Nueva Radio Intercontinental

Fue trasladado desde Brasil

Arribó a Ezeiza y quedó detenido en Gendarmería junto con Trovato y Alderete

El regreso de un extraditado a su país nunca es glorioso, pero al ex juez federal Hernán Bernasconi lo espera lo peor: la justicia federal argentina, que él integró hasta diciembre de 1999, lo indagará mañana y dictará su procesamiento en menos de un mes.

Como hombre de Derecho, sabe que, aunque su abogado se esfuerce en presentar nuevos recursos, seguirá preso -cuanto menos- hasta que se realice el juicio oral en su contra, dentro de varios meses.

El hombre que en 1996 llevó a la cárcel a ricos y famosos, a los que acusó de narcotráfico sin pruebas válidas, aterrizó ayer a las 15.42 en el Aeropuerto de Ezeiza abordo de un avión de Aerolíneas Argentinas que lo trajo desde Río de Janeiro, donde estaba detenido en una celda VIP desde enero último.

Bernasconi pasó su primera noche como preso argentino rodeado de caras no tan desconocidas.

En el Escuadrón Buenos Aires de la Gendarmería Nacional, donde quedó alojado, están encerrados el ex juez condenado por cohecho Francisco Trovato; el ex titular del PAMI Víctor Alderete; Carlos «El Indio» Castillo, el ex carapintada acusado de asesinato, a quien Aldo Rico vinculó falsamente como custodio presidencial, y Luis Sarlenga, el ex jefe de Fabricaciones Militares, preso por la venta ilegal de armas a Croacia y a Ecuador.

La extradición de Bernasconi fue concedida a pedido del juez federal Gabriel Cavallo por el Supremo Tribunal Federal de Brasil, el 25 de mayo último, por los delitos de falso testimonio agravado, falsedad ideológica y asociación ilícita.

Bernasconi está acusado de liderar una banda que se valió del aparato estatal para cometer delitos. ¿Su objetivo? Encerrar a personas conocidas, como el ex futbolista Alberto «Conejo» Tarantini y el manager de Diego Maradona, Guillermo Cóppola, para ganar fama y obtener rédito político, según constancias judiciales.

La justicia brasileña rechazó las imputaciones de prevaricato -dictar resoluciones contrarias a le ley- y privación ilegítima de la libertad agravada, que el fiscal Eduardo Taiano también le había achacado, porque en ese país esos delitos prevén una pena inferior a los dos años, precisaron ayer fuentes judiciales.

Un pedido sin futuro

Su defensor, Fernando Archimbal, pedirá pronto la excarcelación de su cliente, dijeron allegados al ex juez. Argumentará que como el fallo de Brasil no aclaró que concedía la extradición de Bernasconi como jefe de una asociación ilícita debe considerarse que lo cree partícipe de la organización. Sin embargo, fuentes judiciales adelantaron que la solicitud será rechazada.

A Cavallo no le costará mucho fundamentar su encierro, según dicen en Tribunales. Bernasconi estuvo más de dos meses prófugo y su ex secretario Roberto Schlägel y los policías bonaerenses que trabajaron con él durante el llamado caso Cóppola fueron condenados el 18 de octubre de 1999 por el Tribunal Oral Federal Nº 5 a penas de cumplimiento efectivo, precisamente por integrar la asociación ilícita cuyo liderazgo los jueces atribuyeron a Bernasconi.

Para Bernasconi, el juez y el fiscal tienen preparado el mismo cuestionario que Schlägel demoró tres días en responder allá por 1997. Pero aún nadie sabe si declarará o elegirá el silencio.

Peinado a la gomina como cuando aparecía en la TV y vestido de traje gris y camisa celeste, el ex magistrado se dirigió desde la pista de aterrizaje a una oficina de Interpol, donde delante de dos empleados de limpieza de Aeropuertos 2000 fue notificado de su detención. Seis policías lo custodiaron, pero no le pusieron esposas.

Casi una hora después de llegar, el ex juez abandonó el aeropuerto en un móvil policial. Tras ser revisado por un médico, que certificó su perfecto estado de salud, dejó las oficinas de Interpol y conoció su nueva vivienda: el Escuadrón Buenos Aires.

Laura Zommer

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