«El proceso de visado y la convalidación de estudios resultan complejos». La introducción de la Selectividad para estudiantes extranjeros podría frenar aún más la llegada de alumnos de otros países.

España se encuentra entre los últimos países de la UE en cuanto a atracción de estudiantes internacionales que buscan obtener una titulación universitaria. Aunque es el país que acoge mayor número de alumnos del programa Erasmus, está al final de la lista en la retención de estos para realizar matrículas ordinarias. La situación ha mejorado en los últimos años, pero no lo suficiente para alcanzar el promedio europeo, que es el doble del español.
La Fundación BBVA junto con el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) han difundido un informe, parte del programa conjunto de investigación en socioeconomía, que indica que la presencia de estudiantes internacionales matriculados en titulaciones completas «avanza, pero a un ritmo insuficiente».
El número de alumnos internacionales con matrícula ordinaria (grados, másteres y doctorados) se ha duplicado en la última década, alcanzando los 95.378, aunque su proporción respecto a la matrícula total es la cuarta más baja en la UE.
En 2023, los estudiantes internacionales representaban el 5,2% del total matriculado en España, frente al 9,9% que es la media en la UE, según datos de Eurostat. Solo supera a Grecia, Croacia y Italia, y queda muy por detrás de Alemania (12,7%), Francia (11,1%) o Países Bajos (17,5%).

La situación cambia si se consideran los estudiantes internacionales en programas de movilidad, es decir, aquellos que realizan estancias temporales a través de, por ejemplo, el programa Erasmus. España es el destino preferido en la UE para este tipo de estudiantes, con un 14% de becarios, seguida de Italia (10%), Alemania (8%), Francia (7%) y Portugal (5%). Surge la pregunta: ¿qué motiva a estudiantes europeos a elegir pasar unos meses en la Universidad de Granada pero no a cursar una carrera completa en España?
El informe no profundiza en las causas, aunque apunta la importancia de «avanzar en la homologación y convalidación de títulos y facilitar el proceso de admisión de estudiantes extranjeros».
Precisamente, según el catedrático de Econometría y vicerrector de Internacionalización de la Universidad de Barcelona, Raúl Ramos, con un 6% de alumnos internacionales en grado, las «barreras burocráticas» constituyen un obstáculo significativo para atraer a estudiantes extranjeros a los estudios de grado.
Esto se refiere a las dificultades que enfrentan estudiantes procedentes del extranjero para el reconocimiento de asignaturas y títulos, así como a las pruebas de competencias específicas que deben superar los no comunitarios o quienes provienen de países sin convenio de reciprocidad, realizadas por la Uned.

Esta problemática podría agravarse si el Gobierno continúa con su plan de implantar una Selectividad para extranjeros, obligatoria para la mayoría de estudiantes de América, África y Asia. Esta prueba, inicialmente prevista para ser presencial, debería haberse aplicado el curso anterior, pero su implementación se ha retrasado a este año debido a la necesidad de organizarla. Este periódico ha consultado al Ministerio de Universidades sobre su ejecución definitiva, sin obtener respuesta. Ni los rectores ni los embajadores la respaldan.
«Los estudiantes internacionales se desmotivan al constatar la falta de facilidades para acceder a la universidad. Otros países lo simplifican enviando solo el expediente académico y una carta de recomendación. Por ello, se buscan grados conjuntos con universidades europeas para homologar requisitos. Es necesario reflexionar sobre si el sistema universitario desea tener estudiantes internacionales regulares y por qué, aunque los intereses de las universidades a menudo están en conflicto», señala Raúl Ramos.
«Los obstáculos administrativos representan una barrera considerable. El visado para estudiar en España es complicado: algunos estudiantes lo obtienen después de iniciado el curso. Además, la convalidación de títulos es igualmente dificultosa», coincide Rosalía Baena, vicerrectora de Internacionalización de la Universidad de Navarra, quien también señala otra barrera: la duración del grado es mayor a la de la mayoría de países de la UE. «En España, el grado dura cuatro años y el máster uno; mientras que en Países Bajos, por ejemplo, el grado es de tres años y el máster de dos».

El informe de la Fundación BBVA y el Ivie revela que el porcentaje de estudiantes internacionales es superior en centros privados (20,7%) frente a los públicos (8,9%). ¿Cuál es la razón de esta diferencia? «Se debe a la escasa promoción que las universidades públicas realizan en otros países», responde Baena, cuya universidad cuenta con un 23,5% de estudiantes internacionales en grado. «Nosotros hemos trabajado para crear un entorno internacional y disponemos de delegados en 50 países de los cinco continentes que mantienen contacto directo con los estudiantes y llevan a cabo acciones de promoción para darnos a conocer. Otras universidades no lo hacen igual», aclara.
Baena apoya la presencia de estudiantes internacionales porque «son exigentes, curiosos y abiertos» y porque «valoran la experiencia universitaria que va más allá de las clases, incluyendo la participación en actividades culturales, sociales y deportivas». «Buscan una vivencia universitaria plena y enriquecedora, más allá de una simple formación profesional», añade. Además, estos estudiantes generan un gasto de 6.000 millones de euros por curso, según un informe del ICEX, dependiente del Ministerio de Economía. Por cada euro destinado a la matrícula, destinan 1,28 euros adicionales a ocio, alimentación y alojamiento.
Idioma común
Latinos. España es el destino preferido en la UE para estudiantes latinoamericanos gracias al idioma común y a la afinidad cultural, explica la economista Irene Zaera, autora del informe.
Europeos. Austria y Países Bajos atraen la mayor proporción de alumnos de otros países europeos, con un 88%, mientras que España solo cuenta con un 35% de universitarios procedentes de la UE.
Doctorado. A mayor nivel de estudio, mayor es la presencia internacional (2,2% en grado, 10,9% en máster y 20,2% en doctorado). En el doctorado, España impone menos obstáculos y se aproxima a la media europea (22%). Es el tercer país europeo que más atrae estudiantes en este nivel (12,4%), solo detrás de Alemania (30%) y Francia (15%).

