La intervención, realizada durante la madrugada, terminó con al menos diez personas detenidas y la incautación de documentos, equipos informáticos y dinero en efectivo.

Este martes, la Guardia Civil llevó a cabo un operativo extenso en varios barrios periféricos de Ceuta, con el objetivo de desmantelar una red supuestamente dedicada al tráfico de migrantes. La acción, iniciada en horas nocturnas, finalizó con alrededor de diez arrestos y el traslado de varias personas de origen magrebí que se encontraban en el interior de una vivienda bajo vigilancia, sin que se les haya formalizado detención.
El operativo se desarrolló en Pasaje Recreo, la calle Argentina y el Poblado Sanidad, tres áreas ubicadas en la periferia de Ceuta. En Pasaje Recreo, se realizó una detención tras una intervención rápida; en la calle Argentina, cerca del instituto Clara Campoamor, se incautaron documentos y material informático; mientras que en Poblado Sanidad las inspecciones se extendieron por horas en una vivienda considerada como posible centro logístico de la red.
En el operativo participaron unidades de investigación de la Comandancia de Ceuta, junto con guías caninos y agentes del Grupo de Acción Rápida (GAR), desplazados desde la Península. Los tres detenidos en Poblado Sanidad fueron trasladados en vehículos sin distintivos. Varios jóvenes marroquíes que estaban en la misma vivienda fueron trasladados para su identificación, aunque no fueron catalogados como arrestados.
Fuentes cercanas a la investigación señalan que el grupo desarticulado funcionaba como intermediario local de redes asentadas en el norte de Marruecos, encargadas de facilitar salidas irregulares hacia la península mediante embarcaciones o documentos fraudulentos. Las evidencias indican que gestionaban alojamientos y traslados de personas que habían ingresado a Ceuta nadando, principalmente a través del espigón de la playa del Tarajal, uno de los principales accesos a la ciudad autónoma.
Como cada año, el verano trajo un aumento de los intentos de entrada nadando por parte de personas magrebíes. Según fuentes del Servicio Marítimo, este periodo se ha considerado uno de los más demandantes para la Guardia Civil, cuyos patrullas han permanecido activas día y noche en la costa ceutí. Los agentes del Servicio Marítimo de la Benemérita han llevado a cabo decenas de rescates y operaciones de intercepción, muchas veces contando con apoyo de autoridades marroquíes.
En las últimas semanas se ha intensificado la cooperación con Marruecos mediante la coordinación de patrullas para evitar la llegada de nadadores irregulares por el espigón del Tarajal y en el perímetro fronterizo, frustrando un intento de entrada masiva convocado a través de redes sociales el 15 de octubre. No obstante, la presión migratoria no ha disminuido, y los esfuerzos conjuntos no han logrado impedir la muerte de al menos 40 jóvenes, cuyos cuerpos fueron recuperados en aguas ceutíes o arrastrados hasta la costa marroquí, donde también se han encontrado restos de desaparecidos. Este medio ha obtenido información de que los dos últimos cuerpos aparecidos en Ceuta podrían estar relacionados con la red desmantelada esta mañana. La operación forma parte de una acción de alcance estatal coordinada con unidades de la Guardia Civil en Algeciras (Cádiz) y Coín (Málaga), donde también se realizaron registros. La causa permanece bajo secreto de sumario.
La mayoría de las personas llegadas a la ciudad proceden de Castillejos, el municipio marroquí más cercano a Ceuta. Antes de 2020, miles de residentes cruzaban diariamente el paso fronterizo para trabajar como transfronterizos en sectores domésticos, de limpieza o construcción.
Cierre de la frontera
El cierre fronterizo dispuesto por Marruecos ese mismo año puso fin a esa dinámica. La medida, justificada por Rabat para eliminar el llamado comercio atípico —una práctica que consistía en transportar mercancías desde Ceuta al norte de Marruecos y que las autoridades aduaneras consideraban contrabando— causó un colapso económico y social en el ya vulnerable norte marroquí.
Organizaciones de trabajadores fronterizos y estudios del Consejo Económico y Social marroquí coinciden en que miles de familias quedaron sin ingresos. Mujeres porteadoras, jornaleros y pequeños comerciantes perdieron su medio de vida, y numerosos jóvenes quedaron atrapados en una economía de frontera sin alternativas laborales.
En este contexto, Ceuta continúa siendo un punto de tránsito migratorio, tanto por la valla como por mar. Las redes dedicadas al tráfico de personas operan en ese ámbito, aprovechando la necesidad de quienes intentan cruzar y la rentabilidad de los traslados. Las fuerzas de seguridad insisten en que no se trata de grandes estructuras, sino de grupos locales bien conectados, capaces de adaptarse a los controles y mantener su actividad a pesar de los refuerzos.
La operación de este martes se incluye en los esfuerzos continuados de las autoridades españolas y marroquíes para frenar el tráfico de personas en el Estrecho, una franja marítima donde confluyen las rutas que parten del norte de Marruecos y las costas atlánticas de Tánger, Larache y Tetuán. Pese al aumento de vigilancia, la coordinación bilateral y la presencia constante de patrullas marítimas, el tránsito irregular de migrantes sigue siendo una realidad diaria.
A esto se suma el incremento de llegadas por tierra, según los datos más recientes del Ministerio del Interior, que reflejan un aumento en los intentos de entrada por la valla fronteriza y los espigones del Tarajal y Benzú. Esta presión migratoria ha llevado al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta a una situación límite, con más de un millar de personas alojadas, muy por encima de su capacidad operativa. Los datos confirman que, pese a los esfuerzos conjuntos, Ceuta sigue siendo uno de los principales puntos de tránsito hacia Europa, un enclave donde se encuentran el control policial, la necesidad humana y las consecuencias estructurales de una frontera afectada por las políticas migratorias europeas.

