La fiscal general sigue adelante con la depuración en los nombramientos dentro del Ministerio Público.

La confrontación con los adversarios del ex fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz y el ascenso de sus partidarios prosigue. La fiscal general del Estado, Teresa Peramato, ha vuelto a actuar de forma abierta este jueves tras la reunión del Consejo Fiscal, a pesar de que en un inicio prometió al comenzar su mandato que buscaría «curar» las divisiones en el Ministerio Público.
Peramato ha destituido a la hasta entonces fiscal superior de Madrid, Almudena Lastra, a quien no ha renovado en su puesto, mientras que ha ascendido a fiscal del Tribunal Supremo a Pilar Rodríguez, la fiscal jefe provincial de Madrid que facilitó los correos del novio de Isabel Díaz Ayuso a García Ortiz.
Lastra, ubicada en el puesto 424 del escalafón, aspiraba a seguir siendo fiscal superior de la Comunidad de Madrid, pero la fiscal general ha propuesto para ese cargo a la fiscal de la Secretaría Técnica María Isabel Martín, que ocupa el puesto 1.306 en el escalafón y estaba encargada de la planificación de los cursos formativos del Ministerio Fiscal.
Esta fiscal acudió a apoyar, al igual que Teresa Peramato y otros promovidos, las sesiones del juicio contra García Ortiz celebrado en el Tribunal Supremo el pasado noviembre.
Por su parte, Almudena Lastra fue la fiscal que se enfrentó a García Ortiz cuando éste decidió filtrar información confidencial del empresario Alberto González Amador. En el juicio actuó como testigo de cargo y, según fuentes cercanas al ex fiscal general, era vista como una fiscal resentida con el círculo de poder de Fortuny. Según informan fuentes fiscales a EL MUNDO, en el Consejo Fiscal Lastra recibió el respaldo mayoritario de siete vocales, mientras que Martín sólo contó con el apoyo de cuatro consejeros, incluidos los vocales natos y los de la Unión Progresista de Fiscales (UPF).
El ascenso del equipo Fortuny
Por otro lado, la fiscal general ha propuesto este jueves a la hasta ahora fiscal jefe provincial de Madrid, Pilar Rodríguez — quien llegó a estar imputada en el TS — como nuevo miembro de la Sección Social de la Fiscalía del Tribunal Supremo, donde actualmente está adscrito García Ortiz. Rodríguez no posee experiencia previa en la jurisdicción social.
Con esta promoción, Peramato ha impulsado en la carrera fiscal a todos los integrantes del denominado ‘equipo Fortuny’. Junto a la fiscal jefe de Madrid fueron ascendidos en los últimos meses la ex jefa de la Secretaría Técnica de García Ortiz, Ana García León — quien asumió el cargo de fiscal de Sala Jefe de la Sección Penal del Tribunal Supremo — y el ex teniente de la Técnica, Diego Villafañe, como fiscal del Alto Tribunal.
En un comunicado, la Asociación de Fiscales, mayoritaria dentro de la carrera, criticó duramente los nombramientos de Peramato, señalando que «lo relevante en relación con quienes formaron parte del círculo más íntimo de Álvaro García Ortiz — a los vídeos de aplausos espontáneos y paseíllos por Las Salesas nos remitimos — no es su cese, sino la destinación que han recibido».
Este colectivo resaltó además el perfil de la hasta ahora fiscal superior de Madrid. «Lastra cuenta con 35 años de carrera profesional, ha desempeñado funciones en la Secretaría Técnica, en la Unidad de Apoyo y fue Teniente en la Inspección Fiscal, además de haber sido vocal del CGPJ y letrada del mismo organismo. Sin embargo, osó contradecir la línea oficial respecto de los graves cargos penales imputados a Álvaro García Ortiz, causa por la que fue condenado y cuyo testimonio fue un elemento probatorio valorado en sentencia», señala el comunicado.
Premia a la mujer de García Ortiz
Por otro lado, Peramato ha decidido otorgar una concesión familiar al ex fiscal general del Estado. Su esposa, la fiscal Pilar Fernández Pérez, miembro de la UPF, ha sido nombrada teniente de la Comunidad Autónoma de Galicia. Actualmente, la esposa de García Ortiz prestaba servicio en la Fiscalía Provincial de Madrid en el área de Menores. En un comunicado, la fiscal general destacó «su conocimiento directo y profundo de toda la geografía gallega, de sus fiscalías territoriales y de la relación con las principales instituciones autonómicas».
Por su parte, la Asociación de Fiscales subrayó que la esposa de García Ortiz, quien sólo obtuvo cuatro votos del Consejo Fiscal, «competía con otros siete candidatos, todos ellos destinados actualmente en Galicia y, por tanto, vinculados a la realidad del territorio. Según el escalafón, es la penúltima, con más de 800 puestos de distancia respecto al primer solicitante».
Teresa Peramato asumió el cargo de fiscal general con la promesa de «sanar las heridas» abiertas en el organismo a raíz del caso García Ortiz, aunque su política de nombramientos se asemeja más a una medida de revancha que a un esfuerzo por unir sensibilidades dentro de la carrera fiscal.
En conjunto, la fiscal general ha presentado al Gobierno la propuesta de nombramiento de 22 altos cargos del Ministerio Fiscal.

