Calorías: 420 kcal
- Proteínas: 25 g
- Grasas: 12 g
- Hidratos de carbono: 55 g
- Fibra: 2 g
- Sodio: 900 mg
Es importante señalar que estos valores son aproximados y pueden variar según los ingredientes precisos y las cantidades utilizadas en cada porción.
¿Cuánto tiempo se puede conservar esta preparación?
El arroz chaufa puede mantenerse refrigerado en un envase hermético hasta tres días. Se recomienda recalentarlo en sartén a fuego fuerte para conservar su textura y sabor original.

