El capitán del Real Madrid y de la Selección atraviesa su etapa más difícil y, a sus 34 años, encara este verano con incertidumbre.
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Algunos finales carecen de gloria. No se trata de la última función bajo los focos del Bernabéu, ni del adiós con aplausos y bandera, sino de un suplente que espera en el banquillo mientras el tiempo de su carrera se desvanece en silencio. Eso es precisamente lo que vive hoy Dani Carvajal.
El capitán del Real Madrid, que cumplió 34 años en enero, encara probablemente la última temporada en el club de su vida con más incertidumbres que seguridades, con mayor presencia en el banquillo que en el campo, y cada vez más lejos del Mundial, que parece un espejismo.
La historia reciente de Carvajal comienza en octubre de 2024, en un encuentro contra el Villarreal. Un movimiento aparentemente sin importancia con Yeremy Pino terminó con una triple lesión: rotura del ligamento cruzado anterior, del ligamento colateral externo y del tendón poplíteo de la rodilla derecha.
Una de las lesiones más desgarradoras para un jugador, que le mantuvo apartado de los terrenos de juego durante cerca de nueve meses.
Ese mismo día, el Real Madrid prorrogó su contrato hasta junio de 2026 —una renovación planeada desde hace meses que el club aceleró para mostrar apoyo a su capitán en el peor momento—, pero este gesto también marcó el posible final de una época.
Carvajal regresó esta temporada con la voluntad de quien ha luchado contra el tiempo y su propio cuerpo. Sin embargo, su vuelta fue complicada desde el principio: en septiembre sufrió una lesión en la pantorrilla, y apenas un mes después tuvo que pasar nuevamente por cirugía debido a un cuerpo libre articular en la misma rodilla operada, lo que le mantuvo otros dos o tres meses fuera.
Sumando ambas temporadas, el lateral derecho acumula solo 1.782 minutos y 18 titularidades. Una cifra mínima en comparación con su desempeño en sus mejores años.
Dani Carvajal recibe el brazalete de capitán de manos de Trent Alexander-Arnold antes de saltar al campo EFE
Cuando ha podido jugar, su rendimiento no ha estado a la altura de lo esperado. Paralelamente, el puesto ha ido cambiando de dueño. La incorporación de Trent Alexander-Arnold, que llegó libre del Liverpool el pasado verano, empezó con grandes expectativas que pronto se vieron afectadas por lesiones y un rendimiento irregular.
No obstante, cuando el inglés ha contado con continuidad bajo la dirección de Arbeloa, ha mejorado notablemente —el técnico lo elogió sin reservas tras un 4-1 contra la Real Sociedad en febrero—, y Carvajal ha ido perdiendo terreno de forma constante.
El episodio más doloroso ocurrió en los cuartos de final de la Champions League frente al Bayern Múnich. En una eliminatoria que terminó con la eliminación del Madrid tras una remontada alemana en el Allianz, Carvajal no disputó ni un solo minuto, ni en el partido de ida ni en el de vuelta.
El veterano lateral derecho, con seis títulos de Champions League en su palmarés, fue un mero espectador en uno de los encuentros más relevantes de la temporada. Difícil imaginar una imagen más clara del declive.
Estos datos se reflejan también en la presente campaña: 885 minutos repartidos en 20 partidos, con tan solo ocho titularidades en La Liga. En los doce encuentros que ha dirigido Arbeloa, Carvajal ha disputado apenas 442 minutos, a un promedio de 36 por partido.
El último caso fue el enfrentamiento ante el Alavés, donde el capitán ingresó en el minuto 63 en sustitución de Trent para disputar los últimos minutos del 2-1 y llegar a los 300 partidos en Liga con el Madrid.
Lo que destaca especialmente es la manera en que el técnico se refiere públicamente al capitán.
En la rueda de prensa tras ese encuentro, cuando se le cuestionó por la suplencia de Carvajal y sus posibilidades de acudir al Mundial, Arbeloa fue claro: «Dispongo de 23 jugadores en plantilla y cualquier futbolista del Madrid puede tener opciones para el Mundial. Si me permiten, pensaré en lo mejor para mi equipo».
Arbeloa hablando con Camavinga EFE
Si la situación en el club parece complicada, tampoco hay alivio en el ámbito de la selección española. El último partido oficial de Carvajal con España se remonta a septiembre de 2025. Desde entonces, lleva cerca de ocho meses sin vestir la camiseta nacional.
Luis de la Fuente ha manifestado en múltiples ocasiones su aprecio hacia él —»Ojalá esté en el Mundial», llegó a decir—, pero también ha resaltado con claridad quiénes están tomando su relevo: Pedro Porro y, especialmente, Marcos Llorente, que se perfila como el favorito para ocupar el lateral derecho titular en la competición.
La condición para que Carvajal fuera convocado era que sumara minutos en su club. Arbeloa no se los está concediendo.
El momento de las negociaciones
En las oficinas del Real Madrid, mientras tanto, se toman decisiones. Rüdiger recibirá una oferta para renovar por una temporada adicional. Alaba, cuya carrera ha estado marcada por las lesiones, tiene un pie fuera del club.
Y Carvajal, símbolo y capitán de remontadas y noches de Champions, aguarda una conversación que hasta ahora no ha llegado en el tono que él desearía.
Así, el futuro más probable apunta a una despedida. Como anteriormente sucedió con Modric y Lucas Vázquez hace un año, tras el fin de sus contratos, parece que el tiempo de Carvajal también llega a su fin.
Una de las alternativas que maneja el jugador es la posibilidad de recalar en Qatar, donde su cuñado Joselu juega en el Al-Gharafa. Carvajal visitó el país en Navidad, y quienes lo conocen aseguran que la visita no fue casual. Sin embargo, el lateral prefiere no precipitarse.
Quiere continuar compitiendo al máximo nivel, desea obtener una séptima Champions para superar a Paco Gento y a Luka Modric, anhela el Mundial. En definitiva, quiere seguir si se le ofrecen oportunidades reales de jugar.
Y esa, con el banquillo como lugar habitual y sin un entrenador que confíe en él, es a día de hoy una incógnita sin respuesta.
Dani Carvajal, en el banquillo del Real Madrid junto a Ceballos Europa Press
Hace trece años, un joven de Leganés regresó cedido de Leverkusen para quedarse definitivamente en el Madrid. Ahora, el club que lo vio crecer debe decidir si merece una despedida acorde a su trayectoria.
Carvajal, con la dignidad intacta, continúa esperando que alguien le otorgue los minutos necesarios para demostrar que aún no ha llegado la hora de cerrar este capítulo.

