¿Qué lleva a un joven proletario a asumir el marxismo-leninismo como su cosmovisión y a la lucha comunista?
La vida, el ajetreo cotidiano; es lo que construye y enseña, no sólo a valorar la existencia, también nos da identidad y potencia la conciencia, enseña a reconocer esfuerzos, como el de nuestros padres por ejemplo, quienes se parten el alma para darnos mejores condiciones de vida, las cuales ellos ya padecieron; para los que pensar en una transformación social se volvió una idea secundaria, impensable pues la prioridad se convirtió en garantizar la comida y el vestido de la descendencia.
Venimos de esa generalidad que se encuentra en las fábricas, en el barrio, en el transporte y en todos lugares. Mis padres son inmigrantes oaxaqueños que vinieron a la ciudad con la firme convicción de cambiar sus condiciones de vida y desde que recuerdo siempre los he visto trabajar de sol a sol, a ellos les agradezco, ya que sin necesidad de discurso elocuentes, a mis hermanos y a mí, nos enseñaron el valor del trabajo, la solidaridad y el papel del colectivo, ya que en el núcleo aprendimos que hasta el más mínimo esfuerzo contribuye.
