La región menos explorada de La Rioja para visitar antes de que acabe octubre

Entre bodegas subterráneas, huellas de dinosaurios y aguas termales, este rincón fronterizo invita a redescubrir la esencia más auténtica del turismo rural riojano

Foto: Balneario que es un referente en el turismo termal en esta comarca de La Rioja. (Relais & Chateaux)
  • El pintoresco pueblo de La Rioja encaramado en lo alto de un barranco que enamora en otoño

Cervera del Río Alhama se presenta como uno de los secretos mejor conservados de La Rioja, una comarca que fusiona historia, naturaleza y bienestar. Esta zona del este de la región propone un recorrido singular entre yacimientos celtíberos, bodegas talladas en roca y aguas termales con cualidades medicinales que promueven un turismo sereno y sostenible.

Quienes visitan esta zona fronteriza con Soria y Navarra se encuentran con una tierra moldeada por la piedra y el agua. Los pueblos de la comarca —Cervera del Río Alhama, Aguilar, Igea, Cornago, Cabretón, Valdemadera y Navajún— mantienen la autenticidad de un territorio que ha sabido resistir al abandono. Desde las huellas de dinosaurios en los alrededores de Igea hasta las termas reabiertas tras más de un siglo, el viajero halla un patrimonio natural y cultural que inicialmente empieza a recibir el reconocimiento merecido.

Entre castillos, fósiles y bodegas bajo tierra

La visita puede empezar en el castillo de Cornago, una fortificación medieval que domina el valle, o adentrarse en las profundidades de las históricas bodegas subterráneas, donde se producía vino mucho antes de que La Rioja alcanzara su renombre internacional. En el entorno de Aguilar del Río Alhama, el yacimiento de Contrebia Leucade invita a explorar uno de los asentamientos celtíberos más antiguos y mejor conservados en la península, con murallas ciclópeas y restos de viviendas excavadas en la roca.

La comarca sugiere además retroceder aún más en el tiempo. En los alrededores de Igea se preservan cientos de icnitas de dinosaurios, rastros de millones de años que se pueden visitar a través de rutas señalizadas. Estas huellas, junto al patrimonio arqueológico y las tradiciones locales, convierten a Cervera y su entorno en un museo al aire libre donde la historia se siente en cada camino.

Balnearios, cocina local y el renacer del turismo rural

El nuevo impulso turístico tiene su foco en el Balneario de La Albotea, reabierto luego de una exhaustiva restauración. Sus aguas sulfurosas, con efectos relajantes y depurativos, han recuperado para Cervera su antiguo prestigio como destino termal. Alrededor, iniciativas como el Hotel Cervaria, ubicado en una casona del siglo XVI, fortalecen una oferta basada en la tranquilidad, hospitalidad y eficiencia energética.

La gastronomía completa esta experiencia. Comer en la comarca del Alhama significa adentrarse en la esencia de la cocina riojana, con productos locales: cordero asado, verduras de la ribera, embutidos artesanales y vinos elaborados en bodegas familiares. En tabernas y restaurantes de la zona, la tradición se presenta sin adornos, con el sabor genuino de una tierra que comienza a destacar.

Con sus aguas termales, vestigios celtíberos y paisajes fósiles, Cervera del Río Alhama y sus alrededores muestran la faceta más desconocida —y quizás más auténtica— de La Rioja. Un destino ideal para quienes desean desconectar antes de que finalice octubre y descubrir que, entre estas montañas de piedra y viñedos, aún laten historias que el tiempo no ha borrado, envueltas en la calma de una comarca que sigue sorprendiendo.

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