
Fuente de la imagen, Netflix
Setenta y cinco años tras su nacimiento y nueve desde su fallecimiento, Juan Gabriel reaparece en las pantallas de una forma inédita, exhibiendo decenas de videos y fotografías de su archivo personal que revelan varios de sus aspectos más íntimos.
La miniserie documental "Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero" (Netflix) compone en sus cuatro capítulos una vasta colección de grabaciones y fotos que el propio Divo de Juárez resguardó a lo largo de más de cuarenta años en su carrera musical y que ahora salen a la luz.
La cineasta mexicana María José Cuevas estructuró el material para que fuera Alberto Aguilera Valadez quien narrara su biografía, respaldado por las voces de sus hijos, amigos cercanos y colaboradores que estuvieron a su lado hasta su muerte en 2016.
"Juan Gabriel en el escenario es un magnífico intérprete, a quien respeto y admiro profundamente. Sin embargo, fuera de escena, soy Alberto Aguilera", expresa el cantautor, reflejando esa dualidad en su carácter que lo acompañó durante toda su vida.
En BBC Mundo seleccionamos algunos instantes que exponen facetas del artista que muchos de sus millones de seguidores tal vez desconocen y que se revelan en el documental (advertencia de spoilers).
1. Alberto, Adán y Juan Gabriel
Alberto Aguilera Valadez vino al mundo en enero de 1950 en Parácuaro, un pequeño municipio mexicano del estado de Michoacán (oeste). Sin embargo, siendo todavía un bebé, su madre lo llevó a Ciudad Juárez, Chihuahua (norte).
"Mi papá falleció y entonces surgieron conflictos entre mi mamá y mis cuñadas, ya sabes cómo suelen ser las cuñadas", relata el cantante en una grabación incluida en el documental.
Desde los 13 años, aquel joven tenía tanto el deseo como el talento para cantar frente al público.
Comenta que lo hacía en las calles, en buses y tranvías, y paulatinamente fue introduciéndose en el ambiente de los clubes nocturnos de una ciudad conocida por sus luces y espectáculos que atraían tanto a habitantes locales como estadounidenses.
Era la década de los 60 y así comenzó su prolífica carrera como compositor.
Su primera identidad artística fue Adán Luna, un nombre inspirado en un cómic de superhéroes que llevaba esa denominación.

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Aunque el joven ya empezaba a ganarse la vida y abrirse paso, "me pagaban US$10 diarios", afirmaba, sabía que debía trasladarse a Ciudad de México para encontrar a las figuras que lo proyectaran a nivel nacional. Y así lo hizo.
Después de tocar muchas puertas y superar varios obstáculos, finalmente le ofrecieron la oportunidad de participar como vocalista de apoyo para Angélica María y en la discográfica RCA le dieron acceso al micrófono.
Quedaron impresionados por su voz, sus letras y su estilo. Para entonces ya había compuesto unas 150 canciones.
Pero Adán Luna no funcionaba como nombre artístico. Le pidieron crear una nueva identidad y el joven eligió Gabriel, como su padre, y añadió Juan para formar un nombre que le agradara.
"Para familiarizarme con él, lo escribí miles de veces", contaba. Así inició su carrera profesional en agosto de 1971.
No obstante, en su vida diaria, fuera de los escenarios, Alberto Aguilera empleó su nombre real, y muchos de sus allegados y colaboradores lo llamaban Alberto.
2. Violación y cárcel
El documental revela cómo las experiencias de su niñez impactaron profundamente a Juan Gabriel, moldeando su carácter, personalidad y música.
Entre los episodios más difíciles que el mismo artista compartió, figura la ausencia de afecto materno, que llevó a internarlo en un colegio a los 5 años.
En su adolescencia, enfrentó acusaciones de robo que generaron problemas con la ley, llegando a ser enviado a un correccional juvenil simplemente por su forma "afeminada" de comportarse.
Un capítulo oscuro ocurrió a los 13 años, cuando trabajaba como asistente para un sacerdote en Ciudad Juárez que abusó sexualmente de él. Según muestran documentos en la producción de Cuevas, el propio Juan Gabriel dio testimonio de este abuso en una declaración escrita.
A los 20 años, en Ciudad de México, fue acusado de robar en una casa. Fue encarcelado en la temida prisión de Lecumberri, enfrentando una condena de un año y seis meses, cumpliendo varios meses en prisión.
Este episodio, no obstante, llevó fortuitamente a que, mediante el director de Lecumberri, conociera a la cantante Enriqueta Jiménez, quien impresionada por su voz, no solo impulsó su liberación, sino que le facilitó la oportunidad de grabar para RCA.

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3. Su "Amor eterno"
Al consolidar su carrera, Juan Gabriel trató de restablecer el vínculo con su madre y el amor que careció en su infancia.
Le adquirió una casa, la llevaba de viaje y quería tenerla cerca "por cualquier motivo".
"Mi madre, tal vez por su historia, no era cariñosa… La convertí en mi amiga, como si nunca nos hubiéramos separado", señala Juan Gabriel en las grabaciones.
El fallecimiento de Victoria Valadez Rojas en diciembre de 1974, cuando el cantante tenía casi 25 años, fue uno de los golpes más duros para él.
Decidió no asistir al funeral para no verla en el ataúd. "Me perdí, me descontrolé", expresó.
Tiempo después, regresar a los escenarios y continuar con la música fue su forma de evadir el sufrimiento.
En ese período compuso "Amor eterno", una balada desgarradora sobre el amor de un hijo por su madre fallecida que quedó inédita por un tiempo.
Una década después, la cantante española Rocío Dúrcal, una de las intérpretes favoritas de Juan Gabriel, grabó por primera vez "Amor eterno" en 1984, convirtiéndola en una de las canciones más escuchadas y emotivas escritas por el Divo de Juárez.

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4. El misterio de sus hijos
Uno de los aspectos menos revelados de Juan Gabriel, presentado en el documental a través de numerosos videos caseros, es su relación con sus hijos: Iván, Joan, Hans y Jean (todos llevan como segundo nombre Gabriel).
Durante los años 80, se presume que el cantante adoptó a Iván y Joan. En el documental aparecen como bebés que comienzan a hablar y caminar. Laura Salas, hermana de Jesús Salas, el mejor amigo de Juan Gabriel, se encargaba de ellos. Vivían en Santa Fe, Nuevo México (EE.UU.).
Posteriormente llegaron Hans y Jean, mostrados también pequeños conviviendo con el cantante en momentos familiares. "Siempre estuvo presente en las fechas más importantes", comenta Laura Salas.
Sin embargo, ninguna de las personas entrevistadas, incluyendo los hijos, explican cómo se conformó la familia.
En una entrevista posterior, Juan Gabriel declara que no tiene que dar explicaciones ni aclarar rumores sobre si fueron concebidos mediante inseminación artificial.
"Nos hizo vivir en Estados Unidos para protegernos de las noticias, y de todo lo que implica ser Juan Gabriel", apunta Jean. "Cuando asistí a su concierto, entendí exactamente qué era; me transmitía muchísima energía. Estoy muy orgulloso de él", agrega Hans.
Les tomó una década descubrir que Laura Salas no era su madre biológica, aunque siempre la consideraron como tal.

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5. El magnoconcierto de Bellas Artes
Durante la campaña presidencial mexicana de 1988, Juan Gabriel expresó su apoyo a Carlos Salinas de Gortari, candidato oficialista que fue electo en unos comicios con cuestionamientos desde entonces.
Este respaldo a Salinas de Gortari luego le valió a Juan Gabriel una importante recompensa: en 1990 tuvo la oportunidad de presentarse en el Palacio de Bellas Artes en Ciudad de México, uno de los recintos culturales más prestigiosos del país, usualmente reservado para la llamada "alta cultura".
El acceso para un concierto de música popular, interpretado por un artista no muy bien aceptado por la sociedad conservadora y machista mexicana, generó controversia.
Los medios calificaban la presentación con términos como "sacrilegio", "anticultura", "vulgar", según refleja el documental.
La directora de difusión cultural en ese momento, Esther Pozo, recuerda en la serie documental esa época: "El director de Bellas Artes, mi superior, me decía ‘No, no, no, estás loca, olvídalo’… La cultura popular tenía su espacio, y la alta cultura, el suyo. Y este era el espacio para la alta cultura".
Sin embargo, un apoyo clave provino de una de las admiradoras de Juan Gabriel, la entonces primera dama Cecilia Occelli, quien actuó en favor del cantante.

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Con el respaldo otorgado, Juan Gabriel aún debió enfrentar la oposición del director de la Orquesta Sinfónica Nacional, Luis Herrera de la Fuente, quien rehusó participar. También se confrontaron amenazas de huelga por parte del sindicato del recinto.
Superando estas adversidades, el 9 de mayo de 1990 Juan Gabriel brindó en Bellas Artes uno de los conciertos más memorables en la historia de la música popular mexicana, acompañado por la Orquesta Sinfónica y su coro, quienes junto a un mariachi interpretaron los éxitos del Divo de Juárez ante un público entusiasta.
"La música es música. Deseo sinceramente que todos mis colegas tengan la misma gran oportunidad que tuve yo. Al igual que Mozart, Bach, Chaikovski y Beethoven enfrentaron dificultades en sus tiempos porque también pertenecieron a la música popular y ahora son considerados clásicos. No pretendo compararme con ellos, pero también fueron gente común como yo", expresó Juan Gabriel desde el centro del escenario de Bellas Artes.
6. Su final
Para la década de 2010, Juan Gabriel acumulaba más de cuatro décadas de trayectoria y numerosos éxitos musicales.
Se le atribuyen más de 500 composiciones, muchas interpretadas por destacados cantantes mexicanos y de otros países.
Aunque su energía y presencia en el escenario seguían intactas, el paso del tiempo empezó a afectar su voz y estado físico, algo que él mismo reconocía.
"Si me sintiera mal en un escenario, no diría nada y seguiría adelante. Si me desmayo, el público sabría que es porque amo cantar y llevo muchos años haciéndolo", solía pensar.
En 2014, una neumonía lo obligó a permanecer intubado durante varios días y estuvo dos meses hospitalizado. Tras recuperarse, regresó a los escenarios. Sin embargo, un día después de un recital en Los Ángeles sufrió un paro cardíaco fulminante.
"Me llamaron temprano para decirme que mi papá no se sentía bien. Solo quince o veinte minutos después me comunicaron que había fallecido. Después de colgar, me quedé mirando por la ventana sin saber qué veía", relata su hijo Iván Aguilera.
Juan Gabriel murió el 28 de agosto de 2016.
Sus familiares, amigos, músicos y millones de seguidores quedaron conmocionados por la noticia.
Uno de los mayores referentes de la música mexicana y hispana había partido.
Se sucedieron homenajes en México y otros países donde su arte tuvo impacto.
Su música permanece entre las más escuchadas, y sus éxitos continúan siendo interpretados por otros artistas. Incluso, han surgido rumores sobre que no estaría muerto, un deseo de muchos de sus admiradores.
"Alberto Aguilera, mi papá, murió en 2016. Pero Juan Gabriel sigue vivo aquí con nosotros, cantando", concluye su hijo Hans Aguilera en el documental.

Fuente de la imagen, Netflix

