Portugal busca consolidar su influencia global en las Naciones Unidas

Brazilian and Portuguese flags on a balcony

La propuesta está contemplada en los planes del gobierno hasta 2030. ¿Qué se requiere para que el idioma portugués sea oficial en la ONU?

Hoy se celebra el Día Mundial de la Lengua Portuguesa, instaurado en 2009 por la Comunidade dos Países de Língua Portuguesa (CPLP) y reconocido oficialmente por la UNESCO el 25 de noviembre de 2019. Es la única lengua no oficial de la ONU que ha obtenido este reconocimiento.

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El portugués es el idioma oficial en nueve países: Angola, Brasil, Cabo Verde, Guinea-Bisáu, Guinea Ecuatorial, Mozambique, Portugal, Santo Tomé y Príncipe y Timor-Leste, además de ser lengua oficial en la Región Administrativa Especial de Macao.

Según estimaciones de Naciones Unidas, el portugués es un idioma hablado por más de 265 millones de personas en cinco continentes, con proyecciones que indican que para 2050 esta cifra se acercará a los 400 millones y superará los 500 millones para el año 2100.

Estas estadísticas colocan al portugués como el cuarto idioma más hablado del mundo. No obstante, la cantidad de hablantes por sí sola no basta para convertirlo en lengua oficial de la ONU.

En una entrevista con Euronews, Florbela Paraíba, presidenta del consejo del Camões – Instituto de Cooperação e da Língua, afirmó que el estatus de idioma oficial sería “una especie de sello de reconocimiento” y colocaría al idioma “en igualdad con las otras seis lenguas oficiales”.

Los idiomas oficiales actuales de Naciones Unidas son inglés, francés, español, ruso, árabe y chino.

Este reconocimiento también podría traducirse en un mayor interés hacia los países lusófonos, que podrían beneficiarse de ello.

El portugués es oficial y/o idioma de trabajo en 32 organismos internacionales, incluyendo Mercosur, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Unión Africana, la Unión Europea (UE), la CPLP y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para la presidenta de Camões, esta distinción sería la “culminación de este recorrido”.

El tema no es reciente, y el deseo de convertir al portugués en idioma oficial de la ONU ha ido tomando fuerza desde hace al menos una década.

El 1 de noviembre de 2016, en Brasilia, durante la XI Cumbre de la CPLP, se aprobó una propuesta para que el portugués sea reconocido como lengua oficial de Naciones Unidas.

Al año siguiente, en Nueva York, durante la 72ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el entonces primer ministro portugués, António Costa, dirigió sus palabras al secretario general, António Guterres, señalando que “a mediados de este siglo, el portugués debería contar con casi 400 millones de hablantes, lo que ya ha justificado su elevación como idioma oficial en diversas organizaciones internacionales”.

“La adopción del portugués como idioma oficial de Naciones Unidas sigue siendo un objetivo común de los Estados miembros de la CPLP”, declaró António Costa en esa asamblea.

El programa del actual gobierno también contempla, como uno de los objetivos del Ministerio de Asuntos Exteriores, apoyar la creación y ejecución de una estrategia coordinada con la CPLP para que el portugués sea reconocido como idioma oficial de la ONU para 2030.

“Creo que es un objetivo valioso y creo que todos trabajaremos para hacerlo posible”, afirma Florbela Paraíba.

No obstante, subraya que no depende únicamente de Portugal ni de los países de habla portuguesa. “Esta meta debe ser un estímulo para que, de manera coordinada y convergente, todos los países lusófonos y quienes valoran y aman el portugués, trabajen juntos”, añade, destacando que las alianzas que se están construyendo son fundamentales para lograr este propósito.

Creciente interés global por el idioma y la cultura portuguesa

Más allá de la voluntad política, existen cuestiones diplomáticas, logísticas y financieras que requieren solución antes de que el portugués pueda convertirse en idioma oficial de las Naciones Unidas.

La traducción de todos los documentos oficiales de la ONU al portugués, así como la necesidad de incorporar nuevo personal, conllevarían un esfuerzo considerable, no oficialmente cuantificado, pero estimado frecuentemente en millones de euros anuales.

Aun así, Florbela Paraíba considera que el portugués tiene la ventaja de ser “un idioma en expansión”.

“Contamos con perspectivas demográficas muy sólidas. Es una lengua que crece tanto por la cantidad de hablantes como por el interés creciente de quienes no la hablan, además de su presencia en las redes sociales”, explica.

Según datos de Naciones Unidas, el portugués es el quinto idioma más utilizado en internet, con un crecimiento del casi 2000 % entre 2000 y 2017, y se encuentra entre el tercero y cuarto más usado en Facebook, según cifras proporcionadas por Camões – Instituto de Cooperação e da Língua.

Entre sus responsabilidades, el instituto busca asegurar la presencia del portugués a nivel mundial, no solo en comunidades lusófonas sino también en universidades y organismos internacionales, mediante la enseñanza presencial y en línea. Este trabajo abarca todos los niveles educativos e incluye la investigación académica.

“Contamos con 325 puestos en la red oficial, es decir, 325 profesores, y 651 en la red apoyada”, detalla su presidenta.

“En Alemania, en este año académico, tenemos 35; en Francia, 107; en Suiza, 66; en Reino Unido, donde las cifras han ido en aumento, 30; en España, 22; en Andorra, 3; en Bélgica, 5; en Países Bajos, 3; y en Luxemburgo, 29”, enumera.

Florbela Paraíba destaca que existe una concentración en Europa, pero también un enfoque en África, con una red de 25 profesores en países que no forman parte de la CPLP. “En Sudáfrica tenemos 19, en Namibia 3, en Esuatini 1 y en Zimbabue 2.”

En Venezuela, Estados Unidos, Canadá y Australia también existen cientos de cursos de portugués, con decenas de miles de estudiantes, reflejo del interés creciente por la lengua y cultura portuguesas a nivel global.

“La motivación no siempre responde a lazos familiares. Muy a menudo está ligada al avance profesional. Crece la demanda en universidades chinas, probablemente por motivos económicos. Personas que van a trabajar en países lusófonos (diplomáticos, médicos o integrantes de organismos internacionales) buscan aprender portugués”, explica.

Así, aunque la cantidad de hablantes no sea el factor decisivo, es un aspecto relevante para el reconocimiento del idioma en la ONU. “Considero que también es vital tener cifras que respalden nuestro argumento. Y poder mostrar estos números demuestra cuánto está comprometida Portugal con este objetivo”, concluye la presidenta del Instituto Camões.

Más que un idioma: la CPLP como actor global

Más allá del idioma y la cultura, el componente económico es fundamental para robustecer esta aspiración.

De acuerdo con datos del FMI, las economías de la CPLP representan alrededor del 3,6 % de la riqueza mundial, sumando un total aproximado de 2,7 billones de euros. En conjunto, formarían una de las tres mayores economías del planeta.

“Hay múltiples áreas en las que somos actores relevantes: por ejemplo, todos los países de la CPLP tienen amplias zonas costeras, estratégicas para el comercio internacional”, destaca Florbela.

Los países lusófonos comprenden una proporción significativa de las zonas marítimas del mundo, así como importantes reservas de agua dulce y vastos territorios.

“Portugal destaca en energías renovables, pero también hay grandes productores de petróleo, como Brasil y Angola, y de gas, como Mozambique”, subraya.

Aunque el pilar económico aún está en desarrollo, existe un “objetivo común de impulsar el comercio y la inversión entre los países de la CPLP”, promoviendo una mayor integración.

Cada nación mantiene vínculos regionales estratégicos, que constituyen un recurso valioso, con el idioma sirviendo como elemento conectivo que facilita las relaciones económicas, políticas y diplomáticas.

“Es un activo muy valioso para acercar países y también un motivo para aprender portugués, frecuentemente por razones profesionales vinculadas a los negocios”, concluye.

Por ahora, la meta continúa abierta, impulsada por una lengua en expansión y una comunidad que busca consolidar su lugar en un contexto internacional que evoluciona y se transforma con rapidez.

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