Nadia Calviño confiesa que en mayo de 2020 consideró abandonar el Gobierno debido al pacto entre PSOE, Podemos y Bildu para eliminar completamente la reforma laboral del PP, al considerarlo inaceptable.
La crisis se superó tras una conversación con el presidente, y Calviño subraya la relevancia de preservar la estabilidad económica y el respaldo empresarial en un contexto complicado.
Calviño admite la tensión existente con los socios de la coalición y la comunicación limitada con ellos, aunque valora que el Gobierno de coalición ayudó a mantener la paz social y la convivencia.
En su libro, critica la gestión del PP durante la crisis financiera y la actitud de Albert Rivera, líder de Ciudadanos, por no facilitar un gobierno de centro-progresista tras las elecciones de 2019.
La exvicepresidenta primera del Gobierno Nadia Calviño reflexionó el 20 de mayo de 2020 sobre la conveniencia de continuar en el Gobierno, después de enterarse de que PSOE, Podemos y Bildu acordaron «derogar íntegramente» la reforma laboral del PP mediante un texto que le pareció inaceptable y que el PSOE modificó tras su llamada al presidente.
«Sí, fue un momento en el que claramente me cuestioné cuál era mi rol o qué sentido tenía seguir adelante. Afortunadamente, la situación se resolvió esa misma noche«, admite la actual presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI) en una entrevista con la agencia Efe antes de la presentación este jueves de su libro Dos mil días en el Gobierno (Penguin Random House).
«Por la noche logré hablar con el presidente, con quien compartí mi preocupación y expresé que, si ese era el plan, no sabía qué hacía en el Gobierno«, explica en el libro, donde destaca que «cualquier mensaje radical era inoportuno en un momento tan delicado para la economía, en el que la prioridad era conservar el respaldo de los empresarios y la estabilidad económica y financiera».
La crisis quedó zanjada en lo que califica como «semana horribilis«, en la que tuvo que manejar la primera fractura abierta por sus socios de Gobierno en materia económica y logró salir airosa».
Un año y medio más tarde, en noviembre de 2021, cuando la negociación sobre la reforma laboral con los agentes sociales se estancó, Calviño volvió a tomar el mando para impedir que la patronal se retirara del acuerdo social, vital para que la reforma prosperase y permitiera recibir los 12.000 millones en fondos europeos asociados a este logro.
«Era clave que el texto alcanzara un equilibrio entre las posturas de los sindicatos y las de los empresarios», asegura a Efe, mientras destaca haber construido una relación de confianza tanto con las organizaciones empresariales como con las sindicales.
Evita comentar si esa confianza también existió con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quien en ese momento denunció como interferencia la entrada de Calviño en la negociación y que no se menciona ni una sola vez en el libro.
«He logrado gestionar estos cinco años y medio sin fomentar controversias ni alimentar conflictos y me siento satisfecha por ello», asegura en la entrevista; aunque en el libro revela que «fue bastante surrealista» para ella ser «el blanco constante de ataques públicos» por parte del socio de coalición que en la ministra de Economía simbolizaba «todos los males».
«Hablé poco con los socios minoritarios del Gobierno», continúa en sus memorias, donde relata que con el entonces vicepresidente segundo Pablo Iglesias solo tuvo intercambios sobre trabajo cuando él la llamó para indicarle lo que debía incluir en el primer paquete de medidas contra la pandemia para conseguir la validación del Congreso.
Pese a los desacuerdos, Calviño reconoce a Efe «el valor añadido» que la coalición ha aportado al país, ya que «en tantas crisis ha contribuido a la paz social, a la estabilidad y a la convivencia en las calles»; aunque tanto en el libro como en la entrevista no incluye el ámbito feminista en esa evaluación positiva, sin profundizar en el asunto.
Gobierno con Ciudadanos
En su libro también formula críticas hacia el PP, reprochándole la «pésima» gestión de la crisis financiera que dejó una herencia «envenenada», los obstáculos para la distribución de ayudas directas a empresas tras la pandemia, competencia transferida a las comunidades autónomas, y la campaña en Bruselas contra la gestión del Gobierno de los fondos Next Generation EU.
Además, censura al líder de Ciudadanos Albert Rivera por la «oportunidad perdida» de crear un gobierno de centro-progresista luego de las elecciones de abril de 2019, «obsesionado con superar al PP, algo que los medios afines le prometían, y sin considerar en ningún momento el interés del país«.
Al preguntarle sobre la posibilidad de regresar algún día a la primera línea política, afirma que no hace planes, que vive el presente y que siente «una convicción muy fuerte de que está donde debe estar» en un contexto geopolítico complejo donde el BEI desempeña un papel importante para que Europa tenga una voz sólida en este nuevo orden internacional.

