Aunque sea poco moderno escribir en clave leninista, nunca como hoy la paráfrasis tiene mayor sentido.Entre los críticos del neoizquierdismo rampante, pocos en realidad, comienza a perfilarse una idea: resulta que Vicente Lombardo Toledano (VLT) triunfó como teórico y práctico de la lucha social en México.
Hemos insistido, casi hasta la terquedad, que este neoizquierdismo parece no tener historia. Y le llamó neoizquierdismo no en el sentido de una “nueva” izquierda, sino con su connotación posmoderna, es decir, del liberalismo se ha desprendido el neoliberalismo, como una política del capital en donde el individualismo y lo ciudadano son el sujeto social, en donde el sistema capitalista es sólo un fenómeno de gerencia administrativa.Para la neoizquierda las contradicciones del capitalismo, la desigualdad, la pobreza, la enajenación, la explotación, son sólo consignados como meros hechos administrativos, sancionados para vivirlos así, de por vida, y sólo buscan “atenuarlos”, esperando encontrar en el dios-mercado los mecanismos del equilibrio natural de las cosas. Así, la neoizquierda juega el papel de soporte, de frente social al nuevo proceso de acumulación capitalista. Por eso sus políticas son tan parecidas a las neoliberales, por eso cuando gobierna estados o municipios no introduce nuevas formas de gobierno, por eso no es extraño sus alianzas con la derecha panista. Es sólo el espejo “social” del neoliberalismo.
