Conflicto entre los tres menores implicados en el juicio por el asesinato de la educadora de Badajoz

La joven sostiene que fueron los dos chicos quienes agredieron a Belén Cortés y que ella no participó ni en la violencia ni en el ahorcamiento.

Belén Cortés, la educadora que fue asesinada.

Los tres admiten que estuvieron en el piso tutelado, aunque cada uno afirma que no intervino en el asesinato. Los menores (dos chicos de 14 y 15 años y una chica de 17) se han declarado hoy individualmente inocentes respecto a la muerte por ahorcamiento y golpes de Belén Cortés, la educadora social de 35 años que fue golpeada y estrangulada con un cinturón hasta morir por asfixia el pasado 9 de marzo, mientras cuidaba a los menores bajo régimen de libertad vigilada judicialmente y seguimiento en este tipo de medidas de custodia, con un único responsable de cuidado incluso en noches y fines de semana (el domingo cuando ocurrió el incidente), en viviendas tuteladas por la Junta de Extremadura.

Aunque inicialmente estaban previstos para declarar en la tercera jornada del juicio, es decir, el viernes, las declaraciones de los testigos (familiares, policías y peritos) se llevaron a cabo en los Juzgados de Badajoz, a puerta cerrada y con rapidez, por lo que los tres menores testificaron este jueves. Uno de los abogados defensores, José Duarte, manifestó su inconformidad ante el hecho de que los acusados permanecieran esposados durante todo el proceso, tanto ayer como hoy. En su declaración, los jóvenes negaron su participación en la muerte de la educadora: «Estuve presente, pero no participé en el asesinato», expresaron.

Durante la declaración de este jueves, uno de los tres menores imputados por la muerte de la educadora social en marzo en un piso de cumplimiento de medidas judiciales en Badajoz mantuvo su versión de inocencia respecto a su implicación en el delito, aunque su relato presentó «numerosas contradicciones», según el abogado José Duarte. Uno de los chicos, originario de Don Benito y de 15 años, culpó directamente al joven de Villafranca de los Barros como autor material de los hechos. Detalló que todos participaron en la primera agresión con el fin de arrebatarle las llaves del coche para escapar del piso tutelado y así incumplir nuevamente las medidas judiciales, un incidente que sucedió justo una semana antes, cuando huyeron de Badajoz, pasando primero por Mérida (donde uno mantenía una novia) y luego por Villafranca, lugar donde cometieron un robo en un bar para obtener dinero para comprar droga y por el cual fueron arrestados.

LA CHICA ACUSA A LOS DOS CHICOS

La joven, quien es la mayor de los tres involucrados (hubo un cuarto que escapó del domicilio y dio la alarma), afirmó en su declaración que los dos varones fueron los agresores de su cuidadora, mientras que ella nunca participó ni en la agresión ni en el estrangulamiento con el cinturón. Esta versión fue la línea inicial de la investigación. No obstante, la chica («quedé paralizada») huyó del lugar acompañada por los otros dos jóvenes en el automóvil de la educadora con destino a Mérida. Durante el trayecto sufrieron un accidente, abandonaron el vehículo y hicieron auto-stop para llegar a la capital extremeña y separarse. Horas después fueron detenidos.

Los chicos respondieron únicamente a las preguntas planteadas por sus abogados, José Duarte y Antonio Pitera, mientras que la joven contestó a todas las partes involucradas.

El abogado de la acusación particular, Raúl Montaño, considera que esta segunda jornada del juicio ha confirmado que el suceso «reúne las características de un asesinato». Comentó que «la declaración de los forenses valida que fue un ataque sorpresivo y violento», y añadió que la práctica de las pruebas «refuerza la tesis de la acusación particular de que se trató de un asesinato». El juicio concluirá mañana con las conclusiones definitivas de todas las partes.

La Fiscalía solicita para los dos chicos seis años de internamiento en régimen cerrado por los delitos de asesinato, robo con violencia en vivienda habitada y conducción sin permiso (solo para uno de ellos), y cinco años para la joven por complicidad. Además, se pide una pena adicional de tres años de libertad vigilada para los tres.

Por su lado, la acusación particular, que representa a la familia, considera culpables a los tres involucrados y reclama la pena máxima prevista en la Ley del Menor: 6 y 8 años (para la chica, debido a su mayor edad), respectivamente. Asimismo, la familia de la víctima solicita a la Junta de Extremadura una indemnización de medio millón de euros en concepto de responsabilidad civil. Esta acusación estudia modificar su petición tras las declaraciones realizadas por los acusados hoy y, especialmente, tras la declaración de la joven, quien responsabilizó a los dos adolescentes varones presentes en el piso.

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