La erosión de la salud mental de la sociedad y el deterioro del nivel socioeconómico explican en parte este declive cognitivo

Los adultos menores de 40 años podrían estar enfrentando problemas de memoria, concentración y dificultad en la toma de decisiones, revela un estudio reciente realizado en Estados Unidos con más de 4,5 millones de personas. Este conjunto se denomina discapacidad cognitiva, cuyo grado puede variar.
La proporción de adultos que reportaron estas dificultades cognitivas ha crecido del 5,3 % al 7,4 % entre 2013 y 2023. En el grupo de menores de 40 años, la cifra prácticamente se ha duplicado en el mismo periodo: del 5,1 % al 9,7 %.
El estudio, llevado a cabo por neurólogos de la Universidad de Yale, destaca que los problemas de memoria están comenzando a manifestarse en edades cada vez más tempranas, y han aumentado en la mayoría de los grupos etarios. No obstante, esta tendencia no se ha observado en personas mayores. De hecho, en los mayores de 70 años, la prevalencia ha descendido ligeramente, desde el 7,3 % en 2013 hasta el 6,6 % en 2023, según los datos publicados en la revista Neurology.
Los factores sociales y estructurales juegan un papel importante en la expansión de estos problemas, sobre todo entre los adultos jóvenes. El doctor Adam de Havenon, neurólogo vascular en Yale, explicó para la American Academy of Neurology que este estudio indica que “estas dificultades podrían estar extendiéndose, especialmente entre los adultos más jóvenes, y que factores sociales y estructurales probablemente tienen un rol decisivo”. Entre estos elementos, el nivel socioeconómico es especialmente relevante: los grupos con ingresos anuales inferiores a 35.000 dólares estadounidenses (aproximadamente 30.400 euros) y quienes poseen menor nivel educativo han mostrado incrementos en discapacidad cognitiva que superan la media.
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Las razones detrás de este deterioro de la memoria
El equipo investigador no ha identificado causas específicas para este aumento, aunque señala que hay evidencia creciente de un deterioro en la salud mental poblacional. Entre las posibles causas, los autores sugieren que la mayor disposición de las personas para comunicar problemas de salud mental, junto con los impactos duraderos de la pandemia de coronavirus, podrían estar influyendo en esta alza, aunque estiman que probablemente convergen múltiples factores.
Los investigadores han planteado que, especialmente entre los jóvenes, podría estar incrementándose la apertura para hablar sobre salud mental. Asimismo, la incertidumbre laboral y la dependencia creciente en herramientas digitales entre los adultos jóvenes podrían contribuir a la tendencia observada.
El estudio presenta ciertas limitaciones, dado que los problemas cognitivos se han recogido mediante autoinformes telefónicos y no por evaluaciones clínicas. A pesar de no contar con diagnósticos específicos, los autores consideran que los datos son suficientes para alertar sobre un posible problema de salud pública.
“Es necesario comprender mejor y abordar los factores sociales y económicos subyacentes que podrían estar impulsando esta tendencia”, declaró de Havenon en una entrevista con ScienceAlert. El neurólogo agregó que “también se requiere investigar más para entender qué está detrás del notable aumento de casos en adultos jóvenes, dada la posible repercusión a largo plazo en salud, productividad laboral y sistemas sanitarios”.

