Motivos de la salida de Emiratos Árabes Unidos del grupo clave de la OPEP y posibles impactos en el mercado petrolero

Buques cisterna en la Terminal de Contenedores de Khor Fakkan (23 de junio).

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

    • Autor, Nick Edser

    • Autor, Archie Mitchell
    • Título del autor, Periodistas de Negocios
  • 28 abril 2026
  • Tiempo de lectura: 8 min

Emiratos Árabes Unidos (EAU) dejará el grupo de naciones exportadoras de petróleo OPEP en mayo, después de casi seis décadas de pertenencia.

Este martes, el país comunicó que tal determinación le permitirá responder a la creciente demanda mundial de energía a largo plazo, tras haber invertido recientemente para ampliar su capacidad de producción.

El ministro de Energía del estado del Golfo indicó que, al desvincularse de las obligaciones estrictas del grupo, ganará mayor libertad para operar.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) fue fundada en 1960 por cinco estados —Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela— con el propósito de proteger los intereses de los principales exportadores petroleros mediante la coordinación de la producción, asegurando ingresos estables para sus integrantes.

El conjunto de países que integran la alianza ha variado con el tiempo. Actualmente, además de los fundadores, forman parte Argelia, Guinea Ecuatorial, Gabón, Libia, Nigeria y República del Congo.

EAU se incorporó en 1967 y, a comienzos de este año, era el tercer productor más grande dentro de la organización, con una extracción aproximada de 3,4 millones de barriles diarios. Su salida reducirá el número de miembros a 11. Además, existen otros 10 países externos a la OPEP que forman parte de la alianza más amplia conocida como OPEP+, de la que EAU también se desvinculará.

Este retiro representa un logro importante para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha acusado repetidamente a la OPEP de “estafar al resto del mundo”.

“El principio del fin”

Saul Kavonic, responsable de investigación energética en MST Financial, afirmó que este suceso marca “el principio del fin” para la coalición.

“Con la partida de Emiratos Árabes Unidos, la OPEP pierde casi el 15% de su capacidad y uno de sus integrantes más disciplinados”.

Esta decisión llega en un contexto en el que el Banco Mundial ha advertido que el conflicto en Oriente Medio ha provocado la mayor reducción del suministro de petróleo registrada hasta la fecha.

Como resultado, la institución prevé que los precios de la energía aumentarán en promedio alrededor de un 25% durante este año. Además, podría pasar hasta medio año antes de que el tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz alcance sus niveles previos al conflicto.

“Las personas con menores ingresos —quienes destinan la mayoría de sus recursos a alimentos y combustibles— serán las más perjudicadas”, indicó Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial.

Aunque la salida de EAU no tendrá un efecto inmediato en el suministro global debido al cierre actual del estrecho de Ormuz, podría incentivar un aumento en la producción a largo plazo.

Expertos afirman que el país ha realizado inversiones considerables para elevar su capacidad de extracción y lleva tiempo buscando incrementar su producción.

Presidente de Emiratos Árabes Unidos, Muhammad bin Zayed Al Nahyan, sentado.

Fuente de la imagen, Getty Images

David Oxley, economista jefe en clima y materias primas de Capital Economics, señaló que esta salida podría derivar en una caída de los precios del petróleo, pero también en una mayor inestabilidad en el mercado durante las próximas décadas.

Agregó que, aunque EAU no sea un actor dominante, sus implicaciones podrían ser enormes si otros miembros deciden retirarse o si países como Rusia y Arabia Saudita optan por aumentar su producción.

Carole Nakhle, directora ejecutiva de Crystol Energy y secretaria general del Club Árabe de la Energía, comentó a la BBC que la decisión de EAU “ha estado cociéndose a fuego lento” durante bastante tiempo.

“Abu Dabi ha perseguido un significativo incremento de su capacidad productiva, pero en ocasiones se ha visto limitada por las cuotas de la organización, sobre todo debido al cumplimiento dispar de algunos integrantes”, explicó.

Nakhle añadió que la conducta de Irán como miembro de la OPEP probablemente haya influido en la resolución de EAU.

Según los datos más recientes de la OPEP, Emiratos Árabes Unidos producía 3,4 millones de barriles diarios en febrero de este año (antes del comienzo del conflicto con Irán), mientras que Arabia Saudita, líder “de facto” del grupo, extraía 10,1 millones de barriles.

“A Arabia Saudita le resultará complejo mantener la unidad del resto de la OPEP y, en la práctica, tendrá que cargar mayoritariamente con la responsabilidad en cuanto a la supervisión interna y la gestión de mercado”, afirmó Kavonic, señalando que otros miembros podrían seguir la misma senda.

“Esto implica una reestructuración geopolítica fundamental en Oriente Medio y en los mercados petroleros”, concluyó.

En la imagen aparecen buques comerciales frente a las costas de Dubai el 11 de marzo de 2026.

Fuente de la imagen, Getty Images

“Una decisión que podría cambiarlo todo en el futuro”

Por Faisal Islam, editor de Economía de BBC News.

La inesperada decisión de Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP reviste gran importancia. Los emiratíes pertenecían al grupo incluso antes de constituirse como Estado-nación en 1971.

Aunque la producción dentro de la OPEP está dominada por Arabia Saudita, EAU disponía de la segunda mayor capacidad excedentaria, es decir, era el segundo productor con mayor margen para incrementar rápidamente su producción para contener la volatilidad de los precios.

Fue precisamente esta capacidad la que llevó a replantearse su permanencia en el grupo a largo plazo. Simplemente, buscaban aprovechar las inversiones que habían realizado para ampliar su producción.

Las cuotas impuestas por la OPEP limitaban su producción entre 3 y 3,5 millones de barriles diarios. El sacrificio económico por la reducción voluntaria de producción recaía de forma desproporcionada sobre EAU.

No obstante, el momento en que se produce esta medida sugiere que está vinculada a las consecuencias del conflicto con Irán. La tensión en el golfo Pérsico ha deteriorado la relación de EAU con Irán y puede influir en sus ya complejas relaciones con Arabia Saudita.

Para la OPEP, representa un fuerte revés en un momento donde su cohesión a largo plazo se encuentra en duda.

El tema no solo es que una vez EAU pueda canalizar todo su petróleo al mercado marítimo o por oleoducto, probablemente aspirará a alcanzar una producción de 5 millones de barriles diarios. Arabia Saudita podría responder con una guerra de precios petroleros, un escenario que la economía más diversificada de EAU podría afrontar, pero no así otros miembros más vulnerables.

Gran parte depende de la reacción saudí.

Altos funcionarios emiratíes mencionan planes para construir nuevos oleoductos desde los campos petroleros de Abu Dabi que eviten el estrecho de Ormuz y conecten con el puerto de Fujairah, actualmente subutilizado.

Existe un oleoducto en uso intensivo, pero se necesitarán mayores capacidades para gestionar la producción al alza y para compensar un cambio duradero en la fluidez y costos del tránsito petrolero en el golfo Pérsico.

Un hombre con vestimenta árabe frente a unos barriles verdes

Fuente de la imagen, Getty Images

Por ahora, durante un bloqueo doble del tráfico marítimo en Ormuz, este no es el factor principal que afecta los precios del petróleo, gas, gasolina, plásticos y alimentos en los mercados globales.

Aunque la atención mundial está en el petróleo a US$110 por barril, esto también abre la posibilidad de que el precio pueda caer hasta cerca de US$50 el próximo año, si el caos en el estrecho se resuelve, por ejemplo, antes de las elecciones de medio término en EE.UU. a finales de año.

La OPEP es hoy menos relevante para los mercados petroleros globales que en los años 70; su cuota ha bajado del 85% del petróleo comercializado entonces a alrededor del 50% en la actualidad. Además, el petróleo es hoy menos central para la economía mundial que décadas atrás. La OPEP influye, pero ya no tiene el control exclusivo; no puede coercer al mundo.

Recuerdo cuando el líder de la OPEP, el exministro saudí del Petróleo, jeque Yamani, dijo: “La Edad de Piedra no terminó porque se acabaran las piedras. La Era del Petróleo no acabará porque se agoten los hidrocarburos”. Esto anticipa un futuro con fuentes energéticas distintas de los combustibles fósiles.

La medida de EAU puede interpretarse como un reflejo de esa transición hacia una menor dependencia del petróleo. Esta idea se fortalece con el aumento de las inversiones chinas en electrificación, que han mitigado el impacto económico del alza de los precios de petróleo y gas.

Diversos análisis indican que la electrificación de vehículos y trenes en China ha reducido la demanda del país en aproximadamente un millón de barriles diarios. La demanda global probablemente se estabilice o disminuya a medida que esta tendencia se expanda.

Desde esta perspectiva, resulta lógico extraer y monetizar los recursos petroleros rápidamente antes de que la demanda caiga. EAU posee recursos financieros importantes y una economía diversificada parcialmente gracias al turismo y servicios financieros.

Mucho dependerá de cuál sea la nueva normalidad tras el fin de las hostilidades en el golfo Pérsico y cuándo ocurra.

La salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP podría provocar una reacción en cadena, ejerciendo una presión significativa sobre Arabia Saudita.

Cuando el tránsito petrolero se normalice en el estrecho o EAU intensifique la construcción de oleoductos, su producción fluirá sin las restricciones impuestas por la OPEP.

Esto tendrá un impacto limitado en los bloqueos actuales, pero podría cambiar radicalmente la situación en el futuro.

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