Salimos a la calle a gritar nuestra rabia sin dejar que el dolor profundo que sentimos la apagara. Salimos a llamar a los que como nosotros están siendo golpeados por el gobierno del hambre y la miseria, a los que están muriendo de a poco en las manos de la dictadura de los monopolios. Salimos teniendo claro que cuando alzamos alto nuestras voces no es para llamar a los de arriba, sino para despertar a nuestros hermanos. Salimos a reclamar justica a los únicos que pueden hacerla real, salimos a pedir justicia a nuestra clase, a nuestro pueblo proletario. Salimos pues planteando la necesidad de luchar y organizarnos. Las muestras de solidaridad fueron constantes, el repudio al asesinato de nuestros camaradas se acompañaba del repudio al Pacto por México y sus representantes.
Nos detuvimos con compañeros que también se manifestaban, que luchan, que se organizan, que también habían sido reprimidos. Información del FIR, de la lucha realizada por nuestros camaradas, llegaba a sus manos esperando germinar.
Se escuchó fuerte el apoyo internacionalista, pues dimos lectura a algunos de los mensajes de solidaridad que se han hecho llegar a nuestro Partido. Se escucharon fuertes las consignas, que seguiremos repitiendo con fervor, no mecánicamente, sino con un verdadero sentido revolucionario. Porque Zapata vive y la lucha sigue. Zapata vive y nuestros camaradas también. Raymundo, Samuel y Miguel viven. La lucha sigue, y seguirá hasta vencer.
