El polémico veto de Hungría al préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania se acerca rápidamente a su fin tras la restauración del oleoducto Druzhba.
La Unión Europea ha iniciado formalmente el proceso interno para desbloquear el préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania, junto con el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, acercando la confrontación entre Budapest y Kiev a su resolución después de meses de tensiones.
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El procedimiento escrito comenzó el miércoles por la tarde durante una reunión de embajadores en Bruselas. Los estados miembros disponen de hasta 24 horas para presentar cualquier objeción.
Chipre, que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de la UE, anticipa que el proceso finalizará el jueves por la tarde, momento en el cual podría anunciarse una decisión definitiva.
Hungría o Eslovaquia aún podrían impedir la adopción por unanimidad si así lo desean, aunque los diplomáticos consideran que esta opción es poco probable.
Por el contrario, los diplomáticos de la UE consultados por Euronews coinciden en que un acuerdo es casi seguro tras la reparación del oleoducto Druzhba, principal motivo del veto.
El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy afirmó el martes que la infraestructura soviética, dañada a finales de enero por drones rusos, ha sido reparada y puede reanudar su funcionamiento. Se espera que el flujo se reanude en las próximas horas.
«La UE solicitó a Ucrania reparar el oleoducto Druzhba, que Rusia había destruido. Ya hemos realizado la reparación. Esperamos que la UE también cumpla con sus compromisos acordados», declaró Zelenskyy en su mensaje vespertino del martes.
El préstamo de 90.000 millones de euros ha estado bloqueado durante meses por el primer ministro húngaro saliente, Viktor Orbán, quien ha acusado a Kiev de obstaculizar los flujos por motivos «políticos».
Orbán hizo del conflicto con Zelenskyy sobre Druzhba un tema central en su campaña explosiva de reelección. Sin embargo, el primer ministro veterano fue derrotado contundentemente por el líder de la oposición, Péter Magyar, que prometió restaurar el estado de derecho, mejorar las relaciones con la UE y desbloquear los fondos europeos retenidos por Bruselas debido a violaciones legales.
La transición húngara, la primera en 16 años, abrió la vía para superar el estancamiento.
Mientras tanto, el paquete de sanciones permanece bloqueado por Hungría y Eslovaquia, también a causa de Druzhba. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, señaló el miércoles que retirará su veto únicamente cuando el oleoducto vuelva a funcionar.
«El gobierno de la República Eslovaca no aprobará un paquete de sanciones a favor de Ucrania a menos que se reabra de forma real el oleoducto Druzhba», declaró Fico.
Las sanciones incluyen una prohibición total de servicios marítimos para los petroleros rusos, aunque esta medida depende de un acuerdo previo en el grupo de los G7, puesto que Malta y Grecia, dos países costeros, expresaron serias preocupaciones.
El acuerdo del G7 parece poco probable en el corto plazo, especialmente tras la reciente decisión de la Casa Blanca de extender el alivio de sanciones para el petróleo ruso, una medida que ha generado descontento entre los europeos.

