Comportamiento de la esposa de Cerdán en el Senado: juega con el móvil y rechaza el apodo ‘La Paqui’ por considerarlo clasista

Francisca Muñoz, esposa de Santos Cerdán, evita mirar a los senadores durante su comparecencia. Las claves

Francisca Muñoz, esposa de Santos Cerdán, asistió al Senado tras haber faltado en ocasiones previas alegando razones de salud.

Durante su comparecencia, Muñoz se negó a contestar a las preguntas, invocando la dispensa legal por la investigación penal en curso contra su marido.

Muñoz mostró desinterés a lo largo de la sesión, enfocando su atención en el móvil y reaccionando únicamente cuando fue llamada ‘La Paqui’, tildando el apodo de ofensivo y clasista.

La sesión estuvo marcada por tensiones, recriminaciones y acusaciones entre Muñoz y los senadores, terminando con críticas por su comportamiento y uso constante del móvil.

La tercera vez fue la vencida, aunque solo parcialmente. Tras posponer su comparecencia en el Senado dos veces previas, alegando informes médicos, Francisca Muñoz, esposa de Santos Cerdán, se presentó finalmente este jueves en la Cámara Alta.

Lo hizo con un retraso de 15 minutos. En primer lugar, porque su llegada a la entrada del Senado se produjo casi en el límite del horario estipulado, a pesar de que aún debía acreditarse y pasar los controles de seguridad.

Después, dentro insistió en entrar acompañada de dos personas, cuando únicamente se permite un asesor. Finalmente accedió a la sala junto al abogado de su esposo, Jacobo Teijelo.

Con el retraso aún vigente, que ya sumaba 20 minutos, la sesión comenzó entre cierta molestia de los senadores. Como de costumbre, la primera en intervenir fue la senadora de UPN, María Caballero, que dirigió la primera pregunta.

No hubo contestación. Muñoz eligió leer, con dificultad, un texto preparado por su defensor.

En él quiso dejar claro que acudía en esta ocasión porque había sido «requerida», bajo «apercibimiento de asumir responsabilidades penales en caso de no comparecer».

Añadió que se acogía a la «dispensa legal» para no responder, dado que su marido estaba siendo investigado en un proceso penal. También afirmó que «no tenía información» sobre el objetivo de la comisión y que estaba «citada en calidad de esposa» de Santos Cerdán.

Finalmente, volvió a mencionar su «estado de salud» para pedir permiso para «abandonar la sala». El presidente de la comisión, el popular Eloy Suárez, rechazó la solicitud y le exigió permanecer escuchando las preguntas.

La negativa fue recibida con notoria incomodidad por Muñoz. En ese instante sacó un móvil de su bolso y comenzó a deslizarlo sin cesar, sin levantar la vista, mientras la senadora de UPN continuaba formulando preguntas o exhibiendo el contrato de Servinabar donde aparecía como empleada, o preguntándole quién costeó el ático.

Solo levantó la mirada cuando Caballero leyó un mensaje del socio de Cerdán en Servinabar, Antxón Alonso, quejándose ante su esposa de que «a La Paqui la conocen todas las dependientas de El Corte Inglés» y que «no para de gastar».

Muñoz alzó la vista por primera vez y exclamó: «Soy Francisca Muñoz. ‘La Paqui’ es un apodo despectivo y clasista».

Luego volvió a concentrarse en el móvil, ante la creciente frustración en la sala.

«La veo muy entretenida con el móvil. Podría al menos mostrar respeto y escucharnos», le reprochó la portavoz de Vox, Paloma Gómez.

Sin embargo, Muñoz siguió mirando la pantalla, moviendo los dedos como si estuviera organizando piezas en el Tetris, sin atender a quien la interrogaba.

La tensión se incrementó con la intervención de la popular Ana Beltrán. «No sé si está jugando al Candy Crush o usando la app de El Corte Inglés», le espetó. Muñoz respondió sin levantar la vista: «Haré lo que quiera. Respirar también».

El enfrentamiento con la diputada del PP se elevó poco después, cuando Beltrán la acusó de no presentarse en el Senado porque estaba «de procesión en procesión en Milagro».

La acusación de «cobarde» encendió a Muñoz: «Me está insultando llamándome cobarde». La popular replicó: «Presunta cobarde».

Mientras tanto, la bancada del PP exhibía bolsas de El Corte Inglés de las campañas navideñas, las rebajas y otras temporadas.

Resoplando cuando dicen ‘La Paqui’

A pesar del tono, Muñoz evitaba contestar, alternando silencios con gestos evidentes de impaciencia, especialmente cuando volvían a mencionarse los mensajes de la UCO. «La Paqui, aunque sé que le incomoda, es como la llaman todas sus amigas», insistía Beltrán.

Desde el grupo socialista, Carmen Torralba intentó defenderla.

Argumentó que llamar a Muñoz «La Paqui» tenía un «matiz clasista y machista, ya que ningún compareciente masculino ha sido tratado así». Más adelante, leyó frases en latín y, ante las protestas de la comisión, contestó: «Que las traduzca la IA».

La sesión siguió con preguntas incómodas sobre las compras en El Corte Inglés, el inicio de su relación con Santos Cerdán o el contrato de su hermano en Servinabar. Muñoz mantuvo un gesto de contención, absorta en el teléfono, como desconectada de la comparecencia.

En un momento, Beltrán incluso preguntó sobre la causa de su incapacidad permanente y si tenía problemas «de la pierna». El presidente de la comisión intervino para reconducir el debate al objetivo principal.

Ya cerca del final, Eloy Suárez lamentó la «falta de decoro» por el uso prolongado del móvil durante más de una hora, calificándolo de falta de respeto hacia los senadores y pidió disculpas a los ciudadanos.

Al concluir la sesión, Muñoz dejó de consultar el teléfono, recogió sus pertenencias y abandonó la sala. Regresó a Milagro tras una comparecencia que tuvo más el aire de un programa de Sálvame Deluxe que de una Comisión de Investigación.

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