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El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, en una celebración del Día de Muertos ha provocado una ola de indignación y cuestionamientos dirigidos al gobierno federal.
Manzo murió el pasado sábado después de recibir varios disparos en una plaza pública ubicada en el centro de la ciudad, durante el tradicional Festival de las Velas.
A sus 40 años, se convirtió en el primer alcalde independiente en la historia del municipio, al imponerse en las elecciones locales de 2024. Era conocido popularmente como «el del sombrero».
Desde su campaña para la presidencia municipal, ganó notoriedad por su postura firme contra el crimen organizado.
Sus declaraciones, que a menudo generaban polémica, le valieron popularidad en redes sociales, incluso fuera de su jurisdicción.
Por ejemplo, en mayo, se dirigió a la policía municipal con estas palabras: «Delincuente armado que se resista a ser detenido o que agreda a la ciudadanía y sea detectado en la calle o en operativos, debe ser abatido».
«No debe haber ninguna consideración hacia ellos», añadió.
En aquel momento, la presidenta Sheinbaum rechazó públicamente las afirmaciones de Manzo.
Asimismo, Manzo expresó a un grupo de mujeres locales que si sus hijos estaban involucrados en actividades delictivas, «no deberían llorar si eventualmente el gobierno los elimina en un enfrentamiento».
Antes de asumir como alcalde, Manzo fue legislador del partido Morena, del que posteriormente se distanció para competir contra este en las elecciones de Uruapan en 2024.

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«No abandonen a Uruapan»
Después de hacerse pública la noticia de su muerte, tomó fuerza una publicación en Facebook donde Manzo solicitaba a la presidenta Claudia Sheinbaum y al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, «que no dejen solo a Uruapan en el combate de los delitos federales que le corresponde a la Federación atender».
En ese mensaje, criticaba la retirada de 200 elementos de la Guardia Nacional del municipio: «Esta medida deja a Uruapan vulnerable frente a las actividades ilícitas del crimen organizado», afirmó menos de un mes antes.
El alcalde había cancelado recientemente las festividades patrias en su municipio debido a los riesgos de seguridad, y en varios videos se le veía portando un chaleco antibalas.
Algunos habitantes han cuestionado que el gobierno federal no hiciera más para garantizar su protección.
En la conferencia de prensa del lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que se había estado proporcionando a Uruapan el apoyo que Manzo solicitaba.
La mandataria condenó el asesinato, expresó sus condolencias a la familia y aseguró que no habrá impunidad en este caso.
Por su parte, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, indicó que los agresores aprovecharon que el alcalde se encontraba en un evento público sin controles de acceso.
Tras los hechos, las autoridades abatieron a uno de los sospechosos y arrestaron a otros dos, según informó el gabinete de Seguridad.
En redes sociales, seguidores de Manzo destacan su lucha contra el crimen organizado y lo consideran un líder a nivel nacional.
Su cuenta de Facebook alcanzaba cerca de 1 millón de seguidores, superando la población total de Uruapan, que no rebasa los 400.000 habitantes.
Cientos de personas se congregaron frente al palacio de gobierno en Morelia, capital de Michoacán, para repudiar el asesinato del alcalde y exigir justicia. Algunos de los manifestantes incluso pidieron la renuncia de la presidenta Claudia Sheinbaum.

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Un alcalde singular
Análisis de Daniel Pardo, corresponsal en México de BBC Mundo
El homicidio de Manzo podría haber sido uno más en la lista de alcaldes asesinados en México: en lo que va del año, se han registrado por lo menos 10 casos similares.
Sin embargo, su muerte ha tenido un impacto particular.
En primer lugar, por la personalidad de la víctima: carismático, directo y cercano, siempre con un sombrero de ala ancha, Manzo, de aproximadamente 40 años, impulsó una campaña firme contra el dominio del crimen organizado.
Él mismo reconocía los riesgos de su lucha: “No quiero ser otro presidente municipal más en la lista de ejecutados”, declaró en una ocasión, y “si decir la verdad cuesta mi vida, que me la cobren caro”, expresó en otra.
Además, el gobierno de Sheinbaum ha establecido la Seguridad como una prioridad, reportando constantemente disminuciones en las cifras de violencia a nivel nacional. Por lo tanto, casos como este fomentan que la oposición cuestione la veracidad de los resultados de su administración.
Finalmente, el contexto geográfico también es relevante: Michoacán, al conectar tres regiones distintas del país, se encuentra en el centro de la disputa territorial entre cárteles, parcialmente motivada por su producción agrícola. Recientemente se descubrió otro núcleo de reclutamiento relacionado con el narcotráfico en esta área. Además, es una comunidad con una larga tradición de resistencia y movilización social.
Este conjunto de factores contribuye a pensar que el asesinato de Manzo continuará generando discusión y atención pública.

