José Astorga, especialista en comunicación no verbal, advierte sobre la pregunta que no debe hacerse a un mentiroso – Infobae

Las preguntas presuntivas constituyen una herramienta eficaz vinculada con la comunicación no verbal y la psicología del comportamiento

Por Guillermo Urquiza

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En el ámbito del espionaje y la inteligencia, desentrañar la verdad no es un mero procedimiento sino una disciplina desarrollada a lo largo de décadas. Dentro de las técnicas más destacadas que emplean agencias como la CIA, sobresale una estrategia psicológica que evita las preguntas directas y facilita el acceso a las verdades ocultas: las llamadas preguntas presuntivas. Este método está descrito con detalle en el libro Spy the Lie, escrito por Philip Houston, Michael Floyd y Susan Carnicero, exagentes de la CIA expertos en la detección del engaño. Actualmente, su uso abarca desde interrogatorios profesionales hasta sospechas cotidianas entre personas.

Así lo señala un creador de contenido en TikTok (@joseastorgaoficial). Este divulgador, especializado en psicología y lenguaje corporal, explica el concepto de las preguntas presuntivas. “Nunca formules esta pregunta a un mentiroso”, advierte al inicio del video. De esta manera, comparte recomendaciones sobre cómo actuar ante la sospecha de engaño.

Experto en comunicación no verbal

El principio es sencillo pero contundente: al enfrentarse a un posible mentiroso, es crucial evitar preguntas directas. Preguntar “¿Estuviste en el bar anoche?” suele provocar una reacción instintiva de defensa. El mentiroso ya tiene preparada una respuesta, ha practicado la negación. Sin embargo, cuando el interrogador modifica la estrategia y formula una pregunta presuntiva: “¿qué ocurrió anoche en el bar?”, transmite implícitamente que posee parte del conocimiento verídico. Así, desconcierta al interlocutor y lo obliga a improvisar.

Esta técnica se complementa con una segunda táctica esencial: “¿Hay alguna razón por la que alguien afirmaría haberte visto allí?”. En ese instante, el supuesto mentiroso entra en un estado de tensión cognitiva. Su mente busca justificar una situación inesperada, lo que frecuentemente genera inconsistencias en su relato. Según especialistas, estas preguntas desencadenan respuestas emocionales y cognitivas mucho más reveladoras.

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Un enfoque presuntivo

José Astorga, experto en lenguaje no verbal, lo sintetiza con una frase contundente: “Nunca formule esta pregunta a un mentiroso porque te mentirá mejor que nunca”. Para Astorga, las respuestas más esclarecedoras no emergen al exigir la verdad de manera frontal, sino cuando se fuerza al cerebro del mentiroso a gestionar una interrogación inesperada. La carga emocional inherente a sostener la mentira genera señales sutiles que posibilitan identificar el engaño con mayor exactitud.

Investigaciones sobre comportamiento humano indican que las personas honestas no necesitan justificar acciones que no cometieron, mientras que los mentirosos se ven obligados a inventar explicaciones donde antes no existían. En un entorno saturado de discursos manipulados, noticias falsas y narrativas disfrazadas, la capacidad para detectar el engaño resulta una herramienta fundamental. Comprender cómo funciona la mente humana bajo presión y qué mecanismos psicológicos se activan cuando alguien se siente acorralado es crucial para descubrir la verdad en escenarios cada vez más complicados.

En resumen, la clave no radica en acorralar al mentiroso con acusaciones directas, sino en inducirlo a conducirse hacia la contradicción por voluntad propia. Las preguntas presuntivas no solo extraen más información, sino que también denuncian la incapacidad para sostener una mentira.

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