Hablan los supervivientes del incendio en una discoteca de Rumanía en 2015, que evidenció la ausencia de un sistema para el tratamiento de grandes quemados. Así operan otros países europeos
La noche del 30 de octubre de 2015, durante un concierto gratuito de la banda de metalcore Goodbye to Gravity, un incendio consumió el Club Colectiv, una conocida discoteca de Bucarest. Las bengalas lanzadas durante la presentación encendieron la espuma acústica de poliuretano inflamable del local, propagando las llamas en cuestión de minutos. Una serie de desafortunados eventos, carencia de infraestructura y demora agravaron la tragedia. Fallecieron 65 jóvenes y resultaron heridos 162.
Ana Elsa Albu, rumana residente en Reino Unido desde hace tiempo, viajó a Rumanía para celebrar su cumpleaños. Esa noche acudió con su hermano Adrian al club Colectiv. Ana fue la víctima número 57 del incendio y falleció el 19 de noviembre de 2015 en el Hospital de Quemados de Bucarest. Su hermano, Adrian, logró sobrevivir.
Además de las 26 personas que murieron en la sala y una víctima en el traslado al hospital, se registraron 38 pacientes con quemaduras graves que fallecieron en centros médicos, constituyendo una de las tragedias más letales de Rumanía. Las 33 víctimas que inicialmente sobrevivieron, fallecieron entre una semana y cuatro meses y medio después del incendio. Estos pacientes perdieron la vida en hospitales nacionales o en el extranjero, adonde fueron trasladados. De esos 33, 23 cuentan con registros médicos en el expediente judicial de Colectiv que confirman la presencia de infecciones nosocomiales multirresistentes.
Los pacientes fallecieron en centros médicos dentro y fuera de Rumanía, debido a la carencia de instalaciones especializadas. 39 heridos fueron enviados a hospitales extranjeros en el otoño de 2015, tras el siniestro. La tragedia puso en evidencia la ausencia de un sistema para el tratamiento de grandes quemados, lo que dilató los procesos de traslado internacional. En Europa, ante un aumento de la demanda, se recurre a la cooperación transnacional.
Un año y nueve meses después del incendio, el 29 de julio de 2017, un sobreviviente de Colectiv se quitó la vida. Su pareja había fallecido en la sala. Las protestas contra la corrupción provocaron la renuncia del entonces primer ministro Victor Ponta.
El documental Colectiv, dirigido por Alexander Nanau, siguió a un equipo de investigadores que intentaron destapar un gran fraude en el sistema sanitario que benefició a magnates y políticos. Una década después, Rumanía continúa sin grandes centros de quemados.
Alexandru Rogobete: “Se ha hablado mucho durante estos 10 años”
En una entrevista concedida a HotNews, el Ministro de Sanidad rumano, Alexandru Rogobete, reconoce que “la gente ha perdido la paciencia” —y la confianza— en que los pacientes en Rumanía puedan recibir tratamientos avanzados dentro del país. “Considero que se ha hablado mucho a lo largo de estos 10 años. Y precisamente por eso aún no contamos con estos centros: porque solo se habló”, comenta el ministro.
Palabras y promesas, diez años después
Tres grandes centros de quemados —anunciados hace 11 años— están en proceso de construcción gracias a un programa de préstamos financiado por el Banco Mundial, ubicados en Timișoara, Târgu Mureș y Bucarest, este último destinado a pacientes infantiles. Según el ministro de Salud actual, las obras comenzaron realmente entre 2022 y 2023.
Si el centro de Timișoara pudiera recibir a sus primeros pacientes en la primavera del próximo año, se prevé que los otros dos concluyan entre finales de 2026 (Târgu Mureș) y la primera mitad de 2027 (el centro pediátrico de Bucarest).
Mientras tanto, cada año, 10.000 pacientes acuden a las urgencias hospitalarias de Rumanía con quemaduras, y cerca de 4.000 requieren hospitalización para recibir monitorización y tratamiento especializados, indica un informe oficial del Ministerio de Salud elaborado en 2021 y consultado por HotNews.
Unos 1.400–1.500 pacientes anuales presentan casos de gravedad media o alta, que demandan hospitalización superior a dos semanas y, después, servicios médicos especializados de rehabilitación. El número de muertes debido a quemaduras ronda las 200 al año, según el reporte de 2021 del Ministerio de Salud.
“El informe demuestra que incluso países en conflicto armado podrían verse sorprendidos por la cantidad de pacientes quemados que atendemos. Son muchos, cada año”, señala Monica Althamer, coordinadora de pacientes y ex Secretaria de Estado del Ministerio de Salud, al presentarse el informe. Tras el incendio en Colectiv, Monica Althamer, entonces coordinadora de pacientes oncológicos, comenzó a contactar a las familias de los afectados. En 2016, conoció a Mihai Grecea, uno de los sobrevivientes, y posteriormente se convirtió en su asesor en el Ministerio de Salud. Juntos han ofrecido apoyo y orientación a numerosos pacientes con quemaduras severas a lo largo de los años.
En comparación, en España, más de 1.300 pacientes con quemaduras acuden anualmente a urgencias —cerca de 3 a 4 pacientes diarios. En promedio, el 20% permanece hospitalizado, y las muertes anuales oscilan entre 50 y 80 personas.
La externalización de los heridos con quemaduras
Austria es uno de los países que ha recibido y tratado con regularidad a pacientes con quemaduras graves provenientes de Rumanía en los últimos años. En la vecina Bulgaria, los casos de quemaduras severas se atienden exclusivamente en la capital, Sofía, en el Hospital Universitario de Urgencias. La mayoría de los pacientes resultan ser víctimas de explosiones, accidentes industriales o de tráfico.
Al igual que Bulgaria y Croacia, Grecia ocasionalmente recibe pacientes con quemaduras de otros países —recientemente, 12 víctimas del incendio devastador en Macedonia del Norte a inicios de este año. Dos de los hospitales principales especializados en quemaduras se encuentran en Atenas y Tesalónica.
Anualmente, alrededor de 2.000 pacientes con quemaduras son admitidos en hospitales griegos, de los cuales 700–800 presentan estados graves. No obstante, las autoridades griegas no han difundido estadísticas de mortalidad por quemaduras en la última década.
Asimismo, en Italia, los pacientes locales rara vez son trasladados a hospitales extranjeros para el tratamiento de quemaduras graves. En cambio, se atiende regularmente a pacientes extranjeros en hospitales italianos, provenientes de países como Ucrania y Albania.
Bogdan Moleșag tenía 28 años en 2015, cuando ocurrió el incendio en el club Colectiv. En ese momento, era baterista del grupo Up to Eleven y trabajaba como cámara en la cadena Prima TV. Sufrió quemaduras graves y fue hospitalizado inicialmente en el Hospital Sfântul Ioan, siendo el único sobreviviente de su sala. El 7 de noviembre fue trasladado a Bélgica, donde sobrevivió a un paro cardiorrespiratorio al aterrizar. Fue ingresado en el Hospital Militar de Bruselas, donde despertó después de tres semanas. Perdió seis dedos de las manos, que tuvieron que ser amputados, y fue sometido a más de veinte cirugías.
En una entrevista con Hotnews, comenta que durante su estancia en el hospital “también tuvo mucho tiempo para reflexionar”. Desde la cama, “ni siquiera podía girarse”. Relata que en el hospital belga habló mucho con la psicóloga. “Nos escuchábamos mutuamente y me di cuenta de que eso nos ayudaba”.
Debido a la gravedad de sus heridas, recuerda que los demás sobrevivientes rumanos en el hospital belga solían visitarlo a menudo. “Yo les proponía que habláramos sobre sus vivencias, cómo se sentían aquella noche. No tenía formación especializada, pero lo hacía de forma natural; noté que expresarlo nos beneficiaba”. Así descubrió que su experiencia podría servir para ayudar a otros. Bogdan estudió Psicología en la Universidad de Bucarest, realizó una maestría en psicoterapia y ahora cuenta con su propio consultorio.
Mecanismo de traslado al extranjero
Entre 2017 y 2018, algunos sobrevivientes del incendio de Colectiv y familiares de víctimas se movilizaron para lograr que el Ministerio de Salud de Rumanía estableciera una normativa que fijara un mecanismo para el traslado al extranjero de pacientes con grandes quemaduras, basado en criterios claros y transparentes.
Primero, redactaron una carta dirigida a Sorina Pintea, ministra de Salud en ese momento, solicitando la aprobación del mecanismo para transferencias. “Tras un tiempo, me reuní con Ramona Strugariu y Mihai Grecea (también sobreviviente de Colectiv) para elaborar una carta dirigida a Sorina Pintea”, recuerda Adrian Albu. Albu fue parte, junto con otros sobrevivientes, del equipo que colaboró en la redacción de esa Orden ministerial. A finales de 2019, finalmente se aprobó la Orden ministerial que legalizaba el traslado para pacientes con grandes quemaduras.
Es una tragedia que ha marcado a toda una generación de rumanos. La mayoría de quienes estudiaban en la capital rumana habían frecuentado alguna vez el local o conocían a alguien que estuvo esa noche en la sala.

