El jugador del Celta mantiene un vínculo muy estrecho con un barrio de Santiago de Compostela realmente singular.
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En el ámbito del fútbol profesional, donde la atención mediática y el ruido son constantes, hallar un espacio de tranquilidad resulta imprescindible.
Para Borja Iglesias, el delantero gallego apodado ‘El Panda’, ese lugar tiene un nombre concreto: Conxo.
Este barrio de Santiago de Compostela no solo es el lugar en el que dio sus primeros pasos con un balón, sino también el espacio que eligió para residir tras su retorno a Galicia, atraído por una identidad que combina una historia cargada de revolución con una naturaleza atlántica intensa.
Aunque actualmente es una parte inseparable de Santiago de Compostela, Conxo fue un municipio autónomo hasta 1925. Esta pasada condición administrativa ha dejado una marca imborrable en sus calles y entre sus habitantes.
Preserva esa atmósfera de ‘pueblo’ donde los vecinos se conocen y saludan por sus nombres, un entorno que Borja Iglesias aprecia enormemente.
El futbolista siempre ha mostrado su apego emocional al C.D. Conxo, el club en el que comenzó a construir su reputación goleadora antes de pasar a las categorías superiores nacionales. Para Borja, recorrer hoy día sus calles con sus perros no es solo una rutina diaria, sino una manera de reconectar con sus orígenes más genuinos.
El epicentro de la libertad
Mencionar este barrio es evocar uno de los momentos más relevantes en la historia social de Galicia: el Banquete de Conxo. En 1856, los montes del barrio presenciaron un acto de solidaridad sin precedentes.
Estudiantes universitarios pertenecientes a familias acomodadas decidieron ofrecer una comida a obreros y artesanos en un acto de igualdad y fraternidad.
Personajes como Rosalía de Castro y Eduardo Pondal estuvieron vinculados a este movimiento crítico y poético. Este evento no fue simplemente una comida al aire libre, sino un manifiesto de libertad y justicia social que aún se conmemora anualmente, preservando el espíritu inconformista y valiente del barrio.
Naturaleza atlántica
Una característica visual inevitable del refugio de Borja Iglesias es su abundancia de verde. La naturaleza atlántica rodea el barrio a través de las riberas del río Sar. En este entorno, el estrés competitivo se disuelve entre robles y una vegetación frondosa.
Dentro del ecosistema, destaca una joya botánica: el Carballo de Conxo.
Este roble centenario fue reconocido como Árbol del Año en España en 2022. Con más de 250 años de antigüedad, representa la resiliencia del patrimonio natural gallego y se ha transformado en un punto de referencia para quienes buscan una conexión profunda con la tierra, tal como hace ‘El Panda’ en sus momentos de ocio.
Mucho más que un barrio
Además de su riqueza natural y social, Conxo alberga el imponente Monasterio de Santa María de Conxo, cuya iglesia barroca y su claustro histórico preservan siglos de legado compostelano.
Desde sus restos arqueológicos, como el Castriño de Conxo con sus grabados de la Edad del Bronce, hasta las ruinas del Castillo de la Rocha Forte, el barrio funciona como un museo al aire libre.
Para Borja Iglesias, Conxo representa un equilibrio ideal entre vida urbana y campestre, entre historia y la calma necesaria para el rendimiento deportivo de alto nivel.
Es un espacio que, más allá de ser un simple punto geográfico, simboliza una forma de vivir: con los pies firmes en la tierra, la mirada puesta en el pasado y el corazón ligado a la naturaleza.

