El papel de las «refinerías teteras» chinas en la mitigación de la crisis petrolera causada por el conflicto en Irán

Un hombre revisa dos tubos, uno amarillo y otro verde, en una refinería china.

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    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 4 mayo 2026
  • Tiempo de lectura: 7 min

Existe un mercado petrolero que funciona fuera del alcance de sanciones, de organismos internacionales como la OPEP y sin conexión con el sistema bancario global. Se trata de las «refinerías teteras» de China, ubicadas en la provincia de Shandong, y que actúan como compradores oportunistas de crudo sancionado adquirido a precios rebajados.

Sin estas refinerías, resultaría sumamente difícil colocar en el mercado internacional los barriles con descuento procedentes de Rusia, Irán y Venezuela.

Estas plantas pequeñas y rudimentarias, que operan autónomas de las grandes petroleras estatales chinas conocidas como «The Big Three» —PetroChina, Sinopec y CNOOC—, disfrutan de mayor margen de ganancia y enfrentan menos trámites administrativos que dichas empresas.

En realidad, el término «tetera» (teapot) surgió en los años 90 para designar a refinerías privadas con tecnología anticuada y capacidad limitada de procesamiento. Eran, esencialmente, pequeñas «ollas a presión» frente a las grandes instalaciones gubernamentales.

Durante mucho tiempo, sobrevivieron refinando residuos de combustible y operando al margen de la legalidad. Todo cambió en 2015, cuando el gobierno chino, en una medida estratégica, les concedió permisos para importar crudo directamente.

De forma súbita, las «teteras» se modernizaron y se agruparon, alcanzando hoy cerca del 20% de la capacidad total de refinación del gigante asiático, el mayor importador de petróleo a nivel mundial.

Un buque petrolero extranjero descarga petróleo crudo importado en la ciudad de Qingdao, provincia de Shandong, China

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«Hacia finales de 2016, 19 refinerías independientes habían recibido cuotas que sumaban 1,48 millones de barriles diarios, una cifra superior a las importaciones netas petroleras de países como España», detalla Erica Downs, investigadora del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia y autora del informe «El ascenso de las refinerías independientes de China».

El gobierno chino, que durante veinte años intentó cerrar estas plantas, finalmente las integró de manera formal por varias razones estratégicas. Según el informe, la principal es que el presidente Xi Jinping buscaba generar mayor eficiencia en las grandes petroleras estatales aumentando la competencia dentro del mercado nacional.

Las pequeñas refinerías independientes cuentan con capacidades de procesamiento que varían entre 40.000 y 214.000 barriles diarios, según información de S&P Global.

El mercado del crudo sancionado

Para países como Venezuela o Irán, comercializar petróleo bajo sanciones resulta sumamente complejo. Debido a la escasez de compradores, deben ofrecer descuentos muy elevados, que pueden alcanzar hasta 30 dólares por barril en comparación con el Brent, el índice de referencia europeo.

En 2023, el 98% de las importaciones de materias primas de las pequeñas refinerías independientes provenían de Rusia, Venezuela e Irán, según datos de S&P Global Commodity Insights. La utilización de crudos sancionados permitió a estas refinerías alcanzar ganancias de hasta 1.500 yuanes por tonelada (28 dólares por barril) en marzo de ese año.

«Los descuentos obtenidos por las refinerías teapot fueron determinantes para que se convirtieran en las principales compradoras de crudo sancionado, incrementando así sus beneficios», explica Downs a BBC Mundo.

Gran parte de estas refinerías están conectadas mediante oleoductos privados y comparten infraestructura logística, lo que también les permite reducir costes.

Obreros de la construcción ensamblan equipos petroquímicos en la provincia de Shandong.

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«Además, estas refinerías asumen mayor riesgo que las petroleras estatales, dado que poseen mucha menor o ninguna exposición al sistema financiero en dólares estadounidenses», añade.

Un reporte elaborado en marzo por la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China del Congreso estadounidense indica que las refinerías teteras mantienen un aislamiento deliberado del sistema financiero internacional, minimizando así su vulnerabilidad a las sanciones impuestas por Washington contra Irán, Venezuela o Rusia. Esto les posibilita procesar crudo «prohibido» sin poner en peligro a los grandes bancos chinos.

Excluidas del sistema bancario en dólares

«Las grandes petroleras chinas suspendieron las importaciones de crudo iraní para evitar sanciones», recuerda Downs. A diferencia de ellas, las refinerías pequeñas no titubearon al comprar ese petróleo, funcionando como una «válvula de escape» que mantiene en circulación el crudo que pocos se atreven a adquirir.

PetroChina, Sinopec y CNOOC operan globalmente, cotizan en bolsa y emplean el sistema financiero internacional, por lo que temen ser sancionadas por Estados Unidos, lo que las pondría en riesgo de ser excluidas del sistema bancario en dólares.

Por el contrario, las teapots son compañías locales, privadas y con escasa o nula exposición internacional. No poseen activos en EE.UU. ni necesitan bancos occidentales, lo que las convierte en un socio ideal para Caracas o Teherán: están protegidas contra represalias financieras ya que operan dentro de un sistema puramente chino y emplean monedas distintas al dólar.

Un buque cisterna que descargó petróleo crudo importado en el puerto de Qingdao zarpó hacia mar abierto en la bahía de Jiaozhou, Qingdao, Shandong

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El informe resalta que las autoridades aduaneras chinas no reportan formalmente estas importaciones como provenientes de Irán, sino que las atribuyen erróneamente a países como Malasia, Omán o Emiratos Árabes Unidos.

De manera similar, los barcos que zarparon de Venezuela o Rusia dependen de petroleros antiguos que operan en la clandestinidad, apagando sus sistemas de identificación (AIS), realizando trasbordos en alta mar y empleando banderas de conveniencia para dificultar el rastreo, según el Congreso de Estados Unidos.

Desde Occidente, se observa que estas refinerías representan un impedimento para la efectividad de las sanciones, dado que mientras exista una refinería en Shandong dispuesta a comprar, siempre habrá un camino para que el petróleo sancionado acceda al mercado.

Desde Venezuela a Irán

Con las ganancias provenientes del sector petrolero, algunos gobiernos occidentales sostienen que Rusia continúa financiando el conflicto en Ucrania, Venezuela consigue apoyo financiero para evitar el colapso económico, e Irán prosigue con su programa nuclear para la producción de uranio enriquecido.

Sin embargo, la captura del líder venezolano Nicolás Maduro y la guerra en Irán han cambiado el contexto para estas refinerías chinas.

«Tras la intervención estadounidense en Venezuela, las refinerías pequeñas volcaron su demanda hacia el crudo iraní, especialmente el pesado, que es similar al venezolano. Probablemente, también incrementaron la compra de crudo ruso para aprovechar la amplia diferencia de precio entre los barriles sancionados y las alternativas disponibles en el mercado», explica a BBC Mundo Luisa Palacios, investigadora del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia.

«No obstante, los descuentos en los crudos rusos se disiparon tras el estallido del conflicto en Oriente Medio, y el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes implica que ahora las refinerías pequeñas podrían enfrentar dificultades», añade.

Varios trabajadores vestidos de naranja en una planta petrolifera de China

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La situación se agrava para estas refinerías, dado que Pekín también las presiona para que mantengan su producción, ya sea con crudo barato o a precios convencionales, buscando garantizar el suministro petrolero. Las «teteras» aportan una cuarta parte de la capacidad de refinación necesaria para la economía china.

«Las refinerías teapot enfrentan una coyuntura compleja no solo por los altos precios del crudo y los bajos márgenes, sino también porque Pekín les exige no reducir su producción para satisfacer la demanda china de productos refinados. Dado que no desean que estas refinerías detengan su actividad, probablemente tampoco quieran que cierren mientras el petróleo siga fluyendo por el estrecho de Ormuz», estima Downs.

Estrategias para mantenerse

Nuevamente, estas teapot se han visto obligadas a adoptar métodos alternativos. «Después de las sanciones impuestas el año pasado a varias de estas refinerías, han experimentado dificultades para obtener crudo y han comenzado a comercializar sus productos bajo nombres diferentes», comenta Maia Nikoladze, directora asociada de la Iniciativa de Diplomacia Económica del Atlantic Council, un grupo de expertos con sede en EE.UU.

«Las instituciones chinas con presencia global respetarán las sanciones estadounidenses, mientras que las más pequeñas o centradas en el mercado doméstico probablemente seguirán operando mediante soluciones alternativas», señala Nikoladze.

A pesar de su éxito inicial, las refinerías independientes enfrentan un entorno cada vez más desafiante. Como en cualquier sector, todo apunta a que su número se reducirá en la próxima década. Las más grandes y avanzadas sobrevivirán, mientras que las pequeñas y menos competitivas desaparecerán o serán adquiridas.

Queda en el aire si China permitirá que este proceso ocurra o si intervendrá para garantizar un flujo petrolero que sostenga el ritmo de crecimiento de su economía.

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