
Desde que en 2019 Microsoft invirtió 1.000 millones de dólares en OpenAI para convertirse en el «socio exclusivo» en la nube de la empresa fundada por Sam Altman, ambas compañías tecnológicas han firmado hasta cinco nuevos acuerdos (incluyendo el inicial) que han modificado y reorganizado su colaboración.
Con el tiempo, Microsoft incrementó su aportación financiera a OpenAI, no solo con inyecciones millonarias, sino también porque tras la crisis interna en la compañía de IA que llevó al despido temporal de Altman (quien regresó como CEO dos días después), Microsoft obtuvo un puesto como observador sin derecho a voto en la junta directiva de OpenAI, permitiéndole acceder a información estratégica antes inaccesible.
Sin embargo, la firma creadora de Windows renunció a esta posición a mediados de 2024, debido a las presiones regulatorias antimonopolio. Ahora, según informa TechCrunch, OpenAI y Microsoft han vuelto a renegociar su contrato, esta vez con el objetivo de evitar un litigio millonario y permitir que OpenAI trabaje con otros competidores.
En particular, con Amazon, ya que a principios de este año la empresa de Altman cerró un pacto por 50.000 millones de dólares para lanzar una plataforma de agentes de IA con «memoria persistente» llamada Frontier. Microsoft percibió esto como una amenaza a su exclusivo acuerdo y amagó con iniciar acciones legales si ese acuerdo con Amazon seguía adelante.
Finalmente, la disputa se resolvió mediante la reestructuración de acuerdos y permisos, liberando a OpenAI para que pueda ofrecer sus modelos a otros solicitantes, como Amazon o incluso Google.
Por su parte, Microsoft deja de recibir una participación directa sobre los ingresos de OpenAI y, a partir de ahora, cobrará mediante una estructura de pagos más simple e independiente del avance que registre la empresa.
Al mismo tiempo, aunque Microsoft pierde su exclusividad, mantiene una licencia de la propiedad intelectual de OpenAI hasta 2032 y continúa como su «socio principal» en la nube.

