Ayuso destaca que Madrid mantendrá su independencia frente al «acoso político» y el «sectarismo»

Isabel Díaz Ayuso en el centro de la imagen junto a José Luis Martínez Almeida, Alberto Núñez Feijóo, Enrique Ossorio y Miguel Ángel García. Las claves

Ayuso defiende el papel de Madrid como motor económico y social de España y advierte que la comunidad no permitirá ser dominada ni por el Estado ni por intereses externos.

Denuncia la «soledad administrativa» que padece Madrid en su interacción con el Gobierno central y exige una mayor implicación estatal en lo que respecta a infraestructuras y servicios públicos.

Aboga por un modelo de sociedad madrileña sustentado en la libertad, la apertura y la convivencia, rechazando firmemente nacionalismos e identidades políticas exclusivas.

Vincula el espíritu de resistencia del 2 de mayo de 1808 con la actualidad y llama a la implementación de proyectos de Estado que aseguren oportunidades para las generaciones futuras.

Defendiendo «proyectos de Estado» que no dejen a nadie atrás y una mayor cohesión territorial, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha utilizado este 2 de mayo para reafirmar el papel de la región como motor de España.

Ayuso ha señalado la «soledad administrativa» que, según sus palabras, sufre la capital en su vínculo con el Estado, a la vez que lanzó una advertencia clara: «Madrid no permitirá que nadie la controle», en un contexto que ha asociado a «acoso político» y «sectarismo».

Durante su discurso en la celebración del Día de la Comunidad de Madrid, Ayuso combinó, como es tradicional, la referencia simbólica al levantamiento del 2 de mayo de 1808 con un mensaje político orientado al presente y futuro de la región.

Desde el comienzo de su intervención, la presidenta presentó la jornada como «el gran día» de Madrid y reivindicó la identidad de una región que describió como «abierta, popular, dinámica, valiente y directa», formada —dijo— «por todas las formas de ser español».

En ese mismo tramo inicial, defendió una convivencia armónica entre territorios, afirmando que «el buen madrileño sabe admirar a Cataluña, tal como el catalán que realmente quiere a su región sabe apreciar a las demás», destacando que Madrid «disfruta su mejor etapa» justamente porque, según indicó, «ni el nacionalismo ni las identidades políticas nos han distraído».

A partir de ahí, Ayuso estructuró un discurso defendiendo a Madrid como «región capital internacional» y «puerta de entrada para el mundo», enfatizando su rol como polo de atracción de inversión, talento y población.

«Somos la región más diversa que existe», afirmó, para luego cuestionar: «¿Cuántas oportunidades se están perdiendo en estas condiciones?».

En este marco, también resaltó la capacidad reactiva de la sociedad madrileña en situaciones de crisis. Ayuso recordó que Madrid «actuó de forma responsable y ejemplar ante la mirada del mundo durante la pandemia, y frente a las tropas napoleónicas«.

Añadió que esa misma disposición se mantiene «cada vez que se requiere: ya sea ante el terrorismo, incendios forestales u otras calamidades, aunque ocurran fuera de nuestra región».

Isabel Díaz Ayuso en el centro de la imagen junto a José Luis Martínez Almeida, Alberto Núñez Feijóo, Enrique Ossorio y Miguel Ángel García.

En su discurso, Ayuso reiteró la idea de convivencia entre territorios y modelos de país, asegurando que «el buen madrileño admira a Cataluña, así como el catalán que ama su región realmente reconoce a las demás, comenzando por Madrid».

Ayuso afirmó que Madrid «es su hogar» y atraviesa «su mejor etapa», entre otros motivos, porque —dijo— «ni el nacionalismo ni las identidades políticas les han hecho perder tiempo».

En esa línea, defendió un modelo de sociedad fundamentado en la libertad y la ausencia de complejos.

Añadió que se trata de una sociedad que «favorece al que avanza, sin envidias ni temores» y que «acepta toda buena propuesta», aunque también sabe «no malgastar tiempo cuando es necesario decir no o cuando alguien intenta provocarnos», momento en el que —concluyó— «responde con un ‘anda y que te ondulen’».

Ayuso remarcó la urgencia de fomentar grandes proyectos de Estado en áreas como infraestructuras, transporte, sanidad y gestión del agua.

«Es imprescindible centrarnos en proyectos estatales que modernicen infraestructuras, garanticen una distribución equitativa del agua, incentiven al personal médico y reformen el transporte en todas sus modalidades para fortalecer la vertebración del país«, indicó.

El discurso giró asimismo en torno a la defensa del modelo económico y social madrileño, el cual vinculó a la libertad de elección, apertura y convivencia entre tradición y modernidad. En ese contexto, sostuvo una sociedad «sin complejos», capaz de atraer inversión y talento internacionales y de conjugar lo local con lo global.

Uno de los ejes fundamentales de su intervención fue la relación con el Estado.

«No sería sincera si no expresara la inquietud que tenemos sobre la situación que atraviesa España y la soledad administrativa que experimentamos como región capital», alertó Ayuso, reclamando mayor acompañamiento institucional en el diseño de políticas estratégicas.

La presidenta insistió en que la posición de Madrid como «puerta del mundo» no recibe el respaldo adecuado y solicitó una implicación más destacada del Gobierno central en la planificación de infraestructuras, servicios públicos y políticas de cohesión territorial.

Isabel Díaz Ayuso durante la entrega de premios de este 2 de Mayo, día de la Comunidad de Madrid.

Levantamiento del 2M

En este contexto, enfatizó también el rol histórico de la región como símbolo de resistencia y libertad, conectando el presente con el levantamiento del 2 de mayo de 1808.

«La sociedad madrileña es otro ejército que, sin jerarquías ni grados, avanza unida especialmente cuando se le pone a prueba», aseguró.

Además, defendió que «nadie tiene derecho a moldear la identidad de una sociedad al capricho de unos pocos» y llamó a respetar y proyectar el pasado hacia el futuro desde una perspectiva liberal.

Se trató de una clara crítica al Gobierno de Pedro Sánchez, contra el cual su administración ha presentado varios recursos de inconstitucionalidad por leyes que, según ella, invaden sus competencias.

El discurso se desarrolló en un escenario nacional marcado por el debate sobre el modelo territorial y la financiación autonómica, así como por las tensiones entre el Gobierno central y diversas comunidades, principalmente Madrid, mientras que en el plano internacional las principales capitales compiten por atraer inversión en un contexto de transformación tecnológica y demográfica.

En ese entorno, Ayuso posicionó a Madrid como una región «vertebradora» y esencial para el futuro de España, llamada —dijo— a crecer de forma equilibrada y a garantizar oportunidades para familias, jóvenes y nuevas generaciones.

«Es cierto que el futuro no está escrito. Pero si no se mira a largo plazo, estaría condenado», afirmó, haciendo un llamado a la planificación estratégica en un contexto de cambio global acelerado, con especial mención a la inteligencia artificial y la transformación económica.

El discurso concluyó con una defensa de Madrid como sociedad abierta, integradora y en expansión, resaltando el papel de la región como actor principal en el presente y futuro de España.

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