Memorias del rey emérito Juan Carlos de España: comentarios sobre Franco y la relación con su hijo que generan controversia

Edición en francés de las memorias del rey Juan Carlos I.

Fuente de la imagen, Reuters

"Los monarcas no suelen confesarse, y menos aún públicamente".

Juan Carlos de Borbón, que gobernó España cerca de cuarenta años con el título de Juan Carlos I, ha roto esta regla no escrita al lanzar su memoir, "Reconciliación", que fue publicado este miércoles en Francia.

Este acto de transgresión no debería resultar inesperado: el exjefe de Estado se ha saltado, voluntaria o involuntariamente, numerosas convenciones monárquicas a lo largo de su trayectoria.

En noviembre de 1975, fue proclamado rey en lugar de su padre, quien era el heredero legítimo según la sucesión dinástica, obteniendo la corona por la designación anticipada de Francisco Franco como su sucesor años antes de su fallecimiento.

"Siento que me están arrebatando mi historia", justifica el rey emérito en el prólogo de "Juan Carlos I de España: Reconciliación".

Con esta obra busca restaurar una imagen afectada por escándalos amorosos y financieros que motivaron su autoexilio en Abu Dabi en 2020, después de que su hijo, el actual rey Felipe VI, lo apartara de la vida pública y suspendiera su asignación presupuestaria.

Este tomo de 500 páginas se publica semanas antes de que España celebre el 50º aniversario de su entronización tras la muerte de Franco.

La edición española está prevista para diciembre, a fin de evitar complicaciones en unas conmemoraciones que no contemplan grandes eventos ni la presencia del rey emérito.

Aunque encuestas recientes indican que la mayoría de españoles (52%) apoyaría mantener la monarquía parlamentaria actual en un hipotético referéndum, la preferencia por la república sigue siendo alta (43%), y muchos no perdonan al exmonarca sus errores.

Entonces, ¿qué relata el rey emérito? A continuación, un resumen de cuatro puntos clave extraídos de reseñas publicadas en medios españoles.

Juan Carlos, entonces príncipe, junto al dictador Franco en 1969.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

1. Franco y la democracia

Durante años ha generado interés la conexión entre Juan Carlos I y Francisco Franco, el dictador gallego que rigió España estrictamente por 36 años.

En su libro, el emérito dedica un capítulo a esta relación, que califica de cercana.

"¿Tuve un vínculo filial con él? Nos separaban 46 años. Él no tuvo hijos varones. Probablemente, proyectó sobre mí un sentimiento paternal. No ocultaba su aprecio por mí, incluso cierta ternura", revela el exrey según prensa española y francesa.

Juan Carlos I pisó España por primera vez en 1948, a los 10 años.

Su padre, Juan de Borbón, accedió a enviar al joven príncipe a formarse en España bajo la supervisión del caudillo, dentro de un plan para restaurar la monarquía eventualmente.

"Si logré ser rey, fue gracias a él", señala en otro fragmento, reconociendo que "le respetaba profundamente, valoraba su inteligencia y su pericia política".

En 1969, Franco proclamó al príncipe como su sucesor, ignorando los derechos dinásticos de su padre.

Momento de la proclamación de Juan Carlos I como rey de España el 22 de noviembre de 1975, en Madrid.

Fuente de la imagen, Gianni Ferrari/Cover/Getty Images

El 22 de noviembre de 1975, dos días después del fallecimiento del dictador, Juan Carlos fue proclamado rey por el Parlamento franquista, obteniendo no solo el título sino también todos los poderes que el autócrata ejerció.

Sorprendentemente, no mantuvo estas facultades y, con la colaboración de políticos procedentes del franquismo como Adolfo Suárez y Torcuato Fernández-Miranda, promovió en los meses siguientes una reforma política que organizó las primeras elecciones democráticas en más de cuarenta años, en 1977.

Ello culminó en la aprobación por referéndum en 1978 de la Constitución vigente, que establece el rol simbólico de la monarquía.

"Alteza, sólo le pido una cosa: preserve la unidad del país (…) No me demandó conservar el régimen", afirma Juan Carlos en el libro, según extractos difundidos.

En entrevistas recientes concedidas a los medios franceses Le Figaró y Le Point, el rey emérito, que abdicó en 2014 a favor de su hijo, defiende su papel en la construcción del sistema democrático español actual.

"Tras 40 años de dictadura, di a los españoles una democracia que sigue vigente; es mi legado", subrayó.

2. Los golpes de Estado y los abandonos

Momento en el que el teniente Tejero toma el Congreso de España.

Fuente de la imagen, Keystone/Hulton Archive/Getty Images

Otro capítulo está dedicado al fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, descrito por el exmonarca como una triple conspiración.

"No existió un solo golpe, sino tres", detalla en el libro, refiriéndose a la ocupación del Congreso por militares sublevados, las maniobras de un general cercano a él para tomar el poder y la actitud de políticos franquistas.

El discurso que transmitió por televisión esa madrugada, en el que condenó la insurrección y ordenó a los militares regresar a sus cuarteles, le granjeó admiración y respeto dentro y fuera del país.

"Prepararon un estudio improvisado en mi despacho. Me puse la chaqueta de general, pero no los pantalones, para moverme más rápido", relata.

Revela también que aquella noche pidió a su hijo, de 13 años entonces, que lo acompañara.

"Su formación como rey empezó ese día. Me pareció esencial que viviera momentos de tensión a mi lado, en lugar de contárselos años después", explica.

"Esa noche, mi obra política y el destino de los españoles estaban en mis manos", añade.

Captura del discurso del rey en la noche del 23F.

Fuente de la imagen, Gamma-Rapho via Getty Images

En otro fragmento, el exrey lanza críticas a su relación con Felipe VI.

"Él me dio la espalda por deber", afirma, según los extractos divulgados por medios españoles, al narrar las reuniones de 2020 tras revelarse investigaciones judiciales en Suiza relacionadas con sus cuentas millonarias.

"Comprendo que, como monarca, debe adoptar una postura firme, pero sentí su falta de sensibilidad", reconoce.

Además, le advirtió: "No olvides que heredas un sistema político que yo edifiqué. Puedes excluirme en lo personal y financiero, pero no rechazar la herencia institucional que ha marcado tu vida".

El rey emérito atribuye la distancia con su hijo al actual gobierno español encabezado por el socialista Pedro Sánchez.

"Cuando el Ejecutivo desacredita mi persona, debilita la Constitución, cuestiona los avances de la transición democrática y nuestra reconciliación", sostiene según reseñas del diario Ara.

Los reyes Juan Carlos I y Felipe VI sonriendo juntos durante un acto por los 30 años del ingreso de España a la UE.

Fuente de la imagen, Getty Images

3. Los escándalos amorosos y financieros

Juan Carlos I, recordado por haber pedido disculpas públicamente en 2012 tras su polémica cacería de elefantes en Botsuana durante una grave crisis económica española, vuelve a asumir responsabilidades. Esta vez se refiere a sus múltiples "debilidades" afectivas y financieras.

Reconoce como un "error grave" su relación con la princesa alemana Corinna Larsen, pues "afectó negativamente mi reinado y mi destino".

Igualmente ofrece disculpas a su esposa, la reina Sofía de Grecia, por estas y otras infidelidades.

"España no ha tenido nunca una reina más entregada e impecable", escribe.

Paralelamente, niega varios de los romances que los medios le han adjudicado, incluyendo supuestas relaciones con la princesa Diana Spencer y la actriz y cantante española Sara Montiel.

También reconoce juicios erróneos en lo económico y haber estado rodeado por algunos "empresarios poco éticos".

Otro "error grave" que admite es haber aceptado en 2008 un regalo de US$100 millones del rey saudita Abdalá bin Abdulaziz al Saúd, hecho por el que enfrentó procesos judiciales en Suiza y España que le llevaron a autoexiliarse.

"Fue un gesto de generosidad entre monarquías", menciona, añadiendo que todas las investigaciones en su contra fueron archivadas.

Al publicar sus memorias, Juan Carlos I se suma a un reducido grupo de monarcas que han relatado su vida en primera persona, al igual que el antiguo rey inglés Eduardo VIII.

En 1951, el tío abuelo de Carlos III publicó A King’s Story: The Memoirs of the Duke of Windsor, donde narró su abdicación en 1936 para casarse con la estadounidense divorciada Wallis Simpson.

Una foto en la que se ve a Juan Carlos I junto a Corinna Larsen en un evento en 2006.

Fuente de la imagen, Carlos Alvarez/Getty Images

4. El rey que mandó callar a Chávez

Juan Carlos I también aborda en sus memorias su relación con América Latina, describiéndose como "un rey español que aprecia Hispanoamérica", según informó la agencia AFP.

Señala que mantuvo vínculos "respetuosos, excepto uno": con el fallecido Hugo Chávez.

En el libro rememora su conocido enfrentamiento con el presidente venezolano durante la cumbre iberoamericana de 2007 en Chile, cuando le dijo: "¿Por qué no te callas?".

En ese momento Chávez mantenía un pulso verbal con el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero.

Pese a no compartir sus ideas políticas, Juan Carlos destaca una relación "casi familiar" con Fidel Castro.

"Me enviaba cada año una caja de puros hasta que dejé de fumar (…) Siempre me tocaba", escribe.

"No soy un santo", concluye el rey emérito, reiterando su deseo de regresar a España y esperando que sus memorias ayuden "a darme a conocer y disipar malentendidos".

El futuro dirá si Juan Carlos I alcanza su meta de rehabilitar su imagen ante sus compatriotas.

Scroll al inicio