El sacrificio de la vida personal y familiar afecta al 60% de las directivas para avanzar en su carrera – Infobae

El V Barómetro de FEDEPE revela que el 98,7% de las trabajadoras sufre por la falta de corresponsabilidad y el 55,7% retrasa la maternidad por la carga de los cuidados

Por Irene G. Domínguez

Seguir enUna trabajadora se queda sola

En España, la carrera profesional de muchas mujeres continúa implicando un costo considerable: renunciar a su propio tiempo, deteriorar la salud y sacrificar la vida familiar. De acuerdo con el V Barómetro de FEDEPE sobre liderazgo femenino, casi el 60% de las mujeres en puestos directivos está dispuesta a ceder su tiempo personal o familiar para avanzar en su carrera. La ausencia de corresponsabilidad en las tareas de cuidado, que frecuentemente recae en ellas, condiciona decisiones vitales, incluida la maternidad.

La mayoría de las encuestadas comparten esta percepción. Un 98,7% asegura que la falta de corresponsabilidad en el hogar afecta negativamente su bienestar. Y cuando son ellas las que asumen en solitario el cuidado de los hijos, casi nueve de cada diez reconocen consecuencias adversas tanto en su salud física como mental. La desigual distribución del tiempo y las responsabilidades genera fatiga, estrés y reduce la capacidad para afrontar desafíos laborales.

Esta presión persiste aún con los nuevos modelos laborales. Para el 54,1% de las consultadas, el teletrabajo o los formatos híbridos no han eliminado obstáculos, sino que reproducen los existentes e incluso generan otros nuevos. La línea que separa lo profesional de lo doméstico se difumina, extendiendo las horas laborales sobre el tiempo destinado a cuidados.

El coste personal de ascender

El dato sobre las mujeres en cargos directivos es relevante: el 58,4% manifiesta estar dispuesta a renunciar a su vida personal para progresar profesionalmente. Esta no es una elección libre de condicionamientos, sino una señal de un entorno en el que el “éxito” aún se mide por la disponibilidad total y largas jornadas, con escasos apoyos tanto en el hogar como en el ámbito empresarial.

El propio estudio señala que solo el 28,1% de las mujeres percibe igualdad completa de oportunidades en su ambiente laboral y que el 75,9% observa desigualdad para acceder a puestos de alta dirección.

El salario promedio de las mujeres en España es un 16% inferior al de los hombres y la brecha salarial aún persiste.

Maternidad en pausa: por qué se retrasa (o se cancela)

La maternidad se convierte en una opción cada vez más compleja dentro de esta ecuación. El 71,6% de las mujeres indica que la inseguridad económica y las dificultades para acceder a una vivienda son las principales razones detrás de la caída en la natalidad y el retraso en la maternidad. Además, un 55,7% añade la incompatibilidad entre el trabajo y las necesidades de cuidado. Si el sistema no distribuye el tiempo ni garantiza condiciones materiales estables, las mujeres se ven obligadas a postergar la maternidad o a asumir un costo significativo en su salud y carrera profesional.

¿Qué reclaman las trabajadoras?

Las solicitudes principales son claras y alcanzables. El 69,2% demanda políticas equitativas que permitan acceso a puestos de liderazgo sin prejuicios. Para lograr una conciliación efectiva, tres de cada cuatro mujeres resaltan la importancia de horarios flexibles (75,7%). Además, la mayoría reclama servicios de cuidado infantil gratuitos (61,3%) y también teletrabajo (51,6%) como una herramienta que facilite la conciliación y no como un mecanismo para aumentar la carga doméstica.

Estas demandas surgen en un contexto donde persisten otras brechas: el 80,5% considera que existe brecha salarial y el 71,9% opina que la igualdad de oportunidades aún debe mejorar.

El V Barómetro de FEDEPE también subraya que la desigualdad no solo aparece en las oportunidades de promoción, sino desde el momento del acceso al empleo. Un 17,1% de las mujeres declara haber enfrentado sesgos de género en procesos selectivos, cifra que aumenta hasta el 21,8% cuando quien toma la decisión es un hombre. Estos datos evidencian que, incluso antes de plantear el desarrollo profesional, muchas mujeres se topan con situaciones que determinan su carrera desde el inicio.

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