En la falda del castillo de este municipio valenciano, se conserva un teatro del siglo I d. C. que fue el primero en España en obtener la declaración de Monumento Nacional y que sigue utilizándose hoy
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Levantado en el siglo I d. C., durante el mandato de Tiberio, el Teatro Romano de Sagunto constituye uno de los principales vestigios de la antigua Saguntum. Tallado en la roca del monte, su forma semicircular proporciona una acústica excepcional junto a un marco monumental que domina la ciudad entera. Con espacio para aproximadamente 8.000 asistentes, se estableció como un ejemplo arquitectónico destacado del Mediterráneo romano y un emblema de la relevancia cultural alcanzada por la ciudad en la época imperial.
El conjunto fue declarado Monumento Nacional en 1896, siendo así uno de los primeros monumentos en España en contar con protección oficial. Durante los siglos ha sufrido saqueos, modificaciones y restauraciones, hasta que entre 1990 y 1993 tuvo lugar la controvertida intervención de los arquitectos Giorgio Grassi y Manuel Portaceli, promovida por la Generalitat Valenciana (bajo la presidencia del socialista Joan Lerma), con la finalidad de recuperar el uso original del edificio.
Reconstruyeron una parte del graderío, recrearon el escenario con piedra nueva y hormigón blanco, y cerraron el espacio para restituir su volumen íntegro. El proyecto buscaba devolver al público un teatro funcional (no solo ruinas), reabriendo la posibilidad de realizar representaciones. A pesar de ello, el resultado generó un fuerte debate dentro de la comunidad académica y entre conservacionistas: algunos valoraron la intervención como una reinterpretación audaz; otros la consideraron una sobreconstrucción que confundía lo antiguo con lo moderno y alteraba la autenticidad del monumento.
La discusión llegó hasta los tribunales. En 1993, tras demandas impulsadas por un diputado autonómico del PP, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ordenó paralizar las obras, y años después, en 2008, el Tribunal Supremo confirmó que la intervención violaba la Ley del Patrimonio Histórico Español, al modificar irreversiblemente la fisonomía original del teatro. Sin embargo, aunque la sentencia solicitaba revertir parte de la restauración, la Generalitat (bajo presidencia del Partido Popular) y el Ayuntamiento de Sagunto apelaron, alegando que deshacerla ocasionaría un perjuicio mayor que mantenerla, por lo que el teatro quedó tal como se conoce en la actualidad.
Un teatro vivo junto al castillo de Sagunto
Durante cada verano, el espacio acoge el festival Sagunt a Escena, donde se presentan tragedias clásicas, conciertos y espectáculos contemporáneos. Gracias a su diseño original, la acústica mantiene su calidad excepcional incluso sin sistemas de amplificación, y el atardecer sobre el castillo convierte cada función en una vivencia singular.
Las visitas generales son gratuitas y el teatro puede recorrerse a lo largo del año. Está abierto de martes a sábado de 10:00 a 18:00 horas (octubre a marzo), de 10:00 a 20:00 horas (abril a septiembre), y domingos y festivos de 10:00 a 14:00 horas, permaneciendo cerrado los lunes. Aunque en la actualidad se están realizando trabajos de mejora en los accesos del entorno y la señalización, el recinto sigue abierto al público y continúa siendo uno de los escenarios históricos más impactantes de la Comunidad Valenciana.
En la actualidad, el Teatro Romano de Sagunto representa la continuidad de un legado que ha perdurado más de veinte siglos. Entre piedra y luz, sus graderíos continúan llenándose de público, como en tiempos de la Antigua Roma, recordando que la historia puede interpretarse sobre el mismo escenario en el que nació.
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