Métodos para cocer castañas al estilo Infobae, ideales para consumir solas o incorporar en platos de otoño

Estas castañas cocidas pueden utilizarse como base para elaborar recetas tanto dulces como saladas, desde salsas y purés hasta postres que tengan este fruto seco como ingrediente principal Cómo hacer castañas cocidas (Adobe

El otoño trae una temporada propicia para abastecer la despensa. Calabazas, boniatos, setas, manzanas, membrillos, peras, uvas… Y también castañas, uno de los sabores característicos de esta estación. Aunque la preparación más habitual en casa suele ser asarlas, cocinarlas lentamente en agua es otra práctica común en muchos hogares. Esta técnica se aplica tanto para consumir las castañas cocidas al natural, como para usarlas como base en diversas recetas dulces y saladas; desde salsas y purés hasta postres protagonizados por este fruto seco, e incluso en platos tradicionales como el cocido gallego.

Para cocerlas y obtener un resultado perfecto, es fundamental realizar un corte superficial en la parte más abultada de cada castaña con un cuchillo afilado, evitando así que estallen durante la cocción. También es importante controlar el tiempo para no exceder la cocción, comprobando su punto al pincharlas: deben quedar tiernas sin comenzar a deshacerse.

Propiedades nutricionales de las castañas

Aunque las castañas son un fruto seco, su composición es similar a la de los cereales. Constituyen una fuente significativa de fibra y contienen hidratos de carbono complejos, compuestos que deberían ser la fuente principal de energía en la dieta.

Además, el contenido graso se equipara al de los cereales y, como resultado, es considerablemente menor que en otros frutos secos. Dadas estas características y su alto porcentaje de agua, cercano al 50%, la castaña destaca como uno de los frutos secos con menos calorías: aporta alrededor de 190 calorías por cada 100 gramos. En cuanto a minerales, aporta fósforo y potasio.

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Receta de castañas cocidas

La preparación de castañas cocidas es sencilla pero precisa atención para que la piel se desprenda con facilidad y se mantenga la textura adecuada. Consiste en cocer las castañas en agua con sal, tras hacer un pequeño corte para evitar que rompan, hasta que estén blandas y su piel sea fácil de retirar. El resultado final son castañas tiernas, fragantes y listas para consumir o para usar en otras recetas.

Tiempo de preparación

  • Tiempo total: 35-45 minutos
    • Preparación: 5-10 minutos
    • Cocción: 30-35 minutos

Ingredientes

  • 1 kilo de castañas frescas
  • Agua suficiente para cubrir las castañas
  • Una pizca de sal

Cómo hacer castañas cocidas, paso a paso

  1. Lavar bien las castañas para eliminar restos de suciedad o impurezas.
  2. Realizar un corte superficial en la parte más abultada de cada castaña con un cuchillo afilado. Este paso es clave para impedir que exploten durante la cocción.
  3. Colocar las castañas en una olla amplia y cubrirlas completamente con agua.
  4. Añadir una pizca de sal al agua.
  5. Llevar el agua a ebullición y mantener un hervor suave durante 30-35 minutos. Verificar la cocción pinchando una castaña, que debe quedar tierna pero sin deshacerse.
  6. Apagar el fuego y dejar reposar las castañas en el agua caliente durante unos minutos adicionales.
  7. Pelar las castañas mientras están tibias, ya que la piel se quita con mayor facilidad que cuando están completamente frías.
  8. Servirlas solas, como acompañamiento o reservadas para utilizar en otras preparaciones.

¿Cuántas porciones rinde esta receta?

Rinde entre cuatro y seis porciones.

¿Cuál es el valor nutricional de cada porción de esta receta?

  • Calorías: aproximadamente 200 kcal
  • Hidratos de carbono: 45 g
  • Proteínas: 2 g
  • Grasas: 1 g
  • Fibra: 5 g

Es importante destacar que estas cifras son estimativas, y los valores precisos dependen de los ingredientes específicos utilizados y la cantidad de cada porción.

¿Cuánto tiempo se puede conservar esta preparación?

Las castañas cocidas pueden almacenarse en un recipiente hermético en el refrigerador entre dos y tres días. También es posible congelarlas peladas para prolongar su conservación.

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