Un estudio muestra que el desempleo sigue siendo uno de los principales factores vinculados a la exclusión social, registrando tasas de riesgo superiores al 15% frente a las que se enfrentan los ocupados y jubilados

Cuatro de cada diez personas desempleadas en España se encuentra en situación de riesgo de pobreza, según el informe más reciente sobre exclusión social y económica elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) junto a la Universidad de Alicante. Este dato, extraído del estudio liderado por Carmen Herrero, posiciona a la carencia de empleo como uno de los principales factores ligados a la vulnerabilidad económica, superando incluso otras variables estructurales como la educación, la edad o el género.
El documento, que se basa en los resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del Instituto Nacional de Estadística (INE), señala que más del 40% de los desempleados en 2023 contaba con ingresos inferiores al 60% de la mediana nacional, umbral que se utiliza para definir el riesgo de pobreza. Esta proporción se ha mantenido relativamente estable desde 2015, según el informe, a pesar de la recuperación económica tras la crisis financiera y las consecuencias de la pandemia de covid-19.
PUBLICIDAD

La investigación del Ivie y la Universidad de Alicante destaca que el desempleo prolongado junto con la insuficiencia de las prestaciones sociales son factores que contribuyen significativamente a la cronificación de la pobreza. En 2023, el 22% de los individuos en riesgo de pobreza en España eran desempleados, proporción que muestra una tendencia a la baja desde el 33,3% registrado en 2019. No obstante, esta tasa presenta diferencias notables entre comunidades autónomas. En Andalucía, este grupo representa el 27,6%, mientras que en Asturias y País Vasco supera también el 25%. En Galicia y Aragón, el porcentaje desciende hasta el 14,7% en ambos casos.
Contar con empleo no elimina el riesgo de pobreza
A pesar de la relación entre el desempleo y el riesgo de exclusión social, el informe destaca que la pobreza no afecta exclusivamente a quienes están sin trabajo. Cerca de un tercio de las personas en situación de riesgo de pobreza en España tiene algún tipo de empleo, aunque muchas veces con salarios bajos o condiciones laborales inestables. El análisis señala que, entre los asalariados que ganan menos del salario mínimo interprofesional, la probabilidad de caer en pobreza aumenta considerablemente. Asimismo, la situación de las personas desempleadas es especialmente vulnerable en hogares monoparentales y en aquellos con menores a cargo, donde los recursos disponibles no alcanzan para cubrir las necesidades básicas.
PUBLICIDAD

A nivel nacional, un 32% de las personas en riesgo de pobreza están ocupadas, aunque también existen diferencias notorias por regiones: en las Islas Baleares, la tasa supera el 45%, mientras que en Canarias se sitúa en el 28,1%.
En general, ocupados y jubilados tienen una probabilidad similar de enfrentarse al riesgo de pobreza, alrededor del 15%, cifra que está muy por debajo de la estimada para desempleados. Por comunidades, Andalucía lidera el porcentaje de ocupados en riesgo de pobreza, aproximándose al 20% en 2023, seguida de Extremadura con más del 16%. Por otro lado, en País Vasco y Navarra, el empleo garantiza en gran medida la protección frente a esta situación.
PUBLICIDAD
La cobertura desigual de la protección social
En relación con el acceso a las prestaciones públicas, un factor clave para combatir la exclusión social, la cobertura varía entre territorios y grupos sociales. La tasa de cobertura de las rentas mínimas de inserción apenas excede el 1% de la población en la mayoría de comunidades, salvo en Navarra y País Vasco, donde alcanza el 5% y el 6% respectivamente. El informe señala que la implementación del Ingreso Mínimo Vital, pese a las dificultades de acceso, no ha logrado compensar completamente las deficiencias del sistema anterior.
Las madres solteras enfrentan un riesgo mayor de pobreza: “No es posible vivir con una jornada reducida, son necesarios más recursos”.
El análisis por edades indica que los menores de 18 años registran tasas de riesgo de pobreza y exclusión superiores al 30% en varias comunidades autónomas, siendo uno de los colectivos más afectados. Los jóvenes también presentan índices elevados, lo que limita sus oportunidades de desarrollo y autonomía.
PUBLICIDAD
Por el contrario, la situación de las personas mayores de 65 años ha experimentado mejoras: en gran parte de España, la tasa de riesgo de pobreza de este grupo se encuentra notablemente por debajo de la media nacional. El informe atribuye esta tendencia a dos factores fundamentales: la estabilidad en el pago de pensiones y el elevado porcentaje de mayores que poseen vivienda propia, lo cual disminuye su vulnerabilidad ante aumentos en el costo de vida o pérdidas de ingresos.

