Uso incorrecto del collar antiparasitario en perros que puede resultar costoso

Las mascotas emplean estos collares para evitar infecciones y enfermedades transmitidas por parásitos

Un perro cachorro con un collar antiparasitario de color rosa.

Insectos como las pulgas, garrapatas o mosquitos representan una amenaza considerable para la salud de los perros. Estos parásitos externos atacan a las mascotas durante sus salidas al exterior y, sin la protección adecuada, se convierten en un foco de infecciones y enfermedades graves, incluyendo la leishmaniasis.

Frente a este riesgo, los collares antiparasitarios constituyen una de las soluciones más prácticas y eficientes. Estas bandas de goma se ajustan alrededor del cuello del animal y, durante varios meses, ayudan a mantener alejados a los parásitos por medio de los ingredientes activos repelentes o insecticidas que liberan.

No obstante, para que su acción sea efectiva, deben colocarse correctamente, indica el veterinario conocido en redes sociales como Cal Vet (@cal.vet). Según el experto, muchos dueños cometen un error “que puede resultar muy costoso para su mascota”. El inconveniente, señala el veterinario, radica en cómo se pone esta tira de goma: “Tus perros los llevan como si fueran collares de la reina Isabel II, con una holgura que supera la de los pantalones de un adolescente de los años 2000”, ejemplifica con humor.

Cómo colocar el collar antiparasitario

Un perro se rasca detrás de la oreja

De acuerdo con Cal Vet, este producto “se llama collar porque debe usarse como tal”, pero sin quedar flojo. “El problema sucede cuando no está suficientemente ajustado, porque deja de actuar correctamente», enfatiza. Si el collar no está pegado a la piel del animal, no distribuye adecuadamente los agentes antiparasitarios. “En otras palabras, tu perro lleva un colgante caro, inútil y poco estético”, concluye el veterinario.

La manera de comprobar que el collar esté bien ajustado es sencilla, según detalla el especialista. “Introduce dos dedos entre el cuello del animal y el collar. Si queda holgura, vamos mal. Aprieta un poco más hasta eliminar ese espacio. Eso sí, si aprieta demasiado tus dedos, afloja un poco. No queremos lenguas azules que no sean las del chow chow”, agrega con humor.

Factores como el calor, la actividad física o el dióxido de carbono que exhalamos resultan irresistibles para las picaduras que al principio son indoloras debido a los anestésicos presentes en la saliva del insecto.

El veterinario advierte que, con el tiempo, es común que el collar antiparasitario se vaya aflojando progresivamente, por lo que se recomienda revisarlo periódicamente. En cachorros, sucede lo contrario: al crecer, el collar les queda más ajustado, por lo que hay que verificarlo con frecuencia y aflojarlo para evitar molestias.

Otras opciones contra los parásitos

Un veterinario se acerca para colocar una pipeta en un perro.

No todos los perros pueden usar este tipo de collares, ya que sus componentes pueden ocasionar reacciones alérgicas, afectando especialmente a aquellos con piel sensible. Para estos casos, pueden ser más adecuados otros métodos antiparasitarios.

Una alternativa interesante son las pipetas, un antiparasitario líquido que se aplica en puntos específicos de la piel del animal. En perros grandes, se extiende a lo largo de la línea del lomo, desde los hombros hasta la cola; en cachorros, se aplica en las escápulas. Las pipetas tienen una duración aproximada de un mes, por lo que deben aplicarse regularmente.

Otra opción son las pastillas antiparasitarias. Estos comprimidos orales se emplean cuando ya existe una infección parasitaria y no de forma preventiva, con efectos que duran entre uno y tres meses. Antes de elegir cualquiera de estas opciones, es fundamental consultar con un veterinario.

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