El Comunista » La barbarie no opera sin dejar cabos sueltos

Las declaraciones caén por los suelos cuando los familiares de Raymundo si hicieron la denuncia formal de las amenazas recibidas y se tradujeron en absolútamente ninguna medida. Por otro lado cuando el procurador dice que ya fueron consignados los responsables, habla del torpe montaje contra los 5 compañeros de la OPPCG, levantados en Fuerte Emiliano Zapata, a los que se les acusa de la muerte del camarada Raymundo Velázquez.

Cuando comparecieron Salvador, David, Daniel, Uriel y Gabino ante el Juzgado Séptimo Penal, describieron como los policias los golpearon, les dieron toques eléctricos en los genitales, les colocaron bolsas de plástico en la cara y los amenazaron con matarlos si no firmaban la declaración ministerial. Los policías ministeriales los presionaron para que culparan a Luis Olivares -“al fin ya mataron a su líder, échenle la culpa a él y les reducirán su condena, les ayudaremos”. Esto pudo ser conocido gracias al Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón de Chilapa, que aportó al abogado defensor, Alejandro Ramos Gallegos.

Esas son las “eficaces” investigaciones del Ministerio Público de Guerrero. Ya el Partido Comunista ha advertido en su último pronunciamiento que no concede ninguna veracidad a ese intento por confrontar organizaciones revolucionarias. Tampoco será suficiente para darle carpetazo al asunto. Este montaje no convence ni a los deudos, ni a los camaradas de Raymundo, ni a los compañeros de las organizaciones de masas, no limpia las manos de los paramilitares, y evidentemente no se lo creen ni los gobernantes de Guerrero.

Queda claro que el general Oscar Naranjo, así como su equipo humano colombiano, cumple la misión de reorganizar y dirigir la actuación de los cuerpos paramilitares en México, con la sanguinaria lógica de ahogar con cadaveres de luchadores el miedo de la burguesía a una insurrección. Es la guerra sucia de Naranjo en Guerrero.

Queda claro que sin importar los colores del gobierno de Guerrero, el Estado ahí responde a los intereses de los grandes acaparadores de tierra y productos, de los hoteleros y empresarios mineros. Que las masacres no se detendrán con la fórmula mágica que propuso el candidato AMLO cuando le levantó la mano a Aguirre Rivero y nos llamó a confiar en la democracia y la justicia burguesa, sino hasta que ese poder económico y político sea desafiado y derrocado.

La barbarie sin embargo no opera sin dejar cabos sueltos.

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