Croacia acuerda proyecto respaldado por EE. UU. para ampliar la infraestructura de gas en los Balcanes frente a retos climáticos de la UE

Secretary of energy Chris Wright, left, is welcomed by Croatian Prime Minister Andrej Plenkovic at the Three Seas Initiative summit in Dubrovnik, Croatia, April 28, 2026/

El gasoducto respaldado por Estados Unidos y la expansión del GNL prometen seguridad energética, pero suscitan inquietudes sobre la dependencia prolongada de combustibles fósiles, riesgos ambientales y posibles conflictos con las normas climáticas y de mercado de la UE.

El miércoles, Croacia firmó un acuerdo con Estados Unidos para impulsar la expansión de gasoductos e infraestructura energética en los Balcanes, lo que podría comprometer al país a una dependencia a largo plazo de los combustibles fósiles y poner en riesgo las metas energéticas y climáticas de la UE.

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Este pacto, suscrito en Dubrovnik por el Secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y el primer ministro croata, Andrej Plenković, coincide con la retirada de Zagreb del petróleo y gas ruso, conforme a las directrices de la UE que exigen a sus miembros reducir su dependencia de Moscú tras el uso del gas como arma luego del conflicto en Ucrania.

En el marco de esta transición, Croacia ha invertido en la terminal flotante de gas natural licuado (GNL) en la isla de Krk, inaugurada en 2021, que abastece a Zagreb y a países del sureste europeo como Italia, Bosnia y Serbia.

Chris Wright, Secretario de Energía de EE.UU., describió el nuevo acuerdo como “una nueva etapa de cooperación” entre la administración Trump y los países de Europa Central y del Este.

“Estas alianzas se fundamentan en nuestro apoyo mutuo a una agenda energética complementaria — más empleo, mayores oportunidades e inversión aumentada. Todo esto se refleja en los miles de millones en contratos firmados hoy”, señaló Wright, agregando que aquellos países que adopten “políticas energéticas sensatas” enfrentarán un “futuro sumamente prometedor”.

No obstante, los críticos de la inversión estadounidense en la terminal de GNL de Krk ponen atención a los riesgos ambientales para el Adriático, la falta de transparencia en la planificación, las dudas sobre la viabilidad económica a largo plazo y el peligro de activos varados. Asimismo, advierten que la construcción podría durar al menos una década.

Estados Unidos refuerza su dominio en Croacia y los Balcanes

Plenković ha destacado que la inversión estadounidense en infraestructura energética en Croacia se suma al actual 67 % de GNL que Zagreb importa de Washington, tanto para el consumo interno como para otros operadores regionales.

“Hemos diversificado las fuentes de suministro de gas y petróleo para los países de Europa Central y del Este, decisión estratégica que ha transformado por completo la situación previa de completa dependencia energética de los combustibles fósiles rusos,” declaró Plenković en una entrevista el 29 de abril.

El primer ministro croata defendió la firma con Estados Unidos como un medio para “garantizar la seguridad e independencia energética”, citando las persistentes disrupciones geopolíticas, la guerra contra Irán y el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz.

Nuevo gasoducto Croacia-Bosnia

Zagreb también acordó con Bosnia la construcción del largamente esperado gasoducto Southern Interconnection. Este acuerdo, alcanzado al margen de la cumbre de la Iniciativa de los Tres Mares en Dubrovnik, se presenta como un avance que podría disminuir la dependencia histórica de Bosnia del gas ruso.

El gasoducto proyectado conectaría Bosnia con la red de gas croata y, esencialmente, con la terminal de GNL en la isla de Krk. Se espera que esta infraestructura fortalezca la integración de Bosnia en las redes energéticas europeas, mejore la estabilidad del suministro e incluso atraiga mayores inversiones en infraestructura.

Sin embargo, el volumen del proyecto, estimado en más de mil millones de euros, ha generado interrogantes sobre su sostenibilidad a largo plazo, especialmente mientras Europa acelera su transición hacia energías renovables.

El acuerdo también ha revelado tensiones con Bruselas, donde funcionarios de la UE expresaron preocupaciones de que ciertos aspectos del pacto, como el papel destacado de un inversor no europeo, podrían contravenir las normas del mercado comunitario y dificultar la adhesión de Bosnia a la UE.

Preocupaciones medioambientales

Al mismo tiempo, grupos ecologistas alertan que estas grandes inversiones en gas podrían consolidar la dependencia de combustibles fósiles en la región, en un momento en que la UE prioriza la descarbonización.

En una declaración conjunta impulsada por el Centro Aarhus y la ONG CEE Bankwatch Network, se advirtió que los gobiernos de los Balcanes occidentales están siendo presionados para expandir la infraestructura de gas, incluyendo interconexores transfronterizos, terminales de GNL y centrales eléctricas a gas.

Estas iniciativas, sostienen, podrían encadenar a la región a un mayor uso de combustibles fósiles, incrementar la dependencia de energía importada y agravar la contaminación ambiental.

“En medio de otra crisis relacionada con los combustibles fósiles, resulta inconcebible que los gobiernos sigan planificando nuevos gasoductos y centrales eléctricas. Costarían miles de millones, incluso antes de considerar el precio del gas, y probablemente terminarían como activos varados o requerirían subsidios significativos con fondos públicos,” advirtió Pippa Gallop, activista de CEE Bankwatch Network.

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