Documento Base
Fogoneros
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05.06.07
Con sus alcances y limitaciones, sus aciertos e insuficiencias este documentos nos ha servido para nuclearnos entorno a el, teniéndolo como conjunto de acuerdos «básicos» (que hemos ido acrecentando y profundizando en dcumentos posteriores) para empezar a andar este camino fogoneando la lucha popular.
OBJETIVOS
Ante una realidad de dependencia económica, de avasallamiento de nuestra soberanía, de un ataque constante a nuestros intereses inmediatos y estratégicos, y, por otro lado, el estado de fragmentación, inorganicidad y dispersión de los distintos sectores populares y del pueblo en general, hemos dado como parte de este pueblo un paso adelante al organizarnos con la aspiración de transformar esta terrible realidad que constatamos y sufrimos a diario. Es así que para esa transformación de la realidad, la organización que nos damos tiene dos ejes fundamentales que son: los objetivos que perseguimos y nos identifican y nuestros principios rectores, y la estrategia que adoptamos. Nos planteamos como un objetivo y una tarea constante contribuir a organizar y concientizar a los distintos sectores del pueblo (entendiendo como “pueblo” a todos los sectores sociales que se ven perjudicados por la dependencia) con una perspectiva de transformación de la realidad que padecemos, para la conquista y defensa de sus intereses objetivos. Es decir, los intereses populares colectivos, inmediatos y estratégicos históricos, reales, independientes del efecto que la subyugación ideológica a la que intentan someternos las clases dominantes tenga en nuestras conciencias. De igual forma valoramos la intervención directa como organización en la realidad para la defensa de los intereses populares. Estos intereses serían los siguientes:
LA IGUALDAD DE CONDICIONES Y DERECHOS, LA CONSECUCIÓN DE LA JUSTICIA
Esto implica una organización social donde teniendo cubiertas las necesidades básicas individuales y colectivas, exista la igualdad de facultades, garantías y condiciones. A la vez, que la relación entre sociedad y los individuos se rija según lo siguiente: 1. Que cada individuo reciba de la sociedad según lo que le aporte. 2. Que todos tengan la oportunidad de dar su aporte a la sociedad. 3. Que los más infelices sean los únicos privilegiados.
AUTODETERMINACIÓN Y SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS
Como pueblo nos encontramos en una situación de dependencia económica que determina la zozobra de nuestra soberanía política. Nuestra vida política, económica y cultural la rigen cada vez más los poderes imperialistas (principalmente el yanqui) a través de sus socios locales pero también, y cada vez más, directamente; por ejemplo mediante las “cartas de intención” firmadas por nuestros gobierno cipayos con los organismos financieros internacionales, sus auditorias, la injerencia de los embajadores de las potencias imperialistas en nuestra vida política, las condiciones de Departamento del Tesoro yanqui para habilitar nuevos préstamos usureros, etc. Nos disponemos a romper con este estado de cosas. Vamos a conquistar y defender la libre disposición de nuestros actos; que la autoridad suprema resida en el propio pueblo y rechazar cualquier injerencia de intereses ajenos a éste, mediante el autogobierno y la independencia. Con esto no negamos la hermandad que nos une con todos los pueblos oprimidos y en particular con los de América Latina, con quienes nos unen lazos culturales, históricos y nuestro enemigo común: el imperio yanqui. A la hora de entendernos como pueblo no nos circunscribimos a las caprichosas fronteras que nos han impuesto los imperios y centros colonialistas en sus luchas y repartijos. La división de América latina es un factor que facilita su dominación. Es así que reclamamos para todos los pueblos lo que para el nuestro; su autodeterminación y soberanía, reconociendo la imperiosa necesidad de la unidad y de la libre cooperación. En este marco es que rechazamos al ALCA y a todo proyecto que aumente la dependencia con el imperio entregando los derechos y riquezas del pueblo trabajador.
UNIDAD DEL PUEBLO Y EL RESCATE DE LO POPULAR
Para enfrentar esta realidad y transformarla es fundamental la “unidad del pueblo”. Esta unidad debe nacer de la solidaridad en la lucha y debe además estar orientada a la lucha. Esa solidaridad debemos tratar de incentivarla en el seno del pueblo y entre los pueblos que se ven hermanados por la opresión, con quienes asumimos un profundo compromiso.
Conseguir la dignidad y difundir una conciencia de dignidad popular
Debemos comprender que nuestra situación de pauperización constante no es nuestra elección; pero tampoco es algo que estemos dispuestos a seguir tolerando. Es necesario imponer el respeto que el pueblo se merece, pero para ello un prerrequisito imprescindible es respetarnos nosotros mismos como pueblo. Para esto ir tomando los problemas en nuestras propias manos, hacer conciencia y comenzar a confiar en nuestras propias fuerzas es esencial ya que “nada debemos esperar sino de nosotros mismos”. Pero con esto no estamos diciendo que podamos prescindir de, o que debamos renunciar a, lo que nos pertenece, a la riqueza de la sociedad; que la produce el pueblo trabajador y que tendremos que reconquistar por medio de duras luchas.
Reforzar y difundir la identidad popular
Nuestra identidad popular es un factor importantísimo que propicia la unidad y la cohesión, y que nos ayuda a comprender nuestro interés común, así como el valor de lo que nos es propio. O sea nuestra cultura, nuestra historia, etc.
Rescatar y reconstruir la memoria de la lucha popular
Reconstruir la historia de la lucha popular, en especial la de los caídos, significa recobrar sus historias y experiencias para devolvérselas al pueblo. No podemos desechar su legado y debemos sentirnos continuadores de su lucha, sin perjuicio de innovar y marcar a la lucha nuestra impronta. Pero tenemos que saber que el que los pueblos nieguen su historia ha sido siempre una preocupación de las clases dominantes y para ello han trabajado. Por eso es también nuestra tarea denunciar y combatir el olvido y las distintas maniobras que nos lleven a éste.
La tarea de hoy es organizarse para luchar y resistir esta política que es un atentado constante a los intereses populares.
ESTRATEGIA
Entendemos por estrategia el camino que debe seguir el pueblo para alcanzar sus intereses objetivos. La satisfacción de los intereses objetivos se ha visto pospuesta por encontrarnos sometidos a la dominación de la alianza reaccionaria entre el imperialismo yanqui y las oligarquías locales, siendo sus intereses mantenernos sojuzgados para acrecentar su expoliación y presentándose como antagónicos frente a los intereses populares, por esta consideramos a estos enemigos irreconciliables.
EL PODER EN MANOS DEL PUEBLO
Nuestro enemigo brega por sus intereses, y mientras mantenga su dominación se continuaran posponiendo los nuestros. Es por esto que resulta indispensable quitarles su poder de dominación. Para garantizar que se cumplan nuestros intereses objetivos es necesario que el poder este en manos del pueblo; por lo tanto mantenemos una estrategia de poder. La presión y la acumulación de fuerzas deben ir en función a que por fin llegue el día en que mande el pueblo. La presión como elemento estratégico sirve para desgastar al régimen, pero mal encausada puede ser absorbida por este (como se comprueba históricamente) y ser funcional al mismo; también es efectiva para organizar al pueblo, haciéndolo activo en su lucha y crecimiento de conciencia, producto de la propia experiencia. Tenemos en claro que las conquistas que podrán conseguirse mediante la presión serán concesiones que cederá el enemigo mientras no afecte sus intereses .La conquista de mejoras parciales a través de presión puede y confunde al pueblo de que a través de la misma se cumplirán sus objetivos. En cuanto a la acumulación de fuerzas como segundo elemento estratégico creemos que debe fortalecer la lucha y no sustituirla. La construcción del poder del pueblo debe fortalecer al mismo para que el poder quede en sus manos y no sustituir la conquista del mismo. Si queremos extender esa construcción por expansión llegaremos hasta donde nuestro enemigo lo dicte. Debemos prepararnos para, y dar prioridad a la confrontación y a la conquista, no limitándolos a defender solamente las posiciones con las que contamos. Conocemos los aportes de la presión, la necesidad de la acumulación de fuerzas, pero también sabemos que para dar satisfacción a nuestros intereses objetivos es necesario un cambio estructural. Reconocemos que nuestro enemigo irreconciliable no cederá su poder de dominación por las buenas, sino que utilizara cualquier forma que este a su alcance para conservarlo (nuestros pueblos se han cansado de comprobarlo). Es por esto que hablamos de una lucha muy dura y hasta las ultimas consecuencias; debemos prepararnos para afrontarla. Nuestro pueblo debe prepararse en la acción cotidiana, en la resistencia de hoy, para la ofensiva de mañana. A lo largo de la historia los pueblos que han dado un cambio de rumbo a su destino, debieron afrontar una lucha sin tregua a sus enemigos de siempre.
VÍAS INSTITUCIONALES
En cuanto a la forma que tome esta lucha es necesario hacer algunas puntualizaciones para ser consecuente con lo aquí planteado. Si somos concientes de la necesidad de un cambio estructural y de que nuestro enemigo utilizara todo lo que este a su alcance para no perder sus privilegios, no podemos atarnos a las instituciones del régimen, porque estas instituciones son territorio dominado por nuestro enemigo, por lo tanto si depositamos la mayor parte de nuestras energías dentro de la institucionalidad estaremos supeditados a la voluntad del enemigo. Como pueblo debemos sostener una política independiente de las instituciones del régimen. Para derrocar a los que hoy detentan el poder esta política deberá ser en confrontación con las instituciones del régimen mediante la lucha combativa, entendiendo por lucha combativa a una amplia gama de formas de lucha que colocan a la lucha del pueblo en clara confrontación con el enemigo. En ciertas circunstancias puede ser conveniente la utilización de las instituciones como variante táctica,. pero teniendo en cuenta que las instituciones pueden terminar por usarnos como históricamente se ha visto y sigue presente en la actualidad. Además se puede caer en un ejercicio institucional que nos eduque a participar de las mismas, en detrimento de la combatividad del pueblo necesaria para vencer en la lucha .La utilización institucional debe analizarse en función de que contribuya con la lucha del pueblo y no vaya en detrimento de la misma.
ANTECEDENTES HITÓRICOS
El camino que estamos transitando cuenta con antecedentes históricos que nos han legado la realidad que hoy vivimos, por lo que es de vital importancia rescatar las experiencias históricas y los aportes teóricos y prácticos que de esta se desprenden, pues nos enriquecen para elevar el nivel de nuestra practica, construir nuestra identidad como pueblo y proyectarnos hacia el futuro. En este sentido destacamos dos picos de auge de la lucha popular: la Revolución Oriental y las décadas del 60-70 [ lucha estudiantil (mártires estudiantiles), lucha obrera(huelga general 73) y la lucha política en su vía armada ] tomando como fuente de inspiración de estos dos periodos a Artigas y al Che. Es importante y necesario mantener una acción ejemplar tanto individual como colectiva porque como pueblo transitaremos esta estrategia si rompemos con la practica discursera y mostramos con el ejemplo el acierto de estas ideas. Debemos convocar a la lucha desde la palabra, pero fundamentalmente desde la propia acción. Tenemos que trabajar para que desaparezcan las contradicciones entre el objetivo que se busca y la organización que se construye. Para transitar victoriosamente esta estrategia se hace necesario construir una fuerte organización para la lucha.
Sin una organización que sirva de vehículo y de cause común a las voluntades del pueblo no podremos barrer el viejo orden para construir el nuevo mundo para un Hombre Nuevo.
