La marquesa de Griñón y su esposo disfrutaron de una escapada romántica a la ciudad china. Ahora, el empresario ha compartido varias imágenes de su viaje en su cuenta de Instagram

Tamara Falcó y su esposo, Íñigo Onieva, han convertido el pasaporte en su accesorio más preciado, situándose de nuevo en el centro de la atención tras compartir detalles de su última y ambiciosa aventura en tierras asiáticas. Esta vez, el destino del matrimonio fue Shanghái, la metrópoli más dinámica de China, donde disfrutaron de un momento de desconexión total antes de retomar una agenda laboral muy intensa.
En sus redes sociales, el empresario abrió su álbum familiar para mostrar la visita al Bund, la famosa zona peatonal conocida como Waitan. Recorriendo más de dos kilómetros junto al río Huangpu, la pareja se dejó cautivar por un entorno donde la arquitectura colonial se mezcla con la extrema modernidad de Pudong, el centro financiero de la ciudad. Mientras caminaban por lo que muchos llaman el ‘Wall Street de Oriente’, Tamara e Íñigo aprovecharon para pausar el tiempo y gozar de un romanticismo cosmopolita alejado del bullicio mediático español.

Esta travesía por China no fue casualidad, sino la continuación de un viaje que comenzó hace poco más de una semana en el país del sol naciente. La aventura asiática tuvo un propósito claro: la superación personal de Íñigo Onieva. El hermano de la actriz Alejandra Onieva se había planteado como meta completar la Maratón de Tokio, una de las pruebas más duras del calendario mundial.
Monumentos arquitectónicos, templos y santuarios: el recorrido de Tamara Falcó e Íñigo Onieva por Asia
Fiel a su papel de seguidora número uno, la marquesa de Griñón expresó abiertamente su admiración por la constancia de su marido: “Siempre logras todo lo que te propones”, escribió la hija de Isabel Preysler en sus redes, rebosante de orgullo. No todo fue correr y asfalto. La pareja sacó el máximo provecho a su estancia en Japón visitando tesoros arquitectónicos y lugares espirituales como el templo budista Kiyomizu-dera y el místico santuario Fushimi Inari Shrine.
En ese lugar, la hija de Isabel Preysler, siempre vinculada a su lado espiritual, se adentró en las tradiciones locales compartiendo imágenes con los Ema, esas pequeñas tablillas de madera donde los creyentes depositan sus deseos. El anhelo de la marquesa fue especialmente significativo y profundo. Según ¡Hola!, pidió “felicidad, amor y sabiduría para toda la vida hasta que me reúna con mi padre, Dios, en el cielo”, además de solicitar la protección de los Omikuji para “dejar atrás la mala suerte y atraer la buena”.

Este retiro dorado llega en una etapa de éxito profesional para ambos, lo que justifica la necesidad de este “respiro” en Asia. Tamara Falcó se ha consolidado como la figura principal del prime time en El Hormiguero, donde sus intervenciones semanales continúan siendo el tema más destacado en el programa de Pablo Motos.
Mientras tanto, Íñigo Onieva vive su año más destacado como empresario en el barrio de Salamanca con la inauguración de Vega Members Club, un proyecto que comparte con socios de la talla de Cristiano Ronaldo. Íñigo ha traído a Madrid la exclusividad de los clubes privados que marcaron su experiencia en el Reino Unido. Su implicación en este nuevo espacio de ocio nocturno es total, alejándose de la figura de inversor pasivo para involucrarse en la gestión diaria.

Con energías renovadas tras recorrer los rascacielos de Shanghái y los templos de Kioto, el matrimonio vuelve a Madrid para encarar el cierre de temporada. Ella entre cámaras y guiones; él, supervisando el desarrollo de un negocio que ya es tema de conversación en la alta sociedad madrileña. Asia fungió como el escenario de su calma, pero Madrid sigue siendo el tablero donde Tamara e Íñigo continúan moviendo sus piezas con destreza.

