El Comunista » ¿Cuál es la esencia de la Reforma Educativa?

¿Qué entiende el gobierno por calidad educativa? Se habla de calidad al tiempo que se abandona la educación pública, que se entrega a manos privadas. Para muestra, de 1995-2010 el incremento de la matricula de la educación pública pasó de 5% a 8% mientras que la educación privada pasó de 23% a 32%. Mientras los grupos son combinados, el presupuesto se desmantela, las plazas de maestros se cierran, etc., el Estado se atreve a hablar de calidad en la educación y del “mayor presupuesto en educación de la OCDE”. Esto último, por cierto, es una mentira, para llegar a esa cifra el estudio suma al presupuesto público las inversiones privadas del sector. Así, el resultado real es un 3.9% que se halla lejísimos del 8% de presupuesto educativo recomendado por la UNESCO.

Es claro, el aspecto principal de la reforma no es el contenido, ni el aspecto ideológico, donde se observa más de lo mismo. Los cambios se dan sobre todo en cuanto a las condiciones en las cuales laborarán los maestros. En el texto de la reforma no se lee que a la aplicación de la evaluación magisterial siga la mejora o el enriquecimiento de las habilidades de los maestros, directivos, etc. Lo que se lee claramente es que el contrato colectivo y las condiciones de trabajo serán destruidos, pues la evaluación será un mecanismo para facilitar los despidos. Con esta reforma el empleo del maestro, al igual que muchos otros, se volverá uno inseguro y temporal, contratos de 1 año sin saber que pasará al siguiente.

La esencia de la reforma educativa es que es una extensión de la Reforma Laboral, el ataque salvaje contra todos los trabajadores. Ahora es el turno de los maestros. Pero los trabajadores de la educación han sido desde hace mucho un sector dinámico, protagonista de resistencias y en muchas ocasiones la firme vanguardia de la lucha por la democratización sindical. El reto ahora es más grande. Se trata de luchar contra la pretensión de reducir el valor de nuestra fuerza de trabajo, de hacernos cargar con los costos de la crisis. Los trabajadores de la educación deberán luchar por encima de las posiciones gremialistas o de los intereses particulares de las diferentes corrientes que constituyen lo que llamamos magisterio democrático.

Tomando como disfraz una respuesta a la genuina demanda del pueblo de mejorar la educación, se intenta adecuar la educación a las demandas de este sistema capitalista en quiebra. En un plazo será evidente y notorio que esta reforma fracasará por sus definiciones. La economía y el poder de los monopolios no nos aseguran ni educación de calidad, ni trabajo, ni alimento, ni salud, ni seguridad, ni futuro. Es necesario resistir sus medidas salvajes, debilitarlo y derrocarlo, para construir una economía y un poder de los trabajadores.

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