Portugal ha presentado reformas amplias tras el apagón del año pasado, que incluyen desde una autonomía energética de 72 horas para servicios esenciales hasta un sistema de alerta independiente y una reforma del SIRESP. Mientras tanto, Euronews conversó con ciudadanos portugueses sobre la experiencia de su país sumido en la oscuridad.
Hace un año, toda Portugal y España quedaron sumergidos en la oscuridad.
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Un año después, un grupo de trabajo parlamentario portugués ha divulgado su informe final sobre el apagón, proponiendo cambios drásticos en la gestión de fallos en la red eléctrica del país, y reconociendo que la respuesta gubernamental en los primeros minutos se basó en la «intuición» más que en un plan preestablecido.
El informe, presentado el martes, establece que hospitales, centros de salud, residencias de ancianos y servicios de emergencia deben garantizar al menos 72 horas de autonomía energética, mientras que otras infraestructuras críticas deben contar con una reserva mínima de 24 horas.
Además, sugiere aumentar el límite de almacenamiento de combustible en estas instalaciones de 500 a 3.000 litros — cifra ya habitual en otros países europeos — y propone clasificar oficialmente a supermercados y farmacias como infraestructuras críticas.
El grupo parlamentario también propone una reestructuración del SIRESP, la red integrada de comunicaciones de emergencia y seguridad, y la creación de un sistema de alerta de emergencia independiente de las redes móviles comerciales.
Se demanda igualmente la activación más rápida de los protocolos emergentes, señalando los retrasos ocurridos durante el apagón del año pasado, así como la revisión del marco de indemnización por interrupciones en el suministro eléctrico.
El centro de operaciones gubernamentales, CORGOV, fue establecido en noviembre de 2025 en respuesta directa al apagón, tras que el Ministro de la Presidencia, António Leitão Amaro, admitiera la ausencia de un plan de acción para crisis graves.
Durante la audiencia final del grupo el pasado jueves, afirmó que «el país necesita hacer más».
Cadena de fallos como detonantes
Un informe técnico difundido en marzo concluyó que el apagón no tuvo una causa única, sino que fue producto de una serie de fallos encadenados que se potenciaron entre sí en menos de 90 segundos.
En el minuto previo al colapso, la tensión aumentó en varios nodos de la red eléctrica española, mientras que la generación por grandes plantas de energías renovables descendió en aproximadamente 500 megavatios.
Esta caída en la potencia activa redujo la potencia reactiva absorbida por esos generadores, incrementando aún más la tensión.
Un transformador en una subestación del área de Granada desconectó su protección contra sobretensión, provocando el colapso generalizado. El análisis completo supera las 400 páginas.
Tras la publicación del informe técnico en marzo, el gobierno portugués remitió el tema de las indemnizaciones al regulador nacional de energía, ERSE.
«Es momento para que el regulador nacional evalúe y proponga el camino a seguir respecto a las compensaciones», declaró la ministra de Medio Ambiente y Energía, María da Graça Carvalho.
‘Sin nada, la gente entra en pánico’
La Comisión Europea reaccionó al apagón activando su estrategia de resiliencia y recomendando a los hogares preparar un kit de emergencia que cubra 72 horas, incluyendo agua potable, alimentos no perecederos, botiquín y una radio a pilas o linterna.
Euronews consultó a residentes de Lisboa sobre si habían seguido estas recomendaciones. Las respuestas fueron diversas.
Filomena Nobre, jubilada, aseguró que adquirió una radio a pilas con baterías de repuesto y preparó una mochila con manta, silbato y otros enseres. «También me preparé para un posible terremoto», añadió.
Manuel Oliveira, de 77 años, indicó que ya disponía en su hogar de velas, radio a pilas y conservas, y cree capaz de afrontar otro corte, aunque «no más de una semana».
Algunos mencionaron disponer de lo básico pero sin realizar preparativos específicos. «Tengo comida enlatada y efectivo en casa,» comentó Sónia, una comerciante. «Lo que no tendría sería noticias porque no tengo radio.»
Luís Latas, jubilado que estaba de vacaciones durante el apagón, relató que corrió al supermercado para comprar agua y papel higiénico. «Parecía el fin del mundo,» afirmó. «Sin móviles, sin nada, la gente se asusta.»
Las recomendaciones del informe parlamentario serán ahora analizadas por los grupos políticos en la Asamblea de la República de Portugal y podrían ser modificadas antes de su presentación al gobierno.

