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"Ella estaría muy orgullosa. Ahora solo es Andrés, ya no un príncipe".
Con esta frase y visiblemente conmovido, Sky Roberts, hermano de Virginia Giuffre, reaccionó al anuncio emitido el jueves por el Palacio de Buckingham acerca del inicio del proceso para despojar a Andrés, hermano del rey Carlos III, de su título nobiliario de príncipe.
Giuffre fue víctima del fallecido financista Jeffrey Epstein, condenado por abuso sexual de menores y que se suicidó mientras estaba en prisión.
Virginia, quien se quitó la vida en abril, denunció que Epstein junto a su socia y excompañera, Ghislaine Maxwell, la entregaron a Andrés, segundo hijo de la reina Isabel II, a quien acusó de agredirla sexualmente en tres ocasiones cuando tenía 17 años.
Andrés ha rechazado de forma constante todas las imputaciones realizadas en su contra.
La decisión de la Casa Real británica representa el desarrollo más reciente en una serie de acontecimientos desencadenados tras la publicación del libro Nobody's Girl ("La chica de nadie"), las memorias póstumas de Giuffre.
"Celebrando en el cielo"

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En declaraciones al programa Newsnight de la BBC, Roberts expresó la satisfacción de la familia de Giuffre respecto a esta «decisión sin precedentes».
"Virginia hoy está festejando desde el cielo. Está diciendo ‘lo conseguí’. Esta joven común, proveniente de una familia corriente, ha derribado a un príncipe. Nos sentimos muy orgullosos de ella. Este es un episodio sin precedentes en la historia", comentó.
Además de perder su título de príncipe, Andrés también perderá los privilegios ligados a este, incluido el derecho a residir en el Royal Lodge, su domicilio en Windsor.
Sin embargo, Roberts afirmó que estas medidas son insuficientes.
"Debe realizarse algún tipo de investigación que profundice en este caso", señaló.
"Él [Andrés] continúa libre, sin restricciones. Felicito al Rey, considero que está haciendo un trabajo notable como líder global, estableciendo un precedente, pero es necesario ir más allá. [Andrés] debe estar tras las rejas, sin excepción", añadió.
La remoción del título de príncipe se da semanas después de que Andrés anunciara voluntariamente la renuncia a sus otros títulos, incluyendo el de duque de York, junto con los privilegios que conllevaban.
Se informó que Andrés aceptó la determinación del monarca británico, aunque continúa negando las acusaciones en su contra.
A partir de ahora, será identificado como Andrés Mountbatten Windsor.
El peso del abuso

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Virginia Giuffre nació en California, EE.UU., en 1983 y años después se mudó junto a su familia a Florida.
Ella relató que a los 7 años fue víctima de abuso sexual por parte de un amigo de la familia, y que su «infancia fue arrebatada rápidamente».
Durante su niñez vivió en varios hogares de acogida. A los 14 años, ya vivía en la calle, donde, según relató, solo encontró «hambre, dolor y más abusos».
A los 17 años, trabajaba como asistente en los vestuarios del resort Mar-a-Lago, propiedad de Donald Trump en Palm Beach, intentando reconstruir su vida.
Fue entonces cuando conoció a la socialité británica Ghislaine Maxwell, quien le ofreció una entrevista para formarse como masajista, lo que la llevó a la residencia de Epstein en Palm Beach, donde, según dijo, lo encontró desnudo y reposando.
Maxwell le explicó cómo debía masajearlo y, según su testimonio, lo que parecía una entrevista de trabajo se transformó en el inicio de años de abusos.
Giuffre afirmó que pasó de ser abusada por Epstein a ser «tratada como una bandeja de frutas» para sus conocidos poderosos, mientras viajaba en jets privados alrededor del mundo.
Uno de esos viajes fue a Londres, donde Epstein la presentó a Andrés. Según Giuffre, esa noche se tomó una foto conocida en la que Andrés la abraza por la cintura, mientras al fondo se ve a Maxwell sonriendo.
En entrevista con el Miami Herald, Giuffre explicó que para el 2003 Epstein perdió interés en ella porque ya era «demasiado mayor» para sus gustos, pero accedió a costearle un curso profesional de masajista en Tailandia, con la condición de que ella reclutara a una chica de ese país para traerla a Estados Unidos.
Sin embargo, durante ese viaje Giuffre se enamoró de un hombre que conoció, con quien contrajo matrimonio diez días después y se mudó a Australia para formar una familia.
Allí tuvieron tres hijos y ella fundó una organización sin fines de lucro dedicada a «educar y apoyar a víctimas de trata de personas».
No obstante, la sombra de sus experiencias pasadas nunca la abandonó por completo.
Tras su fallecimiento en abril, sus familiares emitieron un comunicado donde afirmaban que murió consecuencia de una vida marcada por el abuso sexual y la trata de personas.
La describieron como una «luchadora feroz contra el abuso sexual» y explicaron que «el peso del abuso se volvió insoportable».

