Se ha solicitado que patrullen en parejas en las zonas rurales, a pesar de la ausencia de agentes disponibles.

El Ministerio del Interior ha exigido una tarea imposible a los equipos de Policía Judicial de la Guardia Civil en áreas rurales. Aunque es plenamente consciente de que la escasez de personal obliga a los agentes a actuar en solitario en la España rural, ha dictado una orden que los obliga a trabajar en dúos, en cumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Esta indicación ha provocado malestar en las plantillas, que insisten en que es «impracticable» cumplir con las exigencias ministeriales.
La Dirección General de la Guardia Civil ha remitido por medios telemáticos un comunicado a todos los equipos de Policía Judicial, incluida la Unidad Central Operativa (UCO), con el fin de hacer valer el Manual de Información de Prevención de Riesgos Laborales, elaborado por el propio Cuerpo. Según denuncian desde el Instituto Armado, dicho manual establece que las salidas deben realizarse en parejas. «Por lo general, los equipos territoriales de Policía Judicial cuentan con una plantilla de cuatro a cinco integrantes en el mejor de los casos. La mayoría están completos en carencia. Con un personal tan reducido, deben atender guardias las 24 horas del día, los 365 días del año. Esto implica que la vigilancia se haga por un solo agente, quien tiene que encargarse solo de todas las incidencias que surjan», explica a este diario el jefe de un acuartelamiento en el interior del país. Por ello, solicitan al ministro Fernando Grande-Marlaska incrementar la plantilla de los equipos de Policía Judicial en estas áreas.
Otro mando de la Guardia Civil argumenta que disponer de dos agentes en guardia diariamente disminuiría «considerablemente» la disponibilidad de personal para el trabajo cotidiano. «Resultaría muy complicado mantener el servicio con normalidad, por lo que, en este momento, la petición de la Dirección General (de la Guardia Civil) es absolutamente inviable», justifica.
La España rural presenta una situación particular, debido a que en la última década ha experimentado cierres de cuarteles, reducciones en los horarios de atención y disminución del personal. Los guardias civiles que operan en estas zonas cuentan con recursos limitados para cubrir amplias áreas con poblaciones a menudo dispersas, agravadas por la falta de agentes y el aumento de la inseguridad en el medio rural. La dispersión de los cuarteles representa otro factor desfavorable. Las demarcaciones acumulan robos, asaltos y otros delitos que a veces resultan muy difíciles de atender debido a la gran distancia que los agentes deben recorrer para llegar al lugar donde son requeridos.
En la mayoría de los territorios solo existe una patrulla de vigilancia nocturna compuesta por un único agente, encargado de cubrir todos los delitos que ocurran en distintas localidades durante una misma noche dentro de su demarcación. «Es inasumible y el ministerio está completamente desconectado de las necesidades del personal, no solo por imponer este manual, sino también por el abandono general que sufrimos desde hace años», detallan.
Las fuentes consultadas del Instituto Armado insisten en los «serios problemas» que enfrentan para cumplir con sus funciones actualmente y critican que Interior «nunca» les haya facilitado soluciones.

