La jubilación de su dueña marca el cierre del Videoclub Consolación de Utrera, el último establecimiento de alquiler físico de películas en Sevilla

Después de más de treinta años en funcionamiento, el último videoclub de Sevilla ha cerrado sus puertas. El Videoclub Consolación, situado en Utrera, pone fin a su trayectoria debido a la jubilación de su fundadora, María del Rosario Lobo, junto con la constante disminución de la demanda de alquiler en formato físico. Este negocio logró persistir pese a la llegada de la piratería digital y el auge de las plataformas de streaming.
El Videoclub Consolación comenzó su actividad a inicios de los años noventa en la calle Álvarez Hazañas, en Utrera; posteriormente, se trasladó a su última ubicación en la calle Santiago Apóstol. Durante casi 33 años, sus estanterías albergaron cientos de títulos cinematográficos y videojuegos, convirtiéndose en un punto de encuentro para varias generaciones de habitantes que encontraban en el alquiler de películas un ritual habitual cada fin de semana.
“Ha sido imposible continuar con la actividad”, declaró a EFE María del Rosario, cuya jubilación ha desencadenado el cierre. No obstante, rememoró los días de máxima afluencia: “Las filas llegaban hasta la acera y, especialmente cuando llovía, era sorprendente la cantidad de personas que acudían a alquilar películas”.
Cuando el formato digital supera al físico

La caída de los videoclubs como modelo de negocio es un proceso que se inició hace años. A partir de los primeros años del siglo XXI, varios elementos erosionaron su estabilidad. La expansión de la piratería en internet facilitó el acceso gratuito e ilegal a películas sin necesidad de acudir a establecimientos físicos. Más adelante, la consolidación de plataformas de streaming como Netflix o HBO brindó catálogos extensos con miles de títulos disponibles en cualquier dispositivo por una tarifa mensual fija, lo que resultó incompatible con el sistema tradicional de alquiler por unidad. A esto se sumaron los elevados costes de mantenimiento de los locales y la continua reducción del número de clientes, lo que provocó una caída progresiva en la rentabilidad del sector.
Como resultado, la mayoría de los videoclubs españoles cerraron o bien se transformaron. Algunos conservaron su denominación, pero abandonaron el alquiler para enfocarse en la venta de segunda mano u otros productos. El Videoclub Consolación intentó resistir y diversificó sus servicios para ampliar ingresos, adaptándose a una clientela que envejeció y que fue disminuyendo la frecuencia de sus visitas con el tiempo.
Cierre luego de más de treinta años de existencia
Este esfuerzo hizo que el establecimiento utrerano se convirtiera en un caso excepcional dentro de Andalucía, donde el alquiler físico de películas prácticamente desapareció del mercado comercial. Mientras los videoclubs de la provincia de Sevilla cerraban uno tras otro, el Consolación continuaba en funcionamiento, y sus estanterías permanecían como testigos de un formato de entretenimiento que marcó las costumbres culturales de una época.
El renombrado director Pedro Almodóvar expresa su satisfacción por la selección de tres películas españolas para competir en el prestigioso Festival de Cannes, calificándolo como un evento 'insólito' que evidencia el buen estado del cine nacional.
Ahora, con el cartel de “Se traspasa o se alquila” en su entrada y la jubilación de su dueña como causa principal, esta etapa finaliza. Así, la provincia de Sevilla despide su último videoclub y uno de los pocos espacios físicos que mantenían la experiencia de seleccionar una película directamente, leer la sinopsis en la contraportada y llevarla a casa bajo el brazo.

