El director de la AEI advierte que Europa podría agotar su combustible para aeronaves en un plazo de seis semanas

La falta de reapertura del canal podría derivar pronto en la suspensión de ciertas rutas entre ciudades europeas debido a la escasez de queroseno

FOTO DE ARCHIVO. Un avión de Iberia Express en la pista del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, en Madrid, España. 27 de agosto de 2022. REUTERS/Isabel Infantes

El director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, alertó este jueves acerca del peligro de que Europa enfrente cancelaciones de vuelos en un corto periodo si persiste el bloqueo del suministro petrolero vinculado al conflicto con Irán. En una entrevista concedida a AP, Birol señaló que la región cuenta con “quizás seis semanas de combustible para aviones”.

Esta afirmación establece una fecha límite crucial para la operatividad del tráfico aéreo en el continente. La situación se origina por el cierre del paso de crudo y otros productos energéticos a través del estrecho de Ormuz debido al conflicto en Irán, impactando inminentemente la operativa aérea europea. La ausencia de una reapertura del canal podría ocasionar pronto la cancelación de ciertas rutas entre ciudades europeas a causa de la falta de queroseno.

Birol describió la situación generada por la interrupción en las exportaciones energéticas como “la mayor crisis energética que se haya enfrentado”. El director de la AIE detalló que el escenario no solo implica riesgos para la aviación europea, sino también un “aumento en los precios de la gasolina, del gas y de la electricidad”.

Para él, la duración del conflicto definirá la magnitud de sus repercusiones, y “cuanto más se extienda, peor será para el crecimiento económico y la inflación mundial”.

El ministro de Economía destaca que España parte de una situación «estructuralmente más sólida» para afrontar este tipo de 'shocks'.

Las consecuencias económicas del bloqueo en Ormuz

Según la AIE, el efecto económico global del bloqueo tendrá un impacto desigual, afectando en mayor medida a los países en desarrollo de Asia, África y América Latina. En su entrevista con AP, el economista turco indicó que “los países que más sufrirán no serán aquellos cuyas voces se oigan con mayor frecuencia”, aludiendo así a la distribución desigual del impacto.

El director de la AIE enfatizó la naturaleza global del problema: “Algunos países pueden ser más ricos que otros. Algunos pueden disponer de más energía que otros, pero ningún país, absolutamente ningún país, está exento de esta crisis”, subrayó, insistiendo en la gravedad y alcance del caso.

El bloqueo del estrecho de Ormuz afecta el tránsito de petróleo, gas y otros insumos energéticos vitales. La continuación de esta situación, afirmó Birol, impediría abastecer ciertos productos en el mercado europeo y podría provocar “pronto” la suspensión de rutas aéreas por “falta de combustible para aviones”.

Fatih Birol recordó en su entrevista, realizada en París, que la única forma de evitar un agravamiento de estos problemas es la reanudación estable del flujo a través del estrecho, advirtiendo que, de lo contrario, la crisis energética actual podría intensificarse.

Imagen de archivo de varios aviones de Lufthansa estacionados en el aeropuerto de Fráncfort (Alemania).EFE/EPA/RONALD WITTEK

Aumenta la inquietud en Bruselas

Desde la Unión Europea ya han manifestado a sus órganos internos la preocupación por un posible desabastecimiento de combustible para aviones en los próximos meses. En una rueda de prensa, la portavoz de la Comisión, Anna-Kaisa Itkonen, señaló: “Actualmente no existen indicios de escasez de combustible en la Unión Europea, pero en un futuro cercano podrían surgir problemas de suministro, especialmente respecto al combustible para aviones”.

Además, las principales aerolíneas europeas han presentado a Bruselas un conjunto de propuestas para mitigar el impacto de la guerra en Irán en el sector aéreo. La asociación Airlines for Europe (A4E), que incluye a empresas como Lufthansa, Air France-KLM, Volotea, Ryanair y easyJet, solicitó la implementación de medidas extraordinarias ante el riesgo de que la crisis energética afecte la operativa aérea en el continente.

El informe entregado a la Comisión Europea contiene la demanda de una supervisión más estricta del suministro de combustible para aviones y del mercado de carbono, así como la eliminación de ciertos impuestos sectoriales y una revisión normativa sobre reservas estratégicas de petróleo.

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