El equipo israelí no cumplió con el plazo establecido para solicitar su estadio habitual y recibirá a los blancos en un recinto con un aforo inferior a 3.500 espectadores.
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Prioridad a la calidad sobre la cantidad. Tal vez esta fue la intención del Hapoel de Tel Aviv al cambiar su sede habitual para el tercer —y posiblemente cuarto— encuentro de la serie de la Euroliga ante el Real Madrid.
El conjunto israelí sigue en el exilio debido a los conflictos bélicos que afectan a su país. Bulgaria actúa como su residencia temporal, y comúnmente disputa sus partidos como local en Sofía, la capital de Bulgaria.
El Arena 8888, un pabellón con una capacidad cercana a los 12.000 espectadores, ha sido sede de varios encuentros de Euroliga esta temporada con el Hapoel como anfitrión, pero no será el lugar para el partido contra el Real Madrid.
Panorámica del Botevgrad Arena.
En sustitución, el modesto Arena Botevgrad acogerá uno de los encuentros más destacados en la historia del equipo israelí. Este recinto se encuentra en Botevgrad, un pequeño municipio de aproximadamente 20.000 habitantes, que durante unas horas será el centro del baloncesto europeo.
Cuenta con un aforo inferior a 3.500 espectadores, cifra muy por debajo de los 12.000 del Arena 8888. Sin embargo, la proximidad entre el público y el campo será mayor y el Hapoel espera que su afición apoye con mayor intensidad que en Sofía.
¿Trampa o despiste?
El Hapoel no solicitó el pabellón habitual dentro del plazo establecido para disputar la serie contra el Real Madrid. Para algunos, se trata de un descuido con las fechas; para otros, de un intento por complicar las cosas al conjunto madridista.
El equipo israelí aún albergaba esperanzas de disputar sus encuentros en su país durante esta serie, pero la situación se torna cada vez más complicada, por lo que el Hapoel tendrá que concluir la temporada europea desde el exilio.
Al no poder regresar a Sofía debido a que el pabellón contaba con otras actividades programadas, el Hapoel debió encontrar otra opción para enfrentarse al Real Madrid antes de la Final Four de la Euroliga.
Scariolo, con Llull al fondo. EFE
La solución ha sido el pequeño y acogedor Arena Botevgrad. Ubicado a una hora de la capital búlgara, sus instalaciones son más modestas y rozan el límite del reglamento de la Euroliga, el cual exige una capacidad mínima de entre 5.000 y 10.000 espectadores.
Este pabellón apenas puede albergar a un poco menos de 3.500 personas. La diferencia y, por ende, la merma respecto al aforo en Sofía, es significativa, y esto será algo que el Hapoel notará.
A pesar de ello, no consideran esto una derrota. En un espacio tan pequeño el público estará mucho más cerca, y el equipo israelí cree que puede beneficiarse de ese ambiente, aunque signifique perder a 7.000 aficionados en el proceso.
Controversia rumbo a la Final Four
La eliminatoria entre el Real Madrid y el Hapoel de Tel Aviv ha estado marcada desde el inicio por una fuerte controversia en torno al público. El Real Madrid luchó para permitir la asistencia en los dos primeros partidos celebrados en el Movistar Arena, logrando finalmente permiso bajo ciertas condiciones.
Solo pudieron acceder los abonados previamente identificados del equipo blanco, pero evitar el cierre total fue considerado un logro importante para los madrileños.
Así, el Real Madrid disfrutó de las victorias en los dos primeros encuentros, dos triunfos que los sitúan a las puertas de la Final Four de la Euroliga.
El equipo dirigido por Scariolo ha mostrado una superioridad clara ante los israelíes en estos dos primeros partidos, encontrándose a solo un paso de lograr su objetivo de continuar en la máxima competición europea.
La serie podría finalizar este mismo martes si el Real Madrid consigue su tercer triunfo. De no ser así, contarían con dos oportunidades más: una fuera de casa y otra como última posibilidad en la capital española.

