
Fuente de la imagen, Getty Images
Información del artículo
-
- Autor,
- Título del autor, BBC News Mundo
- 24 abril 2026
- Tiempo de lectura: 7 min
Desde la detención de Nicolás Maduro a comienzos de enero, ha surgido la pregunta sobre quién, aparte de Estados Unidos, puede ejercer influencia en Venezuela.
El primer jefe de Estado en recibir en su nación a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ofrece indicios sobre esta cuestión.
La mandataria venezolana se reunió el viernes pasado en Caracas con su par colombiano, Gustavo Petro, luego de que un primer encuentro previsto en marzo fuera cancelado debido a asuntos de seguridad en la frontera colombo-venezolana.
En una de las imágenes difundidas por la Presidencia de Colombia aparecen también la canciller Rosa Yolanda Villavicencio y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, representando a Colombia.
Por Venezuela, la cumbre contó con la presencia de Diosdado Cabello e Yvan Gil, ministro de Interior y canciller, respectivamente.
Al concluir la reunión, Petro y Rodríguez anunciaron haber acordado planes conjuntos en materia socioeconómica y de seguridad en la frontera, aunque no proporcionaron detalles inmediatos.
Expertos en relaciones internacionales suelen señalar que Colombia y Venezuela son dos países destinados a entenderse.
Comparten una frontera de 2.200 kilómetros, donde viven millones de personas y a través de la cual circula un comercio multimillonario.
Además, es un territorio donde proliferan actividades ilegales controladas por grupos armados como el ELN, disidencias de las Farc y el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), que se disputan el dominio de amplias áreas.
Analistas consultados por BBC Mundo indican que la reunión entre Petro y Rodríguez permitirá a la venezolana mostrarse como líder de un gobierno estable cuya legitimidad no solo depende del diálogo constante con Washington desde su llegada al poder.
Para Colombia, la cita representa una oportunidad tanto económica como comercial, además de fortalecer la colaboración en seguridad con su vecino.
En el ámbito político, al menos por ahora, la influencia de Bogotá parece ser limitada.

Fuente de la imagen, Presidencia de Colombia
Un papel menor en lo político
Los especialistas consultados por BBC Mundo coinciden en que la posibilidad de una transición democrática en Venezuela depende principalmente de Estados Unidos.
Colombia y otros países han impulsado ciertas iniciativas en la región para apoyar el proceso venezolano tras la captura de Maduro.
Sin embargo, para Sandra Borda, profesora de Ciencia Política en la Universidad de los Andes, Estados Unidos no cuenta con incentivos para permitir tal cambio, especialmente si ello implica gobernantes que considera ideológicamente distantes, como los de Colombia o Brasil.
Según Borda, tomando en cuenta la relación fluida que EE.UU. mantiene con Delcy Rodríguez, “no parece tener un interés directo y claro en una transición democrática rápida”.

Fuente de la imagen, Allison Robbert/For The Washington Post via Getty Images
“¿Por qué van a buscar un proceso de cambio político si cuentan con una administración que les permite actuar con libertad?”, reflexiona la analista.
“Sería correcto decir que Colombia ha quedado relegada en la transición venezolana, si alguna vez tuvo un papel activo”, agrega Geoff Ramsey, especialista del Atlantic Council.
“Petro nunca logró mediar en un diálogo político entre Maduro y Trump”, recuerda.
Tras la reunión, Rodríguez reveló que Petro fue una de las primeras personas en contactar al gobierno venezolano después de la detención de Maduro para transmitir su solidaridad.
Desestimada por el momento una participación relevante de Colombia en un cambio político en Caracas, la relación bilateral pareciera centrarse en la seguridad, la lucha antidrogas, que interesa a Washington, y el comercio, vital para Caracas y Bogotá.
Impulso al comercio bilateral
“El intercambio comercial entre Colombia y Venezuela representa un negocio significativo para ambos países”, explica Ramsey.
Según cifras del Observatorio de Complejidad Económica, Colombia exportó mercancías por más de 1.000 millones de dólares a Venezuela en 2024.
“Al imaginar la recuperación económica venezolana y la reconstrucción de su aparato productivo, Colombia debe desempeñar un papel fundamental”, afirma Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior de Colombia (Analdex).
“Al buscar suministros, la gente acude a la tienda de la esquina; Colombia cumple esa función para Venezuela”, añade.
Díaz asegura que los empresarios colombianos albergan grandes expectativas sobre las oportunidades que podrían surgir bajo el gobierno de Rodríguez y en un posible proceso de transición.
“Sin embargo, todo dependerá de lo que EEUU establezca como reglas del juego”, reconoce.
Las exportaciones colombianas a Venezuela consisten principalmente en alimentos, productos químicos, medicamentos, plásticos y ciertos tipos de maquinaria.
Por su parte, Colombia importa hierro, fertilizantes, baterías eléctricas y otros productos desde Venezuela, aunque representan una pequeña proporción.

Fuente de la imagen, Luis ACOSTA / AFP via Getty Images
La actividad comercial entre ambos países ha mejorado desde la reapertura de la frontera y el restablecimiento de relaciones entre Maduro y el gobierno de Petro en 2022, aunque aún está lejos de alcanzar los niveles previos a la crisis económica venezolana de 2008.
Si la economía venezolana logra recuperarse, aumentaría su poder adquisitivo y, por ende, el volumen de exportaciones colombianas hacia ese país.
En marzo, Rodríguez anunció el inicio del suministro de gas colombiano a través de la frontera terrestre.
Geoff Ramsey destaca que, tras la intervención estadounidense, ambos gobiernos tienen interés en restaurar y normalizar el comercio para maximizar beneficios.
Desde la detención de Maduro, también se ha especulado sobre la posibilidad de que parte del petróleo venezolano, que las empresas estadounidenses están retomando, sea refinado en Colombia.
“En la conversación que mantuvieron Petro y Trump en la Casa Blanca en febrero, el tema energético fue abordado. Trump solicitó que Petro facilitara, de alguna manera, la infraestructura colombiana para contribuir a la reactivación del sector”, explica Borda.
Será interesante observar cómo evoluciona esta iniciativa, considerando que Petro ha emitido repetidas declaraciones en contra de la dependencia colombiana del petróleo, gas y carbón.
Cooperación en seguridad
La seguridad en la frontera juega un papel crucial en la relación bilateral.
Pocos días antes de la reunión del viernes, el presidente colombiano subrayó la importancia de colaborar para afrontar desafíos compartidos.
En la frontera colombo-venezolana, varios grupos armados se enfrentan violentamente para controlar actividades ilícitas como el narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando.
Esta situación es especialmente grave en el Catatumbo, una extensa zona rica en recursos naturales donde la presencia de actores armados es significativa y que desde enero de 2025 atraviesa una crisis de seguridad alarmante.
La gestión de la seguridad y el control del tráfico de drogas transfronterizo se alinean también con las prioridades estadounidenses en la región.
“EE.UU. exige a ambos gobiernos un compromiso firme contra el narcotráfico y las organizaciones criminales, cuyo escenario principal es la frontera”, señala Borda.
“Washington desea que las guerrillas como el ELN sean expulsadas del territorio venezolano y reconocen que Petro puede ser un actor útil en ese objetivo”, comenta Ramsey.

Fuente de la imagen, Julio Urribarri/Anadolu via Getty Images
“El objetivo es disminuir la influencia del tráfico ilegal en toda la frontera” y “garantizar que el tránsito de bienes y personas se realice por los pasos fronterizos oficiales y no por vías no autorizadas”, añade.
En el pasado, Petro ha planteado implementar un acuerdo de cooperación que incluya operaciones militares conjuntas entre las fuerzas públicas de ambos países.
La duda es hasta qué punto Rodríguez estaría dispuesta a aceptar esta alianza.
“No se convencerá a las fuerzas armadas venezolanas de la noche a la mañana, considerando que han tenido una convivencia significativa con el ELN en áreas importantes de Venezuela”, advierte Borda.
Luego del encuentro del 24 de abril, ambos presidentes anunciaron planes militares y la creación inmediata de mecanismos para compartir información y desarrollar inteligencia.
Un encuentro poco transformador
La reunión entre Rodríguez y Petro refleja colaboración, pero no garantiza que se traduzca automáticamente en políticas de gran impacto.
Según Borda, “la intención es enviar un mensaje de disposición para iniciar negociaciones e intentar avanzar, pero, con una presidenta interina y un presidente en sus últimos meses, no se esperan transformaciones significativas”.
Ramsey coincide en que, dadas las circunstancias actuales de ambos líderes, las medidas que anuncien “no están destinadas a definir la relación a largo plazo”.
Más allá de los acuerdos, la respuesta de Washington podría tener consecuencias duraderas.
“Si el gobierno de Trump respalda este encuentro, será una señal fuerte para la clase política colombiana y un indicio para los principales candidatos presidenciales de que cuentan con la aprobación estadounidense para continuar restableciendo las relaciones económicas y diplomáticas con Venezuela”, apunta Ramsey.
Para los expertos, a pesar del interés de Petro en influir en la relación con Venezuela, no posee la capacidad para impulsar cambios profundos en esta etapa final de su mandato.
El papel de Colombia en el futuro de Venezuela dependerá también de quién sea elegido sucesor del mandatario colombiano en las elecciones presidenciales del 31 de mayo.

