
Fuente de la imagen, Martin Nicourt/Gibraltar Macaques Project/PA Wire
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- Autor, Laura Devlin
- Título del autor, BBC News
- 22 abril 2026
- Tiempo de lectura: 4 min
Los monos que deambulan libremente por las rocas constituyen uno de los mayores atractivos de Gibraltar, un territorio británico situado en la costa sur de España.
Estos mamíferos están habituados a convivir con los miles de visitantes que a diario recorren el Peñón.
Las interacciones entre humanos y monos en este macizo rocoso son frecuentes desde hace varios decenios, aunque los expertos han detectado un cambio curioso en el comportamiento de los primates.
Un reciente estudio indica que los monos residentes en Gibraltar han aprendido que consumir tierra puede aliviar las molestias estomacales derivadas de la ingesta de snacks proporcionados o robados a los turistas.
Alimentos como barritas de chocolate, patatas fritas y helados provocan trastornos digestivos en los macacos, pero para ellos resultan tan apetecibles como para las personas, según revela un análisis de la Universidad de Cambridge.
La investigación plantea que la tierra podría favorecer la ingesta de comida chatarra, ya que recubre el intestino y ayuda a prevenir la irritación causada por el alto contenido en azúcares y grasas.
"Este comportamiento en los monos es a la vez funcional y cultural, comparable al uso de herramientas para abrir nueces en los chimpancés; sin embargo, en este caso, el fenómeno está completamente motivado por la cercanía con humanos", comenta el antropólogo biológico Sylvain Lemoine del Departamento de Arqueología de Cambridge.
Tierra para digerir helados
Se observó que varios de los 230 monos que habitan el Peñón, que mantienen contacto habitual con turistas, ingerían más tierra de lo habitual.
También se determinó que la frecuencia de este comportamiento aumentaba durante los picos de la temporada turística.
Los científicos estiman que este hábito fue aprendido mediante observación social, ya que diferentes grupos de monos prefieren ciertos tipos de suelo.

Fuente de la imagen, Martin Nicourt/Gibraltar Macaques Project/PA Wire
Se constató que varios de los 230 monos que viven en el Peñón y tienen contacto frecuente con turistas consumían más tierra.
Además, se evidenció que este comportamiento se intensificaba en los periodos de mayor afluencia turística.
Los investigadores suponen que esta conducta fue aprendida socialmente, puesto que diferentes bandas de monos prefieren tipos específicos de suelo.
Se piensa también que la tierra proporciona bacterias y minerales ausentes en los alimentos procesados, que difieren considerablemente de la dieta natural de estos monos, conformada por hierbas, hojas, semillas y algunos insectos ocasionales.
"Se cree que los macacos empezaron a consumir tierra para proteger su aparato digestivo frente a la naturaleza energética y baja en fibra de estos snacks y comida procesada, que se ha demostrado provocan trastornos estomacales en algunos primates", señala Lemoine.
Aclara que "la tierra ingerida funciona como una barrera en el tracto digestivo, reduciendo la absorción de compuestos dañinos".

Fuente de la imagen, Martin Nicourt/Gibraltar Macaques Project/PA Wire
También destaca que los alimentos turísticos consumidos por los macacos son "altamente calóricos, contienen azúcar, sal y lácteos" y que estos primates manifiestan intolerancia a la lactosa presente en los helados, un producto "muy demandado".
"Los humanos evolucionamos para buscar y almacenar grasas y azúcares densos en energía con el objetivo de sobrevivir periodos de escasez, lo que nos impulsa a preferir comida procesada con alto valor calórico", señala.
El especialista añade que la disponibilidad de comida chatarra humana puede activar el mismo mecanismo evolutivo en los monos.
"El consumo de tierra podría posibilitar que estos primates continúen ingiriendo alimentos que afectan negativamente su digestión, pero que para ellos son tan sabrosos como para nosotros", concluye.
Según el estudio, la población de monos en Gibraltar mostró un promedio cercano a 12 episodios semanales de ingesta de tierra.
En tres casos documentados, el animal consumió tierra inmediatamente después de haber comido comida proporcionada por turistas.

