La Unión Europea intensifica en un 50% la vigilancia de importaciones alimentarias, con España monitoreando pimientos, mangos y espárragos de manera estricta

El comisario europeo de Salud y Bienestar de los Animales, Olivér Várhelyi, ha subrayado el papel “clave” de España en el fortalecimiento de los controles fitosanitarios y la seguridad alimentaria

Explotación agrícola en Moguer (Huelva) dedicada al cultivo de la fresa

El comisario europeo de Salud y Bienestar de los Animales, Olivér Várhelyi, informó sobre un incremento del 50% en los controles realizados en los países de origen, así como más de un 33% en los puntos de entrada en España, respecto a los productos agroalimentarios importados a la Unión Europea (UE), con el objetivo de aumentar el número de alimentos sometidos a inspección antes de su distribución en el mercado comunitario.

Esta declaración se produjo tras una reunión en la que el comisario y el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, dialogaron con diversas organizaciones agrarias sobre el refuerzo de la vigilancia de estos productos en los controles fronterizos. En la conferencia de prensa celebrada hoy en Sevilla, el ministro recordó que el modelo de control fronterizo implementado a finales de 2024 ya ha generado un aumento del 7,5% en las inspecciones físicas dentro del sector. Por su parte, en productos como el pimiento, mango y espárrago, las revisiones se han incrementado en un 80%.

Más allá de destacar la buena colaboración con el comisario, Planas enfatizó que el nuevo sistema centralizó la gestión bajo el Ministerio, lo que permitió agilizar los procesos y mejorar la coordinación. Además, el personal asignado a los puntos de control ha crecido un 20% en cuatro años, alcanzando hoy los 581 efectivos.

España, socio “clave” para la seguridad alimentaria

El comisario europeo también resaltó la función de España como socio “clave de la Unión Europea” para garantizar la seguridad alimentaria y asegurar el cumplimiento de los estándares fitosanitarios en los productos que llegan a los consumidores del continente. Según indicó este lunes, la población demanda niveles progresivamente mayores de exigencia, lo que obliga a mantener una vigilancia rigurosa sobre los alimentos importados.

Várhelyi reiteró la importancia de contar con puntos de control de entrada robustos que garanticen el cumplimiento de las normativas europeas sobre productos agrícolas. En este marco, anunció que, además del aumento del 50% en las inspecciones de productos provenientes de países terceros, la estrategia comunitaria se enfocará en reforzar los controles en los lugares de origen donde se han registrado más incumplimientos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presentó un conjunto de medidas para abordar el desafío «urgente» del relevo generacional en la agricultura y ganadería española, incluyendo la creación de Tierra Joven, una plataforma destinada a informar y movilizar tierras agrícolas. (Europa Press/La Moncloa)

Por su parte, el ministro de Agricultura detalló que España cuenta con 45 puntos de control para las importaciones, distribuidos entre 30 en puertos y 15 en aeropuertos. En estos puntos, los análisis de laboratorio han tenido un crecimiento notable: un 24% más en frutas y hortalizas, y un 50% más en plaguicidas.

Más de 78.000 millones en exportaciones agroalimentarias españolas atraviesan anualmente estos puntos fronterizos, según las cifras compartidas por Planas. Para 2026, se prevé un aumento adicional en los muestreos, especialmente en aquellas partidas provenientes de países con antecedentes de incumplimientos.

Mayor control sanitario, demanda central del sector

La seguridad alimentaria se ha consolidado en los últimos años como una de las principales preocupaciones del sector, situándose las exigencias en este ámbito en el centro del debate sobre el acuerdo con Mercosur. Organizaciones agrarias como ASAJA, COAG y UPA han denunciado en meses recientes que la UE realiza inspecciones muy limitadas a productos importados, lo que consideran un riesgo para la seguridad alimentaria y una fuente de competencia desigual frente a los productores europeos.

Entre sus principales reclamos destaca la necesidad de aplicar con mayor rigor las normas fitosanitarias, que incluyen requisitos sobre plaguicidas, enfermedades vegetales y condiciones de producción que deben cumplir los alimentos que ingresan al mercado europeo. Señalan que muchos productos provenientes de terceros países no cumplen con los mismos estándares ambientales o sanitarios exigidos en la UE.

Por ello, exigen “cláusulas espejo”: asegurar que cualquier importación cumpla exactamente con las mismas normas fitosanitarias y de seguridad alimentaria que la producción europea, así como incrementar las inspecciones en frontera para prevenir riesgos sanitarios y evitar distorsiones en el mercado.

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