Carles Espinosa, podólogo, analiza el impacto de las ‘barefoot’: “No es una revolución, sino un cambio en el concepto” – Infobae

El especialista advierte de que el calzado de moda “no es para todo el mundo”

Por Marcos Montalbán

Seguir enEl calzado 'barefoot', a examen.

La creciente demanda del calzado ‘barefoot’ ha cambiado tanto el mercado como el debate en torno a la salud podal. Su expansión (impulsada por miles de opiniones en redes sociales que destacan mejoras en la postura y disminución del dolor) ha hecho que cientos de personas elijan este tipo de calzado.

No obstante, expertos como el podólogo Carles Espinosa, profesor en la Universitat de Barcelona y exvicepresidente del Col·legi de Podòlegs de Catalunya, aportan matices y críticas que cuestionan el discurso predominante.

La industria también obtiene beneficios de esta tendencia. Se calcula que el mercado del ‘barefoot’ podría alcanzar los 1.000 millones de dólares para el 2031 si mantiene su crecimiento actual.

“No diría que es una revolución, pero es un cambio de concepto”

El ‘barefoot’ emula la sensación de andar descalzo gracias a una suela delgada y flexible y, en ciertas ocasiones, con separación entre dedos. Aunque muchos lo presentan como una revolución en biomecánica, Espinosa hace un llamado a la moderación: “No lo llamaría revolución, sino un cambio de concepto”, declaró en el programa RAC1.

El experto señaló que la principal ventaja de estas zapatillas es que buscan “simular al máximo la experiencia de ir descalzo”. Según explicó, “esto es especialmente beneficioso en superficies irregulares, ya que fortalece los músculos del pie”.

Sin embargo, también advirtió que este calzado no es adecuado para todas las personas: “La suela es tan fina que no la aconsejaría para un paciente diabético”.

Podólogo. (Freepik)

Una adaptación imprescindible para evitar lesiones

Muchos usuarios afirman que el ‘barefoot’ ha aliviado dolores en rodillas, caderas y espalda. Sin embargo, Espinosa mantiene una posición cautelosa respecto a estas expectativas. “Que elimine el dolor en espalda y caderas es discutible”, recalcó.

Reconoce que “la reducción de la altura del talón aporta ciertos beneficios, pero solo si se ha realizado una adaptación previa”, además de considerar incorrectas las promesas de soluciones universales para molestias articulares.

El podólogo enfatizó que la transición debe hacerse de forma gradual y con supervisión profesional. “Un tiempo de adaptación es fundamental. No puede hacerse de un día para otro”, advirtió, refiriéndose a que un cambio brusco hacia suelas mínimas o al ‘drop 0’ sin preparación puede provocar sobrecargas, incomodidades o incluso lesiones.

Beneficios en la infancia

Existe mayor consenso en cuanto a su uso en niños. Espinosa destacó que este tipo de calzado “favorece el desarrollo natural de los pies, ya que respeta la morfología anatómica”. Además, “los dedos disfrutan de mayor libertad de movimiento”.

No obstante, reiteró que su eficacia depende del entorno: “Caminar en superficies planas como la calle presenta limitaciones porque no fortalece la musculatura tanto como una superficie irregular”, puntualizó.

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Cómo es un calzado ‘barefoot’

Las características principales del ‘barefoot’ son:

  • Horma que reproduce la forma del pie, amplia para facilitar la extensión natural de los dedos.
  • Drop 0: sin diferencia de altura entre talón y puntera.
  • Suela delgada y flexible, que maximiza la sensación de contacto con el suelo.
  • Ausencia de amortiguación y control de pronación, para permitir un movimiento natural.

Cuando alguno de estos aspectos se modifica —por ejemplo, incorporando amortiguación, control de movimiento o una elevación ligera del talón— se denomina calzado de transición.

Un fenómeno en expansión, pero “no para todo el mundo”

La difusión del ‘barefoot’ sigue creciendo, alentada por campañas en redes sociales. A pesar de ello, Espinosa insistió en que su uso debe estar guiado por criterios profesionales y sin expectativas exageradas. “No considero que sea un calzado adecuado para todos”, subrayó.

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