Conocí Estambul cuando me iniciaba en el oficio de escribir. Volví ahora, transcurridas casi seis décadas. Fue un extraño reencuentro.
La ciudad, cuando la descubrí, tenía un millón de habitantes; hoy tiene más de 15 millones y es una de las mayores megalópolis del planeta. En 1953 camellos perezosos aún deambulaban por callejuelas enlodadas; hoy el aeropuerto de la antigua Constantinopla es uno de las de mayor movimiento en Europa.
